Por qué el frío puede debilitar el sistema inmunológico

Las bajas temperaturas, la humedad y las particularidades del invierno incrementan el riesgo de padecer algunas patologías y la susceptibilidad del sistema inmunológico.

Pablo Ramos

Pablo Ramos

El frío puede debilitar el sistema inmunológico e incrementar las posibilidades de padecer algunas enfermedades. Es más, las bajas temperaturas y la humedad junto con las particularidades del invierno hacen que el sistema inmunológico sea más susceptible a ciertas patologías. 

En este sentido, desde la Sociedad Española de Inmunología (SEI) señalan que, durante el invierno, en la temporada de frío, existe una mayor vulnerabilidad del sistema inmune a ciertos patógenos que pueden afectar al organismo a través de las mucosas y la piel. Por este motivo, el frío puede debilitar el sistema inmonológico.

De este modo, enfermedades como la conjuntivitis o catarros son mucho más frecuentes en esta época del año. “Además, el frío intenso puede provocar pequeñas lesiones que son la puerta de entrada a infecciones”, añaden desde esta entidad. 

En la temporada de frío existe una mayor vulnerabilidad del sistema inmune a ciertos patógenos

Sociedad Española de Inmunología

Riesgos del frío para el sistema inmune

En esta línea, un reciente estudio, publicado en la revista científica PNAS, detalla que las temperaturas más frías pueden favorecen la incidencia y propagación de virus como el que causa el resfriado común. 

Asimismo, los expertos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en EE.UU., aseguran que las tasas de mortalidad alcanzan su punto máximo durante el invierno. En parte, porque la presión arterial aumenta durante el invierno. Es más, se estima que cerca del 70% del aumento de la tasa de mortalidad durante el invierno se debe a ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y otras causas de muerte cardiovasculares. 

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Del mismo modo, hay que tener en cuenta que otros virus respiratorios como la gripe tienen una mayor incidencia a temperaturas más frías. Por ejemplo, en el caso de España, la temporada de gripe comienza a finales de octubre y se prolonga hasta marzo siendo su máxima incidencia en los meses de enero y febrero. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el frío también actúa como un indicador y prepara al cuerpo para combatir infecciones. “Las bajas temperaturas hacen que nos preparemos para responder a posibles infecciones, pero también la menor radiación ultravioleta y nuestros hábitos más sedentarios y más en interiores con el frío, pueden debilitar nuestras defensas, así que más que nunca es importante una nutrición correcta y mantener la actividad al aire libre, bien protegidos”, detallan desde la SEI.

Resfriados por enfriamiento: síntomas

Aunque el frío, en sí, no es la causa que provoca gripe o resfriados, sí puede en cierta medida condicionarlos. Un estudio publicado en la revista PNAS señalaba que las bajas temperaturas en la nariz debilitan el sistema inmune, que no responde con la misma eficacia ante la infección de un virus que provoca el resfriado.

De ahí que se hable de los resfriados por enfriamiento, provocados por una infección viral de la nariz y la garganta, y cuyos síntomas son:

  • Congestión o goteo nasal
  • Dolor de garganta
  • Toser
  • Congestión
  • Dolores corporales o dolor de cabeza leves
  • Estornudos
  • Fiebre de bajo grado
  • En general, no sentirse bien

Es necesario diferenciar estos síntomas del resfriado común de los de la gripe o el coronavirus.

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Consejos para evitar que el frío debilite las defensas

Los principales consejos que hay que tener en cuenta para evitar que el frío debilite las defensas y el sistema inmunológico del organismo se basan en mantener una buena y correcta hidratación interna y externa y alimentación

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“En nuestra dieta debemos incluir alimentos con cierta cantidad de grasas buenas como los frutos secos o el pescado, ricos en vitamina D y en ácidos grasos que por un lado contribuirán a la integridad de las mucosas y la piel, que son nuestra primera barrera frente a los patógenos”, detallan desde la Sociedad Española de Inmunología. 

Además, los aportes de estos alimentos son necesarios para un correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Por ello, con una dieta saludable y equilibrada, junto con una exposición solar prudente de unos minutos al día, se obtienen los niveles adecuados de nutrientes como la vitamina D.