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Cambio Climático ¿Tendremos un futuro climático en España repleto de Filomenas?

Se habla de grandes nevadas y frío extremo, pero no olvidemos que 2020 ha sido el año más cálido del registro

El arranque de este 2021 ha estado marcado por Filomena, una borrasca que ha hecho historia en España de la misma manera que 2020 lo ha hecho a nivel global, por ser el año más cálido del registro. 

Para muchos, resulta llamativo que a la vez se hable del año más cálido de todos, y casi a la par, de la borrasca que ha enterrado en medio metro de nieve la ciudad de Madrid y congelado media España. Aunque no lo parezca, son caras de la misma moneda, la del cambio climático. 

En algunos barrios de la Madrid como este de Moratalaz, Filomena descargo cerca de medio metro de nieve. Foto: Mario Picazo/eltiempo.es

No podemos asociar borrascas como Filomena directamente al cambio climático, pero si sabemos y cada vez con más certeza, que muchos de los fenómenos meteorológicos extremos que estamos viviendo en nuestro planeta los amplifica el calentamiento global.

Ese calentamiento está en gran parte asociado a la creciente quema de combustibles fósiles que realizamos los humanos. 

No podemos asociar borrascas como Filomena directamente al cambio climático, pero sí sabemos que este las hace en general más intensas

Esta vez ha sido Filomena, pero otras han sido huracanes intensos, sequías devastadoras, o intensas olas de calor. Estamos energizando el planeta, y ese exceso de energía amplifica la intensidad y frecuencia de estos fenómenos meteorológicos extremos como ha sido el caso de la borrasca Filomena.  

Media España aparece cubierta de nieve en esta imagen del Sentinel 3 de Copernicus.

¿Tendremos más Filomenas en el futuro?

Con la tendencia de cambio climático acelerado que estamos experimentando, la pregunta que seguro muchos nos hacemos es ¿van a ser más frecuentes borrascas como Filomena en un futuro? o, ¿ha sido simplemente un caso puntual? 

Estamos energizando el planeta, y ese exceso de energía amplifica la intensidad y frecuencia de estos fenómenos meteorológicos extremos

La respuesta es que es bastante probable que las borrascas del futuro generen más precipitación y además en muchas zonas del planeta. En el caso de Filomena, ha sido sobre todo en forma de nieve porque se juntaron los elementos precisos. Inestabilidad, una masa de aire húmedo procedente del sur y este y otra de aire frío del norte. 

En este caso la nieve cuajó en cotas bajas y de forma extensa, aunque la tendencia general es que en España, la nieve caiga cada vez en cotas más altas y escasee.  Durante las últimas décadas, nieva menos, el deshielo se adelanta en primavera y los glaciares retroceden imparables.  

Sobre Filomena habrá que investigar bastante más para entender mejor la dinámica atmosférica del evento en si. Primero dentro del entorno regional, pero también a nivel global. Solo así se puede entender mejor que factores influyeron realmente en convertirla en una borrasca tan especial.

El frío, la nieve y el cambio climático 

Sabemos que las incursiones de aire frío, como la que ayudó a bajar la cota de nieve en muchas zonas de la península, pueden estar relacionadas con un anómalo comportamiento de la corriente en chorro. 

Pocas borrascas han dejado tanta nieve en las calles de Madrid como Filomena.
Foto: Mario Picazo/eltiempo.es

Es una anomalía puesta a debate, donde una parte de la comunidad científica la asocia al deshielo polar y al cambio de las corrientes oceánicas. Que el aire frío llegue más al sur de lo habitual y lo haga durante periodos de tiempo más largos, puede ser una señal del cambio climático.

A pesar de la gran nevada generada por Filomena, en España cada vez nieva menos y las cotas de nieve son más altas

También sabemos que mares y océanos del planeta se calientan cada vez más, o lo que es lo mismo, están menos fríos y evaporan más agua. Eso implica que en algunos casos, pueda haber un mayor volumen de vapor de agua en la atmósfera. 

Ese aumento de vapor de agua, puede traducirse en un aumento de las precipitaciones asociadas a fenómenos atmosféricos como el de la borrasca Filomena. 

Según la OMM (Organización Meteorológica Mundial), la década que hemos dejado atrás ha sido la más cálida del registro, y en un futuro, esa tendencia solo seguirá aumentando

Cada año que pasa, nuestra atmósfera y océanos acumulan más energía. Tenemos que contar por lo tanto, con que borrascas como Filomena en 2021 o Gloria en 2020 sean cada vez más frecuentes y que en la mayoría de los casos lleguen con mayor fuerza.