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Actualidad Objetivo: limpiar el océano

Probablemente cuando pensamos en esa isla de basura que dicen que hay en el Pacífico Norte de unos 1.500.000 km² en los que flotan unos 100 millones de toneladas de basura, lo primero que se nos venga a la cabeza sean imágenes como esta:

Pero lo cierto es que esta isla de basura oceánica es muy difícil de ver incluso con fotografías de satélite, ya que está formada por trocitos de plástico muy pequeños que se encuentran en continuo movimiento con las corrientes, lo que además hace extremadamente difícil su limpieza.

Una isla que encima no para de crecer: se prevé que en 2015 se viertan a los océanos 9 millones de toneladas de basura y que en 2025 sean 16 millones de toneladas. Sin duda hay que mejorar los sistemas de gestión de residuos pero además es necesario tomar medidas con los residuos que ya están en el océano.

En ello están trabajando en el proyecto ‘The Ocean Cleanup‘, una idea que proviene de un joven holandés de tan solo 20 años, Boyan Slat, que hace tres años anunciaba que había diseñado el primer sistema para recoger los deshechos del mar.

Una vez que ha demostrado la viabilidad del proyecto, su siguiente paso es captar la verdadera dimensión del problema y para ello 50 barcos zarparán este verano en una expedición por el Pacífico, desde las costas de Hawaii a California.

La estructura diseñada es una barrera flotante de unos 1000 km de largo en forma de uve, y pretende colocar varios de estos armazones en distintos puntos del globo para aprovechar las corrientes de los 5 grandes giros oceánicos. Así, la basura quedará retenida en esta gran barrera, y anuncia Slat que la limpieza duraría cinco años.

La prueba definitiva se realizará en 2016, cuando instalará una barrera de dos km cerca de la isla de Tsushima (entre Japón y Corea del Norte).

Pero la polémica está servida. Biólogos, oceanógrafos e ingenieros advierten:

  • solo se podrán recoger deshechos que flotan hasta unos pocos metros de profundidad, cuando las diferentes capas se mezclan hasta los 100 metros de profundidad.
  • los residuos más pequeños que se eliminarán tendrán unos 2 cm de tamaño, quedando todavía una gran cantidad de partículas microscópicas.
  • este sistema alteraría la vida del fitoplancton y zooplancton, unos microorganismos que necesitan mantenerse en la superficie del océano para alimentarse.
  • ¿y lo que se recoja a dónde va a parar? Si su destino es volver al continente para que sean reciclados, como ha indicado Slat, corren el riesgo de acabar en el mismo lugar de origen: el océano.