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VÍDEO: ¿CUÁLES SON LOS MEJORES TIPOS DE NIEVE PARA ESQUIAR?

 

Prácticamente todas las estaciones de esquí actualizan a diario durante la temporada su parte de nieve. Temperatura actual, estado del cielo, visibilidad o cantidad de pistas y remontes abiertos son algunos de los muchos datos que incluyen y que hacen decidir a los esquiadores si un día es óptimo para esquiar o es mejor posponerlo.

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En esta pequeña lista no hemos mencionado un dato muy importante, el tipo de nieve. Según numerosos factores nos podemos encontrar con distintos tipos de nieve. No hay un número exacto de tipos y cada persona según lo especializada que esté puede mencionar unos u otros. De hecho, los esquimales son capaces de diferenciar decenas de tipos. Sin embargo, a la hora de practicar deportes de invierno, las pistas de esquí en España suelen diferenciar solamente estos tipos de nieve:

-Nieve polvo: También se le llama nieve de azúcar y suele ser la preferida para el esquiador. Tiene una consistencia ligera, no es compacta sino suelta y permite deslizarse por ella con rapidez. Al esquiar sobre ella aparecen las «nubes de polvo» que le dan nombre. Sujeta muy bien al esquiador, las caídas quedan amortiguadas y el riesgo de padecer fuertes lesiones se reduce. Cuando han pasado las máquinas por las pistas y los técnicos han preparado el terreno, esta nieve es perfecta para todos los esquiadores. Se controla la velocidad y los esquís responden al instante cuando se quiere frenar. Es la nieve recién caída y con una temperatura fría.

-Nieve polvo-dura: Es una de las nieves más comunes en cualquier estación de esquí. Se trata de una base compacta de nieve sobre la cual hay una capa más delgada de nieve polvo. Es frecuente en las pistas de esquí donde la base compacta se crea con máquinas pisanieves. Fuera de las pistas se produce cuando cae una nevada débil sobre una capa muy estable.

-Nieve dura: Es una nieve más asentada en el terreno y resistente. Se trata de una nieve que potencia la velocidad de los esquís y, por ello, hay que tomar precauciones en las pistas con gran pendiente. Este tipo de nieve la disfrutan más los esquiadores expertos que buscan sentir la velocidad. Sin embargo, para los novatos es la más temida por su mayor dificultad a la hora de frenar. Esta nieve se suele producir cuando ha pasado de estado sólido por la noche a líquido durante el día y otra vez a sólido. Hay personas que consideran que cualquier nieve que no deja huella con el paso del esquí es dura.

Nieve húmeda: Se produce cuando nieve y agua se mezclan en diferentes proporciones, bien sea a causa de la lluvia o por las altas temperaturas. La nieve en la superficie adquiere un porcentaje de agua en estado liquido muy alto, es por esto que se le llama húmeda. Cuanto mayor sea la cantidad de agua, más apelmazable será la nieve, algo que puede llegar hasta tal punto que resulte realmente complicado de esquiar. También se le llama «sopa» , tiene una gran densidad y puede ser peligrosa para el esquiador. Los esquís se frenan y hay peligro de quedarte enganchado en montículos de nieve. En caso de nieve húmeda es recomendable bajar la velocidad y buscar pistas con poca pendiente.

Nieve primavera: Como su nombre indica, se trata de la nieve más común en los meses cercanos a la primavera. En esta época los días son más largos y los rayos de sol más intensos, por lo que la nieve se vuelve esponjosa. Al igual que con la nieve húmeda debemos tomar precauciones, ya que es normal la formación de montículos o «bañeras». Es una nieve que cansa mucho físicamente al esquiador al quedarse clavado. Durante la primavera este tipo de nieve se suele formar en las horas centrales del día, por ello, es recomendable madrugar y aprovechar cuando las temperaturas no son tan altas.

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