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Actualidad ¿Es la radiación solar tan peligrosa como nos dicen?

Solemos asociar la radiación con algo peligroso, y aunque muchas veces es así, la radiación es sólo una forma de transferir energía

VÍDEO: ¿QUÉ ES LA RADIACIÓN ULTRAVIOLETA?


Hablemos hoy de radiación electromagnética. No está mal para estar a punto de entrar en julio, en pleno respiro tras la ola de calor de junio y con el verano ya estrenado que promete “radiarnos” bien.

La verdad es que cuando pensamos en radiación casi lo primero que se nos viene a la cabeza son esas peliculillas de dibujos animados, donde siniestrillos extraterrestres disparan con una pistola de rayos que al acertar al prota muestran por un par de segundos una imagen en blanco y negro de su esqueleto en pleno impacto.

Y es que solemos asociar la radiación con algo peligroso y nefasto. Y aunque muchas veces es así (“warning radiation”), la radiación en sí es simplemente una forma de transferir energía. En este post intentaremos descubrir cómo nos llega la energía del Sol y cómo se distribuye por nuestro planeta.

La radiación del Sol

Para empezar recordemos que el Sol es una inmensa bola de gas que alcanza temperaturas de varios millones de grados en su interior y que viene a perder unos cinco millones de toneladas de masa por segundo… que si lo multiplicamos por la velocidad de la luz al cuadrado estaremos hablando de mucha energía (me encanta esa fórmula de E=mc²).

Bueno, no nos asustemos aún, esta energía la irradia el sol hacia todos lados y la Tierra tan solo llega una ínfima fracción, menos mal, pero que es fundamental para la vida de nuestro planeta.

El caso es que no siempre nos llega la misma cantidad de energía. Por un lado la cantidad de energía irradiada se ve afectada por los ciclos solares (cada 11 años aproximadamente se invierten los polos magnéticos del Sol) y además la distancia Tierra-Sol no permanece constante (recordemos que nuestra órbita es elíptica), lo que hace que anualmente el flujo solar pueda presentar una variación de aproximadamente un  ± 3%.

Pero lo que sí se mantiene constante, al menos hasta ahora (hagamos cruce mental de dedos),  es que la misma cantidad de energía que llega a nuestro planeta es devuelta hacia el espacio. En cuanto este equilibrio se vea alterado estaremos ante un calentamiento o un enfriamiento global. Actualmente parece que emitimos menos energía de la que recibimos.

Pero … ¿cuál es el truco para que se mantenga este equilibrio? Bueno el truco es ingenioso y casi sencillo, sí sabéis algo de física o sí os fiáis de lo que os cuento.

¿Cómo recibimos los humanos la radiación?

La radiación que nos llega es bastante energética (es de longitud de onda corta o de frecuencia alta), pero nuestra atmósfera nos protege.

Un tercio de la radiación que nos llega es devuelta casi directamente al espacio

Y es que casi un tercio de la radiación que nos llega es devuelta casi directamente al espacio (parte reflejada por las nubes y otra pequeña parte reflejada por la superficie terrestre), mientras que el resto es absorbida por nuestra atmósfera (cerca de un 20%) o por la propia tierra, que se calienta y que es capaz de emitir nueva radiación, aunque esta vez irradia en una longitud de onda más larga (frecuencia más baja, menos energética), principalmente en el espectro infarrojo.

Así una parte de esta radiación terrestre alcanza el espacio, pero el resto, gracias a la presencia de algunos gases (sobre todo el vapor de agua y el dióxido de carbono) es absorbido por nuestra atmósfera que la vuelve a irradiar hacia la superficie. Sí, este es el efecto invernadero.

Se trata de un equilibrio dinámico y frágil. Sí por ejemplo se produce una importante erupción volcánica, las cenizas se dispersan por la atmósfera y reflejan parte de la radiación solar, así contaremos con menos energía con la que jugar, lo que se puede traducir en una disminución global de la temperatura.

Pero sI por otro lado incrementamos considerablemente la concentración de gases de efecto invernadero, dejaremos escapar menos energía y la temperatura tenderá a subir de forma global.

Los balances energéticos

Es cierto que el gráfico que acompaña a este post nos recuerda los balance que presenta cualquier empresa ante una inspección de Hacienda, todo cuadra y si hay algún desfase se atribuye a partidas de “gastos varios” (o “ventana atmosférica”). Pero si nos da una clara idea de la distribución de la energía y del frágil equilibrio del clima de nuestro planeta.

Pero, creo recordar que nuestro planeta es más bien redondito y el gráfico anterior es demasiado plano. Así la geometría esférica de la Tierra hace que los rayos de Sol incidan perpendiculares en el Ecuador y con un ángulo menguante a medida que nos desplazamos hacia los polos, lógicamente hay que tener en cuenta la inclinación del eje de rotación de la Tierra que genera las estaciones meteorológicas.

Entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio existe un superávit de radiación

Pero a nivel global encontramos que aproximadamente entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio existe un superávit de radiación (entra más radiación de la que sale), mientras que en el resto del planeta vivimos en déficit radiativo.

Bueno todo esto se traduce en una redistribución de la energía. ¿Calentamientos de enormes masas de aire que se desplazan para ocupar zonas más frías? En una visión extremadamente simple, podemos decir que SÍ.

Menos mal que en meteorología somos de todo, menos simples.