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Cambio Climático Un plan ingenioso pero polémico para reducir el calentamiento global

Un proyecto propone pulverizar en la estratosfera partículas (aerosoles) capaces de reflejar la luz solar

¿Es posible reducir la cantidad de radiación solar que llega a la Tierra para frenar el frenético calentamiento global que estamos viviendo? Eso es lo que ya propusieron en su día un equipo de científicos de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Ahora, en este arranque de 2019, está previsto iniciar una serie de experimentos pero ya fuera del laboratorio. Consisten en pulverizar en la estratosfera, la capa de la atmósfera que se extiende desde unos 10 a 50 kilómetros sobre la superficie terrestre, partículas (aerosoles) capaces de reflejar la luz solar, con el fin de reducir la temperatura global. 

Erupción del volcán Pinatubo, Filipinas 1991. Fuente: ArcGis

El proceso no es nuevo, de hecho lo hemos experimentado multitud de veces de manera natural cuando se producen grandes y violentas erupciones volcánicas. Una de las últimas de esas características, y seguramente uno de los casos más estudiados, ha sido la erupción del volcán Pinatubo en Filipinas en 1991.

En esa ocasión, el mítico Pinatubo, inyectó 20 millones de toneladas de dióxido de azufre en la atmósfera, provocando la formación de una especie de capa o neblina formada por partículas sulfurosas. Esas partículas son las que bloquearon la radiación de sol y provocaron un enfriamiento global de 0.5oC durante los meses posteriores. 

Inyectar partículas en la estratosfera para bloquear la radiación de sol y desacelerar el ritmo de calentamiento global actual

El proyecto de geoingeniería que proponen los científicos de Harvard sería una especie de réplica de lo ocurrido con el Pinatubo, y supondría inyectar aerosoles de sulfuro en la estratosfera.

Si se consigue reducir la cantidad de radiación solar que llega a la Tierra, se reduciría también la que la superficie acaba emitiendo en forma de radiación infrarroja y así, los gases efecto invernadero, como el dióxido de carbono, metano o vapor de agua, absorberían menos energía para calentar el aire.

La estratosfera, a varios kilómetros de altura, es el lugar ideal para inyectar esas partículas, porque pueden repartirse bien alrededor de la tierra gracias a los vientos que la recorren y así mantenerse suspendidas un par de años. 

Si se consigue reducir la cantidad de radiación solar que llega a la Tierra, se reduciría también la que la superficie acaba emitiendo en forma de radiación infrarroja

El proyecto SCoPEx (Stratospheric Controlled Perturbation Experiment), será el primero de este tipo que se saca del laboratorio y se pone en práctica.

La fase inicial del experimento contempla lanzar dos vuelos de un globo dirigible, unos 20 kilómetros por encima de la región suroeste de Estados Unidos, para pulverizar pequeñas cantidades de carbonato cálcico. La instrumentación del globo también se encargaría de medir el comportamiento de esas partículas a medida que se dispersan por la atmósfera.

Cámara medio ambiental utilizada en los experimentos del proyecto SCoPEx. Imagen: Nature

El proceso, conocido como ¨Global Intervention¨ (Intervención Global), podría tener serios efectos secundarios sobre otros aspectos de la circulación  general de la atmósfera terrestre.

A parte de reducir la temperatura global, el azufre también podría acelerar el proceso de destrucción de la capa de ozono estratosférica por medio de reacciones químicas relacionadas con los conocidos clorofluorocarbonos.

Por otra parte, los aerosoles de azufre, también se calientan con la radiación solar, lo suficiente para provocar variaciones en los patrones de transporte de vapor de agua y en las conocidas corrientes de chorro. Esas variaciones implicarían cambios en el tiempo y por lo tanto el clima de diferentes regiones del planeta.  

El proceso de Intervención Global como lo llaman los científicos que han llevado a cabo este estudio. Fuente: Nature

Los experimentos iniciales contemplan evitar el uso de compuestos sulfurosos y concentrarse en los de carbonato cálcico como potencial agente reflector de luz solar.

Pero los investigadores, aún no tienen claro cómo funcionará, dado que este compuesto químico no existe en la estratosfera de forma natural. Hasta ahora, los estudios realizados por científicos de las universidades de Harvard, Princeton y Georgia Tech con modelos numéricos, se han hecho para comparar escenarios de clima futuro en una atmósfera con el doble de dióxido de carbono respecto a concentraciones actuales, con y sin el efecto de la geoingeniería solar.

Entre otros aspectos, se han examinado variaciones en el régimen de las precipitaciones a nivel regional o eventos meteorológicos extremos como los huracanes.

Aumento de la concentración de aerosoles durante las erupciones de los volcanes El Chichón y Pinatubo. Fuente: NOAA

Como era de esperar, este ha sido un proyecto que ha generado todo tipo de opiniones entre la comunidad científica, porque implica ¨toquitear¨ el balance energético que regula nuestro clima.

Algunos investigadores lo ven como una manera de ¨tunear” el funcionamiento de nuestro sistema climático y por lo tanto cambiar la biodiversidad que en la actualidad disfruta el planeta.

Si se lleva a cabo una acción de tal magnitud, podrían aumentar las sequías en algunas regiones, aunque hay algunos que hablan del beneficio que supondría para muchas cosechas que no se verían afectadas por temperaturas excesivamente elevadas.

Pero en contra de esta teoría, hay estudios recientes que muestran como después de dos de las grandes erupciones volcánicas recientes, El Chicón, México (1982) y Pinatubo, Filipinas (1991), las cosechas de maíz, arroz, soja y trigo en la región cayeron en volumen debido sobre todo a la reducción de radiación solar. 

Impacto del volcán Pinatubo en el clima terrestre. En los mapas superiores se aprecia como aumentó la concentración de partículas con el paso del tiempo tras la erupción. Fuente: NOAA

Durante años, muchos han visto la geoingeniería como una práctica polémica, porque implica modificar de forma artificial nuestro clima. También es cierto, que eso, ya lo estamos haciendo los humanos día a día a través de nuestras emisiones de gases efecto invernadero. 

El problema es que no sabemos muy bien cual sería la verdadera consecuencia de los experimentos propuestos. Además, si un determinado número de  gobiernos decide poner en marcha una serie de acciones para alterar la energía que nos llega del sol, y por lo tanto el clima, las consecuencias en diferentes regiones del planeta podrían ser devastadoras. 

Eso no quiere decir que hay que dejar de proponer, investigar y probar las posibilidades que ofrece la geoingeniería. Todo lo contrario, nunca se sabe, existe la posibilidad de que algún día tengamos que depender de ella, si los esfuerzos que en la actualidad estamos haciendo para reducir las emisiones de gases efecto invernadero, no acaban de hacer lo que deberían.