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Cambio Climático La sequía preocupa ya al campo

La falta de precipitaciones ha provocado un disminución considerable de la cosecha de cereal y está afectando ya a varias zonas rurales.

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El panorama del campo en este 2019 no pinta muy bien. Las escasas lluvias de los últimos meses no han dejado el agua suficiente y en muchos lugares de España ya se empiezan a ver las consecuencias de la sequía. De hecho, la cosecha del cereal, uno de los indicativos más fiables ya que es un tipo de cultivo que se abastece de las precipitaciones caídas, se espera que se reduzca de forma considerable con respecto al pasado año en gran parte del país.

sequia en España
sequia en España

Así lo aseguran las principales agrupaciones de agricultores desde Huelva a Castilla y León pasando por Extremadura o Castilla la Mancha. Desde la Asociación de Jóvenes Agricultores, ASAJA, estiman que por ejemplo en la comunidad la cosecha de cereales no alcanzará los 3 millones de toneladas. “Esto supone una reducción de más del 30 por ciento en relación al pasado año, cuando se consiguieron unas cifras históricas de producción”, señalan desde esta entidad.

La agricultura de secano es la que más sufre con la sequía, ya que no tiene posibilidad de paliar la ausencia de precipitaciones

Una reducción en la recolecta causada por las malas condiciones meteorológicas durante las fases de desarrollo de la planta en los meses de abril y mayo. “La falta de lluvias a finales y principios de año, las altas temperaturas en la fase final, y la falta de precipitaciones en mayo para las siembras más tardías, han provocados cambios fisiológicos en las plantas, que han entrado antes en la fase de espigado y verán reducido su peso específico”, apuntan.

“La agricultura de secano es la que más sufre con las sequías, ya que no tiene posibilidad de paliar la ausencia de precipitaciones”, explica a Eltiempo.es Pere Capdevila i Farré, miembro del Colegio de Geógrafos.

Cortes de agua por la falta de agua

Pero no solo afecta a los cultivos, también las administraciones comienzan a ver que las previsiones para este verano no son nada halagüeñas. En el caso del Casariche, un municipio situado en la comarca de la Sierra Sur de Sevilla, el consistorio ha lanzado una campaña informativa en para intentar reducir el consumo de agua en la zona ya que ya se ha notado un déficit hídrico en los acuíferos subterráneos que dotan de recursos hídricos a la red de abastecimiento.

La sequía también afecta a la vegetación natural

“Ante la situación de escasez de agua y ante el aumento de la demanda estas fechas, van a ser necesarios realizar cortes puntuales en el suministro”, detalla un comunicado del ayuntamiento.

Foto tomada el 1 de mayo de 2019 y el 20 de junio del mismo año en La Alcarria

Estas son solo dos de los ejemplos más recientes pero esta situación ya está dando en varios puntos del país como consecuencia de un año marcadamente seco.

“En lo que llevamos de años todos los meses han tenido un carácter muy seco, una situación que podría ser preocupante si las previsiones estacionales se cumplen ya que podríamos tener un verano especialmente cálido en gran parte de España y ligeramente más seco en el cuadrante noroeste peninsular”, advierte Mar Gómez, doctora en Físicas y meteoróloga de Eltiempo.es

Problemas por la falta de precipitaciones

En este sentido, los principales problemas que pueden provocar la sequía son la falta de abastecimientos de agua a la población, agricultura, ganadería e industria, así como a otras actividades.

“Además, las sequías también afectan a la vegetación natural, si bien esta ya se encuentra, en buena medida, adaptada a estos fenómenos que, como corresponde al dominio de climas mediterráneos de la Península, son de carácter cíclico”, explica a Eltiempo.es Pere Capdevila i Farré, miembro del Colegio de Geógrafos.

Como norma general, el suministro a núcleos habitados se suele garantizar de forma prioritaria aunque llegado el caso pueden abastecerse con camiones cisterna.

La falta de lluvias lógicamente también puede repercutir sobre la propia dinámica de los ríos así como de las poblaciones de seres vivos de sus cauces y riberas, si bien estos sistemas, de forma natural, siempre han tenido que hacer frente a estos periodos de ausencia de caudales o de disminución muy notable de los mismos”, detalla Capdevila.