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¿Sabías que...? Todo lo que no sabes del origen del Sistema Solar

¿Por qué no existe una teoría unificada sobre el origen del sistema solar? ¿Se trata de un problema tan complejo? La respuesta es sí. Se trata de un problema que aún no tenemos la solución definitiva.

La faena es que no existe ninguna grabación del nacimiento del Sistema Solar, ni imágenes reales en la Wikipedia, ni un registro escrito de cuando sucedió (pena de notario estelar). Ni tan siquiera sabemos con certeza cómo fue el “parto”.

VER TAMBIÉN: ¿Qué pasaría si la Tierra dejara de girar?

No soy ningún experto en astronomía, pero sí un curioso e intentaré contar en este post lo que he descubierto sobre el origen del Sistema Solar (ese “descubierto” lo puedes traducir por un “leído”, “indagado” o similar).

Lo que más llama la atención es que las distintas teorías del origen del Sistema Solar deben de justificar-solucionar varios problemas, y realmente ninguna es totalmente satisfactoria.

Características del Sistema Solar


Para centrarnos, vamos a comentar algunas características de nuestro Sistema Solar. Tiene un edad aproximada de 4.600 millones de años.

Una estrella brillante (el Sol) ocupa su centro, posee el 99,85% de la masa del sistema y rota muy lentamente sobre su eje. Un “día solar” equivale a unos 26 día en su Ecuador y casi 30 días cerca de sus polos (para intentar comprender esa diferente velocidad de giro debemos de pensar en el Sol como una inmensa bola de gas, de modo que sus partes pueden girar con cierta “independencia”).

Los cuatro planetas más cercanos al Sol (Mercurio, Venus, La Tierra y Marte) son pequeños, rocosos y muy densos, además tienen una rotación relativamente lenta y pocas o ninguna “luna” girando a su alrededor. Mientras que los planetas más alejados (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) son mucho más grandes, gaseosos, sus “días” son muy cortos y presentan un gran número de satélites.

Además, todos estos planetas se desplazan alrededor del Sol en órbitas que están casi en el mismo plano y siguiendo la misma dirección de giro (antihoraria alrededor del Sol).

Plutón lo hemos dejado un poco fuera de estas características generales, es muy pequeño, está muy alejado del sol, su órbita está en otro plano (más inclinada, excéntrica y alargada) y además gira sobre su eje al revés que los otros planetas (aunque lo mismo le pasa a Venus).

Teorías del origen del Sistema Solar

¿Qué cosas debería de justificar plenamente una teoría acertada sobre la creación del Sistema Solar? En primer lugar debería de explicar la conservación del Modelo Angular del Sistema Solar.

¡Un segundo! Esto suena demasiado a física rara y te puede invitar a cerrar este post. Pero dame 30 segundos y te lo intento contar sin fórmulas.  (Gracias por seguir leyendo).

Resulta que, en un sistema donde existe giro sobre un eje (planetas moviéndose alrededor del Sol), definimos el momento angular como una magnitud física que relaciona la masa del cuerpo, con su velocidad de rotación y con su radio de giro (distancia al “centro” del Sol), además esta magnitud es “vectorial”, que en física se representa con una “flechita” para indicarnos que es muy importante la dirección y el sentido, ese hacia “donde tira” esa “especie” de fuerza.

Así cada planeta por separado tiene un momento angular y también lo tiene el Sol, y la suma de todos estos momentos debe de ser cero. Bueno ¿y qué? Pues que se da la paradoja de que el Sol aglutina el 99,85% de la masa y apenas un 1% del momento angular (ese radio de giro muy pequeño en comparación con el del resto de planetas le “penaliza” su momento angular).

Mientras que los planetas asumen el 99% del momento con su apenas 0,15% de masa; o lo que es lo mismo, deben de mantener sus órbitas circulares a una distancia concreta del Sol y mantener ciertas velocidad de rotación y de traslación, además cualquier perdida o ganancia de masa lo que hará será modificar esa velocidad o ese radio de giro para que el momento angular total no varié nada.

Tengamos en cuenta que en esta “gran ecuación” del Sistema Solar es importante la masa de cada cuerpo, su velocidad (rotación y traslación), la inclinación de su eje de rotación, el número de satélites, la interacción entre ellos… Apasionante y complicado, ¿verdad? (ahí está la gracia).

Otra aspecto que debe de justificar cualquier teoría sobre el origen del sistema solar es la formación de los planetas terrestres (con núcleos sólidos) y la de los gigantescos planetas gaseosos. También es necesario dar una justificación a la formación de los satélites planetarios.

Qué es la Ley de Bode


Por último, y no menos complicado, es necesario que se justifique la Ley de Bode, que viene a decir algo así como que la distancia de los planetas al Sol sigue una “sencilla” progresión aritmética.

Bueno, yo creo que no es tan sencilla, el primer término de la progresión es cero, el segundo 3 y a partir de aquí el siguiente término es el doble del anterior, ¡ejem!, pero sumándole 4 y dividiéndolo por 10, ¡más ejem!…

Quizás se vea más claro en el gráfico que adjuntamos, donde las 3 primeras columnas representan la serie de Bode, la cuarta columna representa a los planetas “conocidos” en 1766 (“previos” a esta Ley), y entre paréntesis los huecos que se han ido “rellenado” (más el año de descubrimiento).

Y es que esta Ley ha indicado a los astrónomos la dirección donde debían dirigir sus telescopios para descubrir nuevos planetas o satélites. Aunque es verdad que en el caso de Neptuno y Plutón encontramos grandes anomalías en el cumplimiento de esta ley, ya que están muchísimo más cerca del Sol de lo que predice la Ley de Bode.

Bueno ya hemos planteado el problema al que se enfrentan todas las “teorías de la conspiración” sobre la formación del Sistema Solar, que intentaré resolver en el siguiente post. ¡Hasta entonces, intenta mantener tu momento angular!

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