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¿Sabías que...? Plutón podría volver a ser un planeta: ¿dónde está el dilema?

El caso de Plutón resulta tremendamente intrigante. Comenzó siendo un planeta pero, en 2006, pasó a ser el primero de una categoría completamente nueva: la de los planetas enanos. Sin embargo, en este tiempo, el debate no ha cesado. ¿Es Plutón un planeta?

Lo cierto es que la definición que escribió la Unión Astronómica Internacional en 2006 deja mucho que desear. Llevada al límite, nos enfrenta a algunos casos que no parecen tener mucho sentido. Según la UAI, un planeta debe cumplir tres requisitos. A saber: que orbite al Sol (específicamente), que sea esférico por su propia gravedad y, por último, que haya limpiado su vecindario de otros objetos importantes.

Plutón, en color resaltado.
Crédito: NASA / Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory / Southwest Research Institute

Esto nos enfrenta a un gran problema. Por un lado, el tercer punto es terriblemente arbitrario. La Tierra, durante sus primeros 500 millones de años de existencia, compartió órbita con muchos otros objetos celestes. Según esta definición, no habría sido un planeta. Del mismo modo, si hoy llevásemos nuestro mundo al cinturón de asteroides nos encontraríamos en la misma situación. Sin embargo, nadie en su sano juicio negaría que la Tierra es un planeta.

Pero no solo eso, todos los planetas que existen en torno a otras estrellas de la galaxia no son planetas. Son exoplanetas. Porque no orbitan al Sol, sino a otras estrellas de la galaxia. Esto nos pone en un punto incluso más extraño. Hay más exoplanetas que planetas. Hemos confirmado la existencia de más de 3.500 exoplanetas. Mientras que solo conocemos los 8 planetas que componen el Sistema Solar.

Un planeta, un exoplaneta o un planeta enano…

Y esos 3.500 exoplanetas no son particularmente diferentes (en cuanto a tamaño y posible composición) a los mundos que encontramos en este pequeño rincón de la Vía Láctea. Parece, como mínimo, extraño que tengamos un nombre diferente para un objeto que, en esencia, es idéntico. La única salvedad es que orbita en torno a una estrella que no se llama Sol. Además, tampoco se corresponde con el uso cotidiano de la palabra.

Concepto artístico del planeta enano Eris.
Crédito: ESO/L. Calçada y Nick Risinger

Generalmente, en los medios y al hablar de nuevos descubrimientos, solemos hablar del descubrimiento de planetas, no de exoplanetas. Lo mismo sucede con el término planeta enano. Resulta extraño pensar que Plutón no sea un planeta cuando vemos las espectaculares imágenes que nos envió la sonda New Horizons. Cumple con todos los requisitos, en cuanto al mundo en sí. Tiene una atmósfera tenue. Tiene montañas y valles como los que podríamos ver en la Tierra.

Es perfectamente esférico, y hasta tiene un satélite, Caronte, con un tamaño similar al suyo. Sin embargo, tras el descubrimiento del planeta enano Eris, se decidió que debía liderar una nueva categoría. Probablemente, por miedo a que hubiese descubrimientos de nuevos planetas que hiciesen crecer esa lista. A día de hoy, con la vieja definición, el Sistema Solar sería un lugar con una cantidad de planetas considerablemente mayor.

Los planetas según la vieja definición

La lista vendría a ser la siguiente: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Ceres, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, Eris, Makemake, Quaoar y Sedna. Todos ellos son esféricos por su propia gravedad y orbitan al Sol. También podríamos añadir, aunque no han sido clasificados todavía como planetas enanos, a Orcus, 2002 MS4 y 2007 OR10 (estos dos no tienen un nombre formal todavía, solo una designación científica).

Concepto artístico del sistema de exoplanetas de TRAPPIST-1. Crédito: NASA-JPL-Caltech.

