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¿Sabías que...? Plutón debería ser considerado un planeta de nuevo… ¿o no?

En 2006, la Unión Astronómica Internacional decidió realizar una nueva definición del término “planeta”. Plutón dejó de ser considerado un planeta en aquel momento. En su lugar, pasó a encabezar la lista de un grupo de nuevos objetos celestes. Los planetas enanos. Pero no todos están de acuerdo…

Una polémica con muchos años de recorrido

Porque, lo cierto es que el criterio para mover a Plutón al grupo de planetas enanos es un tanto controvertido. La definición de la Unión Astronómica Internacional establece que un planeta debe cumplir tres requisitos. Ser esférico por acción de su propia gravedad, orbitar en torno al Sol y, finalmente, haber limpiado su órbita de otros objetos celestes importantes. Plutón cumple los dos primeros requisitos, pero no el tercero.

A fin de cuentas, es parte del Cinturón de Kuiper, una región del sistema solar poblada por miles de mundos congelados. Entre ellos, hay algunos particularmente grandes.  Sin embargo, este punto de la Unión Astronómica Internacional es muy subjetivo. Se cree que la Tierra, si estuviese en la órbita de Plutón, tampoco sería capaz de limpiar su órbita y librarse del resto de objetos del CInturón de Kuiper en sus inmediaciones.

Sin embargo, a nadie se le ocurriría decir que la Tierra no es un planeta. Por ello, no sorprende descubrir que, a pesar del paso de los años, la decisión de convertir a Plutón en un planeta enano no haya sido la más popular. Ha habido varios intentos, en los últimos tiempos, de que se reconsidere la definición de planeta para incorporar, de nuevo, a Plutón. Pero por ahora no parece haberse producido ningún avance significativo en esa dirección.

Un nuevo estudio que remarca errores

Un grupo de investigadores ha publicado un nuevo estudio en el que explican que el criterio de la UAI no es válido. Para ello, recurren a los trabajos de los últimos 200 años. ¿Su objetivo? Encontrar menciones, en esos trabajos, en los que el criterio para clasificar planetas incluyese la necesidad de limpiar su órbita. Su resultado es llamativo. Solo aparece otro caso (además del de 2006) en el que fuese así… en 1802.

La Sputnik Planitia, una región de Plutón.
Crédito: NASA / Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute

Además, el razonamiento expuesto en ese estudio, parece ser, ya no se aplica. No solo eso, hay que tener en cuenta, también, el uso que hacemos del lenguaje. No solo dentro del ámbito científico sino en nuestro día a día. Cuando hablamos de descubrimientos de planetas en torno a otras estrellas, pensamos en ellos como planetas. No pensamos en ellos como exoplanetas (a pesar de que ese es el término que se utiliza).

Titán y Europa, dos satélites de Saturno y Júpiter (respectivamente) suelen ser mencionados como planetas por muchos científicos. No solo actuales, sino desde tiempos de Galileo. Por lo que, a juicio de los investigadores, la UAI está utilizando una definición que nadie usa en su investigación. Además, encontraron más cosas en sus estudios. La división real entre planetas y otros objetos celestes (como asteroides, por ejemplo) se hizo a mediados del siglo XX.

Una definición diferente (pero no necesariamente mejor)

Gerard Kuiper (que descubrió el cinturón que lleva su nombre) publicó en los años 50 un estudio que hacía una distinción muy clara. Se basta en cómo se formaban los objetos. Sin embargo, hoy en día no se tiene en cuenta esa definición a la hora de determinar si un objeto es un planeta o no. Además, los investigadores han recopilado más de 100 ejemplos en los que la palabra planeta se utiliza de manera incorrecta según la definición de UAI.

Caronte, satélite de Plutón, visto por la sonda New Horizons.
Crédito: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute/Alex Parker

Se trata del uso que hacen los científicos planetarios. Es decir, investigadores especializados en el estudio de planetas. Definen a ciertos objetos así, aunque no sean planetas según la UAI, porque es útil para ellos. El meollo del asunto es el tercer punto, la limpieza del vecindario de un objeto celeste. La definición de la UAI utiliza un punto que puede ser interpretado de muchas maneras. En su versión más extrema, ningún objeto del Sistema Solar sería un planeta.

Porque, o bien tienen asteroides y otros objetos compartiendo su órbita, o bien satélites importantes (como la Luna, o la legión de satélites de Júpiter). Nunca se había utilizado, hasta ahora, el criterio de que un objeto limpie su órbita para definir si debería ser un planeta o no. Por lo que esa postura de la UAI parte de un punto que resulta, como mínimo, discutible. Quizá no debería aplicarse con Plutón. Pero eso tendría otras consecuencias…

La propuesta de los investigadores

Los investigadores proponen, en su lugar, una definición alternativa. Defienden que debería considerarse solo las propiedades intrínsecas de un objeto celeste. No les falta razón, porque cosas como la órbita de un objeto celeste pueden variar significativamente a lo largo del tiempo. En su caso, creen que todo aquel objeto que sea esférico por sí mismo debería ser considerado un planeta. Sin ningún otro requisito adicional.

Concepto artístico del planeta enano Eris.
Crédito: ESO/L. Calçada y Nick Risinger

No es la primera vez que se defiende esta postura. De hecho, no es la primera vez que estos investigadores plantean un punto de vista similar. En 2017, propusieron una definición diferente y algo más compleja. Según ellos, un planeta sería un objeto celeste, de masa subestelar, que nunca haya experimentado fusión nuclear y que sea esferoidal por su propia gravedad, sin importar sus parámetros orbitales.”

Es decir, todo objeto celeste, que no sea una estrella y sea esférico por sí mismo, debería ser un planeta. En esta ocasión, presentan una definición más simplificada pero siguiendo el mismo criterio. Pero si una definición peca de tener un punto ambiguo, la otra parece pecar de ser demasiado amplia. Bajo la definición que proponen, el Sistema Solar tendría 110 planetas, incluyendo objetos como Ceres, Plutón, Haumea, Titán, Ganímedes…

¿Cuál es la solución ideal?

Está claro que seguirá siendo un tema controvertido durante tiempo. Pero es difícil saber si la UAI reconsiderará su punto de vista en un futuro próximo. Un Sistema Solar con 110 planetas se antoja poco práctico. Y, ciertamente, un cambio tan significativo, o incluso peor, que quitarle la definición de planeta a Plutón. Porque, de repente, Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter (y del Sistema Solar) pasaría a ser un planeta.

Concepto artístico del exoplaneta Ross 128 b.
Crédito. ESO/M. Kornmesser

Incluso la Luna, bajo este criterio, pasaría a ser considerada un planeta. Se podría añadir el requisitos de que sea un objeto que orbite alrededor del Sol. Si bien esto no impediría que Ceres, Eris, Haumea, y otros objetos, pasasen a ser considerados planetas. Además, nos deja con otra incógnita en el aire que también resulta interesante. ¿Qué pasaría con la definición de exoplaneta? Físicamente hablando, son indistinguibles de nuestros planetas.

Es decir, son objetos esféricos por su propia gravedad, que, presumiblemente, han limpiado su vecindario. La única diferencia es que, en su caso, orbitan en torno a otra estrella diferente al Sol. ¿Es lógico llamarlos exoplanetas? ¿O deberíamos llamarlos también planetas? Además, ¿cómo podemos estar seguros de que han limpiado por completo sus vecindarios en sus sistemas planetarios? Sea como fuere, es una cuestión muy compleja…