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Cambio Climático Niveles récord de dióxido de carbono a pesar del confinamiento por la pandemia

La reducción de las emisiones debido a las medidas restrictivas es puntual y no ha impedido los niveles récord de gases de efecto invernadero en la atmósfera, según la Organización Meteorológica Mundial

Los confinamientos y la reducción de la actividad industrial debido a la COVID-19 han ayudado a disminuir las emisiones de muchos contaminantes y gases de efecto invernadero. Entre ellos se encuentra el dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero de larga duración emitido por las actividades humanas.

Según las estimaciones del Proyecto Global del Carbono, durante los confinamientos más estrictos las emisiones diarias de CO2 pueden haberse reducido en hasta un 17 % a escala mundial. Pero, como explica la Organización Meteorológica Mundial (OMM), a pesar de esta reducción puntual, las concentraciones de CO2 siguen aumentado y están en niveles récord.

Tendencia de emisiones en 2020

Aún quedan por delante semanas de incertidumbre: las medidas de confinamiento y su duración siguen sin estar claras y, por tanto, es difícil predecir la reducción total de las emisiones anuales a lo largo de este 2020. Las estimaciones preliminares apuntan a una reducción en la emisión global anual entre el 4,2% y el 7,5%. Esto supone una reducción en el crecimiento anual de entre 0.08 y 0.23 partes por millón (ppm).

«La reducción en las emisiones debida a las medidas de confinamiento no es más que una minúscula irregularidad en la tendencia a largo plazo.» Petteri Taalas, secretario general OMM.

Sin embargo, en el cómputo total de las concentraciones de CO2, el cambio de este año no difiere de las fluctuaciones normales de un año a otro. Se ha de tener en cuenta que las  concentraciones de CO2 pueden variar hasta 1 ppm de año a año solo debido a la variabilidad natural.

Evolución mensual de las mediciones de dióxido de carbono en ppm el observatorio de Mauna Loa. Fuente: NOAA/ Global Monitoring Laboratory

De hecho, los últimos datos muestran que la tendencia a la alza de las concentraciones de CO2 continúa este 2020. En la estación de referencia de Mauna Loa, en Hawái, la concentración media mensual de CO2 de septiembre fue de 441,29 ppm, mientras en el septiembre del año pasado las concentración media fue de 408,54 ppm.

Este aumento de más de dos puntos también se ha observado en la estación del Cabo Grim en Tasmania, Australia: en septiembre de 2020 se han alcanzado las 410,8 ppm, frente a las 408,58 ppm del 2019.

Aplanar la curva de las concentraciones

En el 2019  la concentración promedio mundial anual del CO2 superó las 410  ppm, después de que en el 2015 se alcanzaran las 400 ppm. Desde el inicio de  la industrialización, en 1750, las concentraciones de dióxido de carbono han aumentado en un 148%. En la última década el aumento anual medio ha sido de 2.37 ppm por año. Esta velocidad de aumento no tiene precedentes en los registros históricos.

Evolución de la concentraciones mundiales de CO2 en ppm. Fuente: NASA

Por ello, como señala el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, necesitamos aplanar la curva de forma continuada. Para ello necesitamos medidas ambiciosas y viables que resulten en una reducción de las emisiones. La solución al cambio climático no es una pandemia global.

Taalas recuerda que la última vez que se registró en la Tierra una concentración de CO2 comparable fue hace entre tres y cinco millones de años. La temperatura era entonces de 2 a 3 °C más cálida y el nivel del mar entre 10 y 20 metros superior al actual, pero no había 7700 millones de habitantes.