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Cambio Climático ¿Qué han supuesto estos meses de COVID19 para la biodiversidad del planeta?

Para muchos el balance es más positivo que negativo, pero el futuro está lleno de interrogantes

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Este año el lema del Día Mundial del Medio Ambiente es ¨La Hora de la Naturaleza¨ con la intención de reforzar más que nunca la preservación de la biodiversidad en nuestro planeta. Pero, ¿cómo está afectando la pandemia del coronavirus a la biodiversidad? 

La verdad es que es pronto para tener una respuesta definitiva, pero por lo menos sabemos, las labores esenciales de conservación del medio siguen en marcha.

A pesar de los confinamientos en muchos países, parques nacionales y entornos protegidos siguen bajo una estrecha vigilancia y la vida silvestre más vulnerable ha estado protegida como antes de echar el cerrojo a medio mundo.

Estos meses de confinamiento se ha mantenido la protección de muchos entornos vulnerables.

Hay informes que muestran cómo desde el inicio del efecto coronavirus, la presión humana sobre especies amenazadas ha disminuido. La reducción del número de visitantes causada por las restricciones de viaje y los cierres de parques, han reducido el estrés sobre muchas especies. Los entornos por los que habitualmente pasan millones de personas cada año se han recuperado.

La reducción del número de visitantes causada por las restricciones de viaje y los cierres de parques, han reducido el estrés sobre muchas especies

También se ha detectado que la expansión de especies silvestres ha aumentado. Algunas se han aventurado a zonas rurales y urbanas, incluidos parques y playas, donde no se habían visto durante muchos años.

Sin embargo, en aquellas zonas donde todavía se ha podido viajar y los entornos protegidos permanecen abiertos, las visitas, han aumentado considerablemente. Es una situación que de alguna forma refleja que visitar un entorno natural, es un antídoto tanto físico como mental para el estrés que la pandemia ha causado a muchos.

Entorno a 1 millón de especies se enfrentan a la extinción durante las próximas décadas.

Uno de los aspectos más positivos para el medio ambiente y la biodiversidad, nos lo ha ido mostrando algunos satélites que miden la calidad del aire.

En todos los países afectados por la pandemia, dado que la industria y el transporte se han paralizado, el aire se ha limpiado. Aunque no tan visible y fácil de detectar, también se espera un resultado similar en el entorno marino donde la contaminación debido al aumento de residuos sólidos y líquidos es un gran problema.

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Al final del año, podremos saber cuál es el balance definitivo de todo lo que hemos reducido las emisiones de gases como el dióxido de carbono. Gases que calientan el planeta y cambian nuestro clima. Desde marzo ha habido una disminución de más de mil millones de toneladas dióxido de carbono.

Desde marzo ha habido una disminución de más de mil millones de toneladas dióxido de carbono

Con esos datos en mente, se calcula que las emisiones totales para 2020 probablemente caigan entre un 4 y un 7 por ciento respecto a las de 2019. Una caída inaudita, comparada con la de otros periodos, aunque menos dramática que la vivida durante los primeros meses del año.

La cifra definitiva de lo que hemos recortado en emisiones de gases contaminantes este 2020 dependerá de la rapidez con que la población global reanude su vida cotidiana.

La conservación de las especies en la era postcoronavirus

La gran pregunta es ¿qué va a pasar con la conservación de especies y medioambiente después de este coronavirus? Es bastante probable que todos los impactos positivos enumerados anteriormente sean solo temporales y a la vez también hay muchos interrogantes sobre la conservación de la biodiversidad después de la pandemia.

El ruido, la contaminación del aire y del agua, las emisiones de gases de efecto invernadero y otros impactos humanos adversos sobre la naturaleza volverán.

A la vez, la financiación y otros apoyos para la conservación del medioambiente van a tener que competir con una amplia gama de nuevas prioridades relacionadas con el reflote de numerosas economías.  Hasta las ONG que hoy luchan por la conservación, podrían tener dificultades para recaudar fondos de fuentes privadas.

La humanidad depende y mucho de la buena salud de nuestra biodiversidad. Hoy una de las grandes prioridades de nuestra sociedad debería ser preservarla al máximo.

Por otra parte, y vista la tragedia vivida por millones estos últimos meses, las prioridades de la sociedad ahora deben ser la salud humana y la contención de la pandemia. Sin embargo, en paralelo, no debemos abandonar nuestro afán por preservar la biodiversidad del planeta y por cuidar nuestro entorno.

La variedad de alimentos que comemos, el aire que respiramos, el agua que bebemos y el clima que hace posible nuestra vida en el planeta, no existirían sin los servicios de la naturaleza. Está claro que ahora más que nunca hay que cuidarla y respetarla.