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Actualidad, Cambio Climático ¿Un mundo sin playas de arena? La mitad podría desaparecer para 2100

En España el retroceso de las playas podría llegar a ser de 86 metros

¿Te imaginas que la mitad de las playas del mundo se quedarán sin arena?. No es una película de ciencia ficción, sino lo que muestra un nuevo estudio que afirma que este cambio podría producirse para finales de siglo debido al aumento del nivel del mar y la erosión si el cambio climático continúa al ritmo actual.

El aumento del nivel del mar y el aumento de las mareas ciclónicas generadas por grandes borrascas detrás del retroceso de muchas costas del mundo.

Para llegar a esta conclusión, se ha utilizado como método principal el análisis de imágenes de satélite para rastrear la transformación progresiva de las playas en las últimas tres décadas. También se han hecho predicciones de futuro, de como evolucionaran a medida que el planeta se va calentando. El grado de deterioro de las playas de aquí a 2100 dependerá en gran medida del aumento global de temperatura que se registre. A mayor temperatura, mayor será el aumento del nivel del mar y más intensas las mareas ciclónicas que generen borrascas, huracanes, ciclones o tifones.para fines de siglo, alrededor de la mitad de las playas del mundo experimentarán una erosión de más de 100 metros

Para fines de siglo, alrededor de la mitad de las playas del mundo experimentarán una erosión de más de 100 metros

Michalis Vousdoukas, autor principal del estudio y oceanógrafo en el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea afirma que «lo resultados nos muestran que para fines de siglo, alrededor de la mitad de las playas del mundo experimentarán una erosión de más de 100 metros». Los autores del estudio han contemplado dos escenarios de cambio climático: uno en el que las temperaturas promedio globales aumentarían en 2.5 grados centígrados para fines de siglo y un segundo escenario que predice un aumento de la temperatura dos veces más alto.

Proyecciones del cambio de la linea de costa para los años 2050 (a,c) y 2100 (b,d) bajo dos escenarios de cambio climático distintos, uno más conservador RCP 4.5 (a,b) y otro más agresivo RCP 8.5 (c,d). Fuente : Nature Letters, Vousdoukas et al.

Entre las zonas de impacto más destacables esta la de la costa de Gambia y Guinea-Bissau en África occidental donde podrían perder más del 60 por ciento de sus playas. Las predicciones son igual de pesimistas para Irak, Pakistán, la isla de Jersey en el Canal de la Mancha y la isla de Palau, en el Pacífico tropical.

Más de 12,000 kilómetros de costa en Australia estarían en riesgo, mientras que en Estados Unidos, Canadá, México, China, Irán, Argentina y Chile también perderían miles de kilómetros de playa. La extensión de playa perdida varía según la ubicación, y en áreas densamente pobladas, como la costa este de Estados Unidos., Asia meridional y Europa central, podrían ver las línea de costa retirarse hacia el interior unos 100 metros para el año 2100.

Porcentaje de la costa arenosa que puede sufrir un nivel de erosión crítico (mapas a–d). Proyección de erosión de más de 100 metros para 2050 (a,c) y 2100 (b,d), bajo el escenario RCP 4.5 (a,b) and RCP 8.5 (c,d). Fuente : Nature Letters, Vousdoukas et al.

En España y el sur de Europa, el retroceso de las playas podría llegar a los 86 metros a final de siglo. En el más optimista de los escenarios de cambio climático propuestos, la pérdida de playas arenosas sería de 27 metros para 2050 y de 60 metros en el 2100.

Por otra parte, las simulaciones numéricas realizadas en el estudio muestran que el 40 por ciento de la perdida de costa, podría evitarse con una reducción moderada de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello habría qué limitar el calentamiento global a 1.5oC según se contempla en el Acuerdo Climático de París.

Aún haciendo los deberes, y recortando emisiones de gases efecto invernadero para evitar un mayor calentamiento global, los humanos vamos a tener que adaptarnos a un mundo con playas y costas muy diferentes a las actuales para finales de este siglo. Esa adaptación será incluso más complicada en emplazamientos urbanos donde nosotros mismos hemos alterado los procesos naturales de adaptación que habitualmente experimentan zonas costeras del planeta.