En total, incluyéndolos todos, tendríamos 17 planetas. 8 planetas y 9 planetas enanos según la definición actual. ¿Es mucho? Quizá desde un punto de vista educativo. En cualquier caso, el debate en todos estos años no ha cesado. La definición que planteó la UAI ha sido criticada desde diversos ángulos. Uno de ellos, quizá el más interesante, es que fue escrita por astrónomos cuyo campo de estudio está alejado de los planetas.

Eran principalmente astrónomos dedicados al estudio de galaxias y agujeros negros, entre otras materias. Eso, para algunos astrónomos planetarios, es una causa de que la definición de planeta fuese escrita de una manera que resulta bastante ambigua. Plantean, además, que a la hora de hablar de según qué objetos celestes, usan el término planeta aunque parezca que no es el más correcto. Específicamente cuando nos referimos a ciertos satélites.

¿Una mejor definición de planeta?

Uno de esos ejemplos es Titán. Es el mayor satélite de Saturno, y el segundo más grande del Sistema Solar. Solo lo supera Ganímedes y, al igual que éste, es más grande que Mercurio. No solo eso, Titán tiene una atmósfera compleja y algo como el ciclo hidrológico. Es decir, tiene sus lagos, ríos, océanos, lluvias, nubes… pero de metano líquido en lugar de agua. En todos estos aspectos, cumple con los mismos requisitos que la Tierra. Tiene también montañas, colinas y valles.

Titán

Titán, el satélite más grande de Saturno.
Crédito: NASA

Pero lo consideramos un satélite porque orbita alrededor de Saturno y no del Sol. Lo mismo pasa con Ganímedes, es un satélite de Júpiter. Para algunos astrónomos planetarios, esa definición, tanto para Titán como para Ganímedes (así como otros objetos celestes) es incorrecta. Deberían ser considerados planetas. Algunos proponen una definición de planeta que va en la dirección opuesta, es muy simplificada.

Según esa definición, un planeta es, simplemente, un objeto redondo, en el espacio, que sea más pequeño que una estrella. Esto nos lleva a un extremo completamente opuesto. La mayoría de satélites del Sistema Solar (incluyendo nuestra propia Luna) pasarían a ser considerados planetas. Y si la lista de planetas con la definición antigua es grande, con esta sería enorme: Mercurio, Venus, La Tierra, La Luna, Marte, Ceres, Júpiter, Ganímedes, Ío, Europa, Calisto, Saturno, Titán, Encélado, Urano, Titania, Ariel, Neptuno, Tritón… (y podría seguir).

¿Cuál es la solución ideal?

Así que es posible que la solución que guste a todo el mundo esté en un punto intermedio. Algunos astrónomos planetarios como David Grinspoon y Alan Stern (este último trabaja en la misión de la sonda New Horizons) creen que es cuestión de tiempo hasta que la UAI reconsidere su definición de planeta y proponga una nueva. Otros plantean, sin embargo, que la definición debería quedarse como esta.

Neptuno y Tritón, vistos por la sonda Voyager 2.
Crédito: NASA

Neil DeGrasse Tyson, por ejemplo, se opone a la idea. Considera que Plutón no puede ser un planeta porque su órbita se cruza con la de Neptuno. En este sentido, podríamos decir que lo mismo es aplicable a Neptuno. Aunque la idea resultaría extraña si tenemos en cuenta que estamos hablando de un planeta que es más grande que la Tierra. De momento no hay nada concreto, y parece que vamos a seguir con la definición de planeta actual.

Pero está claro que el debate no parece que vaya a terminar pronto. No debe verse, sin embargo, como una mala señal. La ciencia es un constante camino de aprendizaje y perfeccionamiento del conocimiento. Puede que esta sea la definición que se utilice durante las próximas décadas, o quizá no. En palabras de Grinspoon, mucha gente utiliza el término planeta en lugar de exoplaneta o planeta enano. Por lo que es cuestión de tiempo hasta que la UAI se ponga al día con la sociedad. Veremos qué sucede…