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¿Sabías que...? El mínimo solar se acerca y así afectará a la Tierra

Llamaradas solares, auroras, tormentas geomagnéticas, chorros de viento solar… Así afectará a nuestro planeta el mínimo solar

Si prestas atención al Sol en un día cualquiera, verás que no parece suceder nada especial. Sin embargo, se acerca el mínimo solar. Eso quiere decir que, en nuestro entorno, y en nuestra estrella, se producirán ciertos cambios. Pero… ¿qué quiere decir? ¿qué puede pasar?

El Sol no es un objeto impasible. Aunque lo podría parecer visto desde la Tierra. Más bien al contrario, es una estrella activa, que suele tener manchas solares en su superficie. Las manchas solares son esas regiones oscuras que podemos ver de cuando en cuando en las fotos del Sol. Se trata de zonas con una temperatura inferior al resto de la superficie de la estrella. Por eso son más oscuras. Es el producto de una intensa actividad magnética.

De hecho, es en estas regiones donde llamaradas solares y las eyecciones de masa coronal. Las llamaradas son aumentos repentinos del brillo del Sol en ciertas regiones. En esas llamaradas, se expulsan nubes de electrones, iones y átomos. En muchas ocasiones, van acompañadas por eyecciones de masa coronal. Se trata de grandes cantidades de plasma que son expulsadas al espacio de cuando en cuando.

Ambos fenómenos son una muestra de la intensa actividad del Sol. Intensa… hasta que deja de serlo. La actividad de nuestra estrella funciona de manera cíclica. Nos referimos a ella como un ciclo solar, y es un período de 11 años de duración.

Cada 11 años, se repite siempre el mismo patrón. Ahora, vamos camino del siguiente mínimo solar, que se espera que se alcance en algún momento entre 2019 y 2020.

El mínimo solar

Las manchas solares son una imagen habitual del Sol. Sus tamaños van desde los 16 a los 160.000 kilómetros. Estas últimas pueden ser observadas desde nuestro planeta, sin más ayuda que la de un filtro que proteja nuestra vista.

Cuando nos acercamos al mínimo solar, la cantidad de manchas solares disminuye

Tanto es así, que podemos llegar a tener períodos prolongados sin la presencia de manchas solares. En 2014 había una cantidad relativamente alta de manchas en todo momento. Ahora, ya hemos llegado a tener breves períodos sin manchas solares. Pero que el Sol no tenga manchas solares no quiere decir que sea menos activa. Al contrario, lo que sucede es, simplemente, que la actividad de nuestra estrella cambia.

Durante un mínimo solar, las llamaradas solares y las eyecciones de masa coronal disminuyen. Pero en su lugar pueden aparecer agujeros coronales. Se trata de enormes regiones, en la atmósfera del Sol, donde el campo magnético se abre y permite que chorros de partículas escapen de nuestra estrella en forma de viento solar. Esos chorros de viento solar pueden provocar cambios en las condiciones alrededor de la Tierra.

Los efectos de un mínimo solar

Al igual que las llamaradas solares, y las eyecciones de masa coronal, el viento solar también golpea la Tierra. Su impacto se deja sentir en el campo magnético de nuestro planeta. Puede llegar a perturbar la magnetosfera de nuestro planeta, produciendo algo que llamamos tormentas geomagnéticas.

Así como la aparición de auroras en las regiones cercanas a los polos. También puede producir interrupciones en los sistemas de comunicación y navegación.

Durante un mínimo solar, incluso las condiciones de nuestros satélites en órbita cambia. Normalmente, las capas más altas de la atmósfera están hinchadas. Es el producto de la radiación ultravioleta que llega desde el Sol.

Los satélites en la órbita baja experimentan fricción durante su vuelta alrededor del planeta, porque se encuentran en las afueras de la parte más lejana de la atmósfera. Esa fricción provoca que la velocidad de los satélites se reduzca.

Con el tiempo, podría provocar incluso que terminasen cayendo a la Tierra. Los satélites cuentan con sistemas de reposicionamiento. Pero ese roce con la atmósfera, y ese efecto de frenado, tiene un efecto positivo en la basura espacial. Hace que los restos de objetos fabricados por el hombre caigan antes en la atmósfera. Allí arden y se desintegran. Pero durante el mínimo solar, ese efecto del calor desaparece, y nuestra atmósfera se encoge.

El entorno de la Tierra durante el mínimo solar

Con la atmósfera ligeramente encogida, la chatarra espacial deja de tener un elemento que la frene, y se mantiene en órbita durante mucho más tiempo. Pero, además, la actividad reducida del Sol permite que otros fenómenos se manifiesten con más fuerza.

Aumentará la cantidad de rayos cósmicos que golpean la parte más alta de nuestra atmósfera

Por ejemplo, aumenta la cantidad de rayos cósmicos que golpean la parte más alta de nuestra atmósfera. Los rayos cósmicos son partículas de energía que han sido aceleradas hacia el Sistema Solar. El responsable suele ser la explosión de una supernova o algún otro evento violento en la galaxia.

El campo magnético del Sol es un escudo protector para esos rayos cósmicos. No impide que lleguen a la Tierra, pero sí son menos. Aun así, el mínimo solar no tiene ninguna implicación negativa para la vida en el planeta. Eso sí, puede dificultarle las cosas a nuestros astronautas. Viajar fuera de la Tierra se convierte en una tarea más complicada, al estar expuestos a una cantidad más alta de rayos cósmicos.

El mínimo solar no tiene ninguna implicación negativa para la vida en el planeta

Uno de los grandes retos para viajar a Marte es, precisamente, ese. La travesía hasta el Planeta Rojo es larga, con mucho tiempo lejos del protector campo magnético de la Tierra. P

or lo que es necesario desarrollar un sistema de protección para la nave. De otro modo, los astronautas podrían verse expuestos a ellos. Todavía no comprendemos sus consecuencias con exactitud, pero los rayos cósmicos podrían llegar a provocar mutaciones. No es algo que tomar a la ligera.

Un ciclo normal y nada preocupante

Quiero terminar este artículo recordando que, como con muchas otras cosas de la astronomía, esta suele ser una buena oportunidad para los que desean difundir bulos.

A saber, que la vida en la Tierra corre peligro. O que el Sol está comportándose de manera extraña. O situaciones similares. Todas son falsas. El ciclo solar es algo perfectamente estudiado y documentado desde hace siglos. La primera mancha solar fue observada en 1611 por Johann Fabricius, un estudiante alemán de medicina.

No hay ninguna consecuencia negativa para la vida en la Tierra. La prueba es que estamos aquí. Donde sí puede tener consecuencias es en el entorno de nuestro planeta. Es posible que algunos satélites sufran incidencias durante el mínimo solar. Quizá algunos incluso dejen de funcionar durante un tiempo.

Pero es uno de los desafíos al que tenemos que aprender a enfrentarnos, especialmente a medida que nos convertimos en una civilización cada vez más apoyada en la tecnología.

En cualquier caso, recuerda, estamos llegando al final del 24º ciclo solar (se miden desde el año 1755). El Sol se encamina a un período de actividad más reducida. Pero que nuestra estrella se tome un pequeño descanso no quiere decir que nuestro entorno espacial deje de ser interesante…

VER TAMBIÉN: ASÍ SE DESTRUYÓ LA ATMÓSFERA DE MARTE


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