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Actualidad, Cambio Climático ¿Qué hay detrás de la burbuja de agua fría del Atlántico norte?

Mientras el planeta se calienta sin parar, una región del Atlántico norte desafía el calentamiento.

Cuando examinamos un mapa de anomalías de la temperatura de la superficie del mar, resulta llamativo ver una mancha azul relativamente grande en pleno Atlántico norte rodeada de colores mucho más cálidos. Esta intrigante región de temperaturas frías de la superficie del mar al sur de Groenlandia, se conoce como el agujero de calentamiento del Atlántico norte (North Atlantic Warming Hole), aunque en muchas también como la burbuja fría o ¨The Cold Blob¨.

Mientras la temperatura media global ha aumentado de media 1oC este último siglo, el Warming Hole, ha ido en dirección contraria y se ha enfriado cerca de 0.9oC. 

Mapa de cambios observados en la temperatura global de la superficie para 1901-2012, del registro de temperatura del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales. El sombreado anaranjado, rojo y púrpura indica calentamiento, mientras que el azul indica enfriamiento. Los signos más negros (+) indican aquellas cuadrículas donde las tendencias son estadísticamente significativas. Fuente: IPCC AR5 WG1

Pero, ¿qué es lo que hace que de manera constante haya agua bastante más fría de la media habitual en este particular rincón del océano? En anteriores estudios, se ha relacionado el agujero de calentamiento con el debilitamiento de una corriente oceánica en el Atlántico llamada, Circulación Meridional de Retorno del Atlántico Norte (AMOC). Es una de las principales corrientes oceánicas que se encarga de transportar agua templada y calor hacia el norte desde los trópicos.

Desde mediados del siglo XX, la principal causa del debilitamiento de esta corriente está relacionada con el aporte de agua dulce. Mucha de esa agua llega de la acelerada fusión de la capa de hielo de Groenlandia, pero también  del aumento de la precipitación en la región. El agua dulce añadida al océano desde tierra firme, reduce el hundimiento del agua de mar habitualmente más salada y densa. Este fenómeno a su vez reduce el volumen de agua templada que se arrastra desde los trópicos, debilitando la circulación en general.

Ilustración de los factores que influyen en la formación del agujero de calentamiento.
El AMOC aparece con flechas rojas, la circulación del giro con flechas azules y la retroalimentación de las nubes en forma de radiación de onda corta reflejada por flechas amarillas. El sombreado representa la tendencia de la temperatura de la superficie del aumento del 1% de CO2 por año. Fuente: Keil et al. (2020)

Pero, según un reciente estudio publicado por meteorólogos del Instituto Max Plank en Alemania, éste, es solo uno de varios factores. Su investigación se basa en el uso de modelos climáticos para probar varias hipótesis.

La metodología principal del estudio se basa en eliminar los cambios descubiertos inicialmente en la circulación oceánica, que parecen ser el principal mecanismo precursor de la anomalía. A pesar del cambio, las simulaciones del los modelos climáticos muestran que la burbuja fría se mantiene sobre el Atlántico norte, lo que lleva a otra pregunta; ¿qué más podría estar generando esta anomalía?

Los resultados sugieren que el enfriamiento de la superficie del mar, actúa para crear más nubes bajas de tipo estrato, lo que a su vez, reduce la radiación solar entrante y enfría aún más la superficie.

Circulación de corrientes oceánicas. Fuente : Ministerio de Educación. Gobierno de España

Su segundo hallazgo es aún más relevante, y muestra que, si bien el Atlántico norte esta recibiendo menos calor de los trópicos, también pierde más calor en el Ártico. Esto se debe en parte al fortalecimiento del llamado giro subpolar, una corriente que redistribuye el calor horizontalmente a lo largo del Atlántico norte.

Los factores que en el pasado han causado el agujero de calentamiento o burbuja fría, no son necesariamente los mismos que ocurren hoy o que podrían ocurrir en un futuro.

A medida que aumenta la disponibilidad de datos y el registro se hace más sólido, simulaciones como estas, de múltiples modelos climáticos, ayudarán a que la ciencia pueda separar los efectos de las variaciones climáticas naturales, de los efectos de forzamiento climático inducidos por la actividad humana.