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Escapadas Rincones de la costa española a los que solo podrás llegar en barco

¿Pensando ya en las vacaciones de verano? Te proponemos alquilar un barco y acceder a estos remotos lugares

Con el buen tiempo aumentan las ganas de organizar una escapada y empezar a preparar las vacaciones de verano. Si estás entre aquellos a los que les gusta vivir experiencias diferentes, siempre al lado del mar y descubrir sitios nuevos, quizá ha llegado el momento de buscar alternativas.

Entre las más llamativas en esta época del año y que se alejan de lo convencional está pasar unos días en un barco. Algo que ahora está al alcance de cualquiera.

Lejos de lo que pueda parecer, no es necesario tener uno amarrado en un puerto ni tener conocimientos de navegación. Al igual que ocurre con los servicios de carshagin o motosharing, existen propuestas dentro de la economía colaborativa relacionadas con este sector.

La idea es tan sencilla como la puesta en común de los recursos: en este caso que los propietarios de barcos los compartan con otras personas a través de un servicio de alquiler, como el de la plataforma SamBoat.

Existen opciones para todo tipo de navegantes. Desde los ajenos a cuestiones de navegación, que pueden alquilar un barco con patrón; hasta para aquellos más aventajados.

Solo queda elegir un destino, para lo que es recomendable elegir aquellos lugares a los que únicamente se pueda llegar en barco para que la experiencia sea única. Aquí van algunas ideas: 

Cala Estreta (Costa Brava)

Más allá de los largos arenales de localidades, como Lloret de Mar, Platja d’Aro o Tossa de Mar, uno de los encantos de la Costa Brava son sus calas. Los 200 kilómetros de litoral, que van desde la comarca del Empordà a Blanes, están salpicados de multitud de ellas.

Todas tienen en común un agua cristalina y los pinos que llegan casi hasta el borde del mar. A algunas se puede acceder a pie o incluso acercarse en coche, pero hay unas pocas a la que únicamente se llega en barco. Una buena opción es alquilarlo en Barcelona.

Cerca del pueblo marinero de Palamós está Cala Estreta, a la que se puede acceder andando desde la playa de Es Castell, pero recorrer el camino lleva entre 20 y 30 minutos. La otra alternativa es hacerlo en barco.

Cala Estreta, que en castellano significa cala escondida, está ubicada en un entorno natural y muy cerca de otras pequeñas calas, como D’en Remendon, Roca Bona o Cap de Planes.

Todas ellas con una baja ocupación, incluso en verano. Además, a poco más de un kilómetro están las Islas Formigues, apenas un conjunto de varias rocas que, a pesar de ello, cuenta con un faro. En sus alrededor se puede practicar el submarinismo.

Cala Pi (Mallorca)

Esta cala toma su nombre de los pinos que la rodean. Está a 17 kilómetros de Llucmajor, una localidad situada en el suroeste de la isla se Mallorca y muy cerca del puerto de su capital, Palma de Mallorca.

Llegar a ella desde el barco asegura una vista espectacular. Aquí el litoral penetra medio kilómetro tierra adentro entre dos paredes verticales de más de 30 metros de altura, sobre las que se alza una torre de defensa del siglo XVI.

Este arenal es el más resguardado de este parte del litoral mallorquín, pero desde la Consejería de Turismo de las Islas Baleares advierten a los navegantes que cuando sopla viento del sur es difícil salir y que cerca de la entrada se encuentran tres piedras a babor.

Las embarcaciones deben acceder por su parte central para fondear, siempre y cuando lleguen temprano y no sean de grandes dimensiones, porque la sonda marca entre dos y cinco metros de profundidad sobre un fondo de arena. A cuatro millas marinas y media se encuentra la instalación portuaria más cercana, el Club Nàutic s’Estanyol de Migjorn.

Cala Pi también es un destino a tener en cuenta por aquellos que pasen unos días en cualquiera de las islas del archipiélago balear. Ya que tanto en Ibiza como en Menorca existe la posibilidad de alquilar un barco para disfrutar de unos días de navegación.

Calas de Benitatxel (Alicante)

La costa del levante español guarda muchos secretos por descubrir para aquellos que quieran huir del turismo masivo y de las largas playas de arena repartidas por todo el litoral de la Comunidad Valenciana.

En la provincia de Alicante existe un lugar alejado de esta estampa más convencional: tres calas escondidas entre acantilados que se pueden recorrer en barco a lo largo de una jornada. Son las calas del Poble Nou de Benitatxell, en la comarca de la Marina Alta, y prácticamente a medio camino entre las ciudades de Valencia y Alicante, y muy cerca del puerto de Denia.

Cala Moraig es de grava y aguas transparentes, y también conocida como Cumbres del Sol. Es la más concurrida de las tres por ser la única a la que se puede llegar en coche. Cala Llebeig recrea una cala tradicional con un refugio de pescadores.

Las historias de la zona incluso hablan de que las cuevas cercanas fueron utilizadas por contrabandistas que traficaban con tabaco, telas y mantones de Manila. Por su parte, Cala Testos está escondida entre paredes verticales. Acceder a ella de otra forma que no sea en barco requiere de estar en buena forma física.