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Actualidad El calor se va por la cabeza y otros mitos que escucharás este invierno

La llegada de las bajas temperaturas viene acompañada de muchas falsas creencias para combatir el frío. 

Con la llegada de las bajas temperaturas también comienzan a circular muchos mitos y falsas creencias sobre el frío o el invierno para combatir las bajas temperaturas. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos ideas son erróneas y los argumentos que exponen no son ciertos.

La llegada de las bajas temperaturas viene acompañada de muchas falsas creencias para combatir el frío.

Por ello, desde Eltiempo.es hemos recogido una serie de mitos sobre el frío y el invierno muy frecuentes estos días para que conozcas qué es lo que realmente ocurre ante las bajas temperaturas.

El calor se va por la cabeza

No es que el calor se vaya por la cabeza, es que el calor que desprende el cuerpo se ‘escapa’ por cualquier parte del cuerpo que hay expuesta a las condiciones ambientales y la cabeza no suele taparse con tanta normalidad como el tronco o los pies.

por que siempre tengo frio

De hecho, todo el cuerpo pierde calor a la misma intensidad aunque sí es cierto que la cabeza y las manos están más expuestas por lo que la sensación de frío es superior en estas zonas del cuerpo.

Beber alcohol calienta el cuerpo

Mucha gente aún a día de hoy considera que beber cierta cantidad de alcohol genera un incremento de la temperatura corporal. Sin embargo, esto no es así. Lo que ocurre al consumir alcohol es que aumenta la vasodilatación en las capas más superficiales de la dermis y se produce una sensación de calor. Además, esta dilatación es la que produce que muchas personas cuando beban alcohol se enrojecen.

Por otro lado, no solo no aumenta la temperatura general del cuerpo sino que puede resultar más perjudicial. En concreto, cuando la sangre se encuentra en las primeras capas de la piel se enfría de forma más rápida y puede provocar un enfriamiento corporal.

El aire frío te puede enfermar

El aire frío como tal no provoca enfermedades. Sin embargo, sí es cierto que ante las bajas temperaturas, el gélido viento y las condiciones climatológicas del invierno pueden provocar un debilitamiento del sistema inmunológico de las personas. Así, ante la bajada de defensas, el cuerpo humano está más expuesto a virus, bacterias e infecciones que afectan a la salud de la población.

Con el frío no hay que hacer ejercicio

Durante la primavera, el verano y las primeras semanas del otoño, muchas personas salen a calle a practicar deporte al aire libre con mucha mayor asiduidad que durante el invierno. Esto se produce por que las condiciones características del invierno y del otoño con mucho frío, lluvia y nieve no son muy agradables para realizar ejercicio y porque muchas personas creen que el frío les puede enfermar.

Sin embargo, si se va convenientemente abrigado, protegiendo especialmente el tronco, la garganta, las manos y la cabeza salir a correr o ir al parque a hacer deporte no tiene ningún riesgo. Es más, diversos estudios aseguran que practicar deporte en condiciones de frío y lluvia aumentan la capacidad aeróbica, incrementa la quema de grasas.

“A pesar de los mitos sobre el frío de que la exposición a las bajas temperaturas puede precipitar una infección viral, el componente innato del sistema inmune no se ve afectado negativamente por un breve período de exposición al frío. De hecho, es más bien lo contrario”, explican los expertos en estudio publicado en Journal of Applied of Physioly. Así, el frío al hacer ejercicio incrementa la producción y movimiento de las células del sistema inmune como leucocitos, granulocitos y monocitos. Así, la exposición al frío tiene efectos efectos inmunoestimulantes.

Las alergias desaparecen en invierno

Otro de los mitos sobre el frío más comunes es que las alergias se producen principalmente en primavera y verano, cuando muchas de las plantas realizan su proceso de polinización. No obstante, en invierno también hay alergias, aunque es cierto que con menos frecuencia y a menos personas que en otras épocas del año.

Por ejemplo, durante las semanas de enero y febrero se producen los niveles máximos de afectación de pólenes como las cupresáceas. “El polen de los cipreses y las arizónicas se ha convertido en la principal causa de alergia durante el invierno en gran parte del país”, detallaba a Eltiempo.es el doctor y experto alergólogo Javier Subiza.

En invierno no hace falta protector solar

Otra de las creencias populares es que durante el invierno y otoño, al tener menos horas de sol y hacer unas temperaturas mucho más bajas, no es necesario recurrir al protector solar. Es cierto que en esta época del año la piel está menos expuesta a la radiación solar pero su intensidad en días soleados, al aire libre, especialmente en lugares de nieve, como las estaciones de esquí, puede dañar la piel de la cara.

Temporada de esquí 2018-2019

En estos casos, es conveniente usar un protector solar adecuado que evite que la incidencia de lo rayos del sol deriven en unos problemas de salud en la dermis. Del mismo modo, en esta época del año también es conveniente proteger los ojos con unas gafas de sol adecuadas para evitar que la luz solar dañe las células oculares y provoque problemas de visión.