Polución digital: la contaminación que generas con tu email

La popularización de las nuevas tecnologías también produce un incremento del impacto ambiental de las actividades vinculadas a este sector.

Pablo Ramos

Pablo Ramos

La polución digital se estima que genera el 2% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2)

Cada vez que mandamos un mensaje de Whatsapp, compartimos una foto o enviamos un correo electrónico también estamos produciendo contaminación. Principalmente por la necesidad de energía que se necesita este proceso, aunque también por la renovación constante de los aparatos electrónicos y servidores.

De hecho, esta polución digital se estima que genera el 2% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), según datos publicados por un informe de la UE el pasado año.

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Es más, según los datos ofrecidos por la compañía Cleanfox, en base a informes elaborados por McAfee, señalan que con cada envío de un correo electrónico se emiten cuatro gramos de CO2 y se envían una media de 200 millones de correos electrónicos cada 60 segundos. Por tanto, por email se producen más de 48.000 toneladas de dióxido de óxido de carbono a la hora.

Por email se producen más de 48.000 toneladas de dióxido de óxido de carbono a la hora.

Sin embargo, esta polución digital no sólo influye el hecho de de enviar el correo electrónico, también tanto el peso de los archivos que se adjuntan como el número de destinatarios.

Así, el impacto ambiental de enviar un email a diez personas se multiplica por cuatro, tal y como detallan la Agencia Francesa de Medio Ambiente.

Contaminación similar al sector aeronáutico

Según los expertos que elaboraron el documento de la UE, la polución digital es similar a la que produce el sector aeronáutico. Pero no solo eso, también irá en aumento por el incremento en el número de servidores, los dispositivos y la demanda de conexiones irá en aumento.

La energía necesaria para abastecer la demanda de electricidad de los servidores se duplicará.

En este sentido, un estudio elaborado por un equipo internacional de científicos estima que de toda la energía que consumen esos servidores, cerca del 40% se dedica a la refrigeración de estos aparatos.

En concreto, a día de hoy a nivel mundial se estima que hay más de 9.000 millones de aparatos electrónicos, 2.000 millones de teléfonos móviles inteligentes, 1.000 millones de ordenadores, entre 5.000 y 7.000 millones de dispositivos con acceso a internet, 45 millones de servidores y unos 8.000 millones de equipos de red como routers u otros aparatos de conexión.

Unos dispositivos de los que cada habrá más por lo que también se incrementará la demanda de electricidad.  

Energía consumida por los servidores

De hecho, a medida que aumenta la demanda de tráfico de Internet y de teléfonos móviles, la industria de la información podría conducir a una explosión en el uso de la energía.

Por ejemplo, actualmente, los centros de datos consumen aproximadamente 200 teravatios hora (TWh) cada año, un gasto similar al consumo energético nacional de algunos países, tal y como detalla un artículo publicado el pasado mes de septiembre en la revista Nature.

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Por su parte, las estimaciones de los expertos detallan que en el año 2030 la energía necesaria para abastecer la demanda de electricidad de las redes wifi, los dispositivos inalámbricos  y los centros de datos y servidores se duplicará.

“Hasta el momento, a pesar de la creciente demanda de datos, el consumo de electricidad de las tecnologías de la comunicación se mantiene casi estable, ya que el aumento del tráfico de Internet y las cargas de datos se contrarrestan con una mayor eficiencia, incluido el cierre de instalaciones más antiguas en favor de centros ultra eficientes como el de Prineville. Pero esas victorias fáciles podrían terminar en los próximos diez años”, apunta este documento.