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¿Sabías que...? Tormenta solar: ¿Por qué se produce y qué riesgo tiene?

VÍDEO: AURORAS BOREALES PRODUCIDAS POR TORMENTAS SOLARES

El impacto de una tormenta solar sobre la Tierra puede ser un motivo de preocupación para mucha gente y hoy nos preguntamos si tiene fundamento tal intranquilidad. Saber qué es una tormenta solar, conocer cómo puede afectarnos y cómo lo hizo alguna tormenta solar en el pasado puede darnos alguna idea.

¿Qué es una tormenta solar?

Una tormenta solar es una explosión de radiación procedente de la liberación de energía magnética en la superficie del Sol. En estas explosiones se liberan grandes cantidades de un gas caliente compuesto de hidrógeno y helio cargado eléctricamente que viaja a través del espacio a gran velocidad.

El Sol tiene un ciclo de variación entre alta y baja actividad que se repite cada 11 años aproximadamente. En el mínimo el número de manchas solares es pequeño, pero en el máximo hay muchas de ellas que podrán dar lugar a las tormentas solares.

¿Cómo impacta en la Tierra una tormenta solar?

La magnetosfera terrestre está formada por nuestro campo magnético y nos protege de la mayoría de las partículas que emite el Sol. Cuando una tormenta solar alcanza la Tierra golpea la magnetosfera, interaccionando así con el campo magnético terrestre, y se permite el paso de las partículas que afectarán a la atmósfera en los polos, dando lugar a auroras.

Desde la Tierra se perciben las tormentas solares como una caída de la intensidad del campo magnético, que durará entre 6 y 12 horas, recuperándose después poco a poco durante varios días hasta alcanzar de nuevo los valores normales.

¿Afecta realmente a la vida en la Tierra una tormenta solar?

Dependemos de gran variedad de tecnología susceptible de lo que ocurra en el espacio. Durante una tormenta solar las fuertes corrientes eléctricas hacia la superficie terrestre pueden interrumpir las redes de energía eléctrica, las comunicaciones vía satélite y afectar a los sistemas GPS. Esto puede dar lugar a problemas en las comunicaciones de aviones comerciales que están en ruta cerca de los polos.

Además, las naves espaciales expuestas a estas partículas durante una tormenta solar pueden sufrir anomalías operacionales, daños en componentes electrónicos, degradación en los paneles solares y se pueden cegar los sistemas ópticos como cámaras y sensores estelares.

También los astronautas expuestos a las partículas de una tormenta solar pueden llegar a sus límites de exposición permisibles en pocas horas.

VER TAMBIÉN: Objetivo: Predecir tormentas solares

La tormenta solar de 1859

La mayor tormenta solar registrada hasta el momento tuvo lugar en 1859, durante un máximo solar. Durante la tormenta de Carrington se registraron auroras boreales en Cuba y Honolulu, mientras que las australes se fueron vistas desde Santiago de Chile. Las alteraciones geomagnéticas fueron tan fuertes que la comunicación por telégrafo en América del Norte y Europa se paralizó.

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*Imágenes: NASA

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