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Cambio Climático Por qué plantar un árbol puede frenar el cambio climático

¿Por qué deberías plantar un árbol? Absorben CO2 y ahorran agua, pero éstos no son los únicos beneficios para el planeta

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Escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol. Los tres objetivos que toda persona debería alcanzar antes de morir, según la sabiduría popular, para dejar huella en este planeta.

Si el principal propósito es ‘salvar’ el planeta en materia medioambiental, sin duda la prioridad sería el tercer objetivo: plantar un árbol, y si se puede más de uno, la aportación será evidentemente mayor.

Este sencillo gesto podría hacer mucho en la lucha contra el cambio climático. Si cada uno de nosotros se propusiera plantar un árbol, reforestaríamos el planeta con más de 7,53 miles de millones árboles. Y la contribución en materia de oxígeno a la atmósfera sería extraordinaria.

En la actualidad, en total hay unos 400.000 millones de árboles, esto equivale a unos 422 por persona. Sin embargo, cada año estamos perdiendo unos 15.000 millones de ejemplares.

En total existen unos 400.000 millones de árboles, esto equivale a unos 422 por persona

¿Por qué deberíamos sumarnos a esta iniciativa? Principalmente porque somos la principal causa de destrucción de bosques en el planeta. Un informe publicado en la revista Nature indica que el número de árboles totales se ha reducido en un 46%, casi la mitad de lo que había en el origen. La actividad humana -agricultura, ganadería, tala insostenible, urbanización, minería…- es la principal culpable.

Y, después, porque los beneficios de este sencillo gesto, que se puede realizar con muchas de las organizaciones ecologistas que se dedican a ello (como SEO Birdlife, Reforesta o la Fundación Red de Árboles…) son muchos. Aquí va un listado de los principales.

Los árboles producen oxígeno

¿Cuánto oxígeno produce un árbol? Las cifras que se manejan son las siguientes: se necesitan 22 árboles para suplir la demanda de oxígeno de una persona al día. Esto nos da una cifra aproximada de unos 320 a 360 litros diarios de oxígeno. Por eso los árboles son los pulmones del planeta.

Los árboles absorben CO2

Un árbol maduro puede absorber dióxido de carbono a un ritmo de 21,7 kg por año. Son considerados por este motivo como ‘sumideros de carbono’, el principal gas causante del calentamiento global. Y es que la fotosíntesis que lleva a cabo la vegetación es un factor decisivo en la absorción de CO2 en el aire.

Ahorran agua

Los árboles se comportan como verdaderas esponjas ya que ayudan a filtrar el agua de la lluvia, evitando por consiguiente la desertificación. Las copas de los árboles ayudan a almacenar el agua caída de la lluvia. Ésta se desliza por ramas y tronco, hasta que llega al suelo, donde se absorbe, humedeciendolo y evitando así la progresiva erosión del terreno.

Ayudan a que llueva

Científicos han demostrado que cuantos menos árboles existen, menos lluvias se producen. Lo han comprobado a lo largo del Amazonas, en Sudamérica, en donde ya han visto cambios climáticos a consecuencia de este hecho. La menor presencia de árboles provoca una disminución también en el agua evaporada que se desprende a la atmósfera, que se traduce en menos precipitaciones.

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Proporcionan alimentos

Los árboles son un recurso en sí mismo: no sólo por la fruta y verduras que nacen de ellos, sino también por la madera que proporcionan. Tal y como recuerda la FAO, «una importante contribución de los bosques a la seguridad alimentaria consiste en el suministro de combustible de madera para cocinar y para esterilizar el agua».

Los árboles son un hábitat para la vida silvestre

Los árboles, arbustos y otras plantas proveen albergue y alimento para la vida silvestre. Muchos de los hábitats habituales de algunas especies están en riesgo por la tala descontrolada de árboles para uso humano, poniendo en peligro la perpetuidad de muchos animales.

Los árboles son terapéuticos para las personas

Existen corrientes que hablan del poder «sanador» de la naturaleza, y en concreto, de los árboles. Algunas religiones, como la budista y la afrocubana, también lo contemplan. Argumentan que relacionarse con un entorno vegetal posee efectos medibles sobre el organismo, ayudando a rebajar el estrés y mejorando el sistema inmunológico.

Generan oportunidades económicas

Mejora la economía y en algunos casos lucha contra el empobrecimiento de las zonas devastadas. Según datos de la FAO, el sector forestal formal emplea a unos 13,2 millones de personas en el mundo, y al menos otros 41 millones trabajan en el sector informal.