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Cambio Climático, Sostenibilidad Un billón de microplásticos recorren los cielos de Madrid

Algunas de estas partículas son capaces de viajar miles de kilómetros más allá de nuestras fronteras

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El cielo sobre Madrid contiene un billón de microplásticos procedentes de diferentes fuentes. Lo confirman las muestras tomadas a bordo de aviones CASA C-212 Aviocar que ha utilizado el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de España (INTA). Es parte de un estudio realizado para entender mejor cómo se desplazan estas partículas a gran altitud. 

Pueden viajar cientos de miles de kilómetros desde su fuente original antes de depositarse en la superficie. Este informe realizado en Madrid, es el primer estudio en el que se demuestra de forma directa la presencia de microplásticos en la atmósfera superior.

¿Cómo se forman los microplásticos?

Los microplásticos se forman cuando un material plástico de mayor tamaño se va fragmentando hasta alcanzar tamaños que pueden oscilar desde 5 milímetros, hasta 1 micra, que viene a ser el tamaño de una bacteria. La ropa sintética es una fuente inagotable de diminutas fibras acrílicas o de poliéster consideradas microplásticos. 

De izquierda a derecha: fibra acrílica, fibra de poliamida y fragmento de polipropileno. La barra mide aproximadamente el doble de ancho de un cabello humano. Fuente: INTA

Entre los materiales más comunes que acaban formando una parte elevada de las  concentraciones de microplásticos, están las fibras artificiales. Son materiales naturales en origen, pero que tras un proceso industrial se convierten en agentes extraños para el medio ambiente al contener sustancias químicas artificiales.

Es el primer estudio en el que se demuestra de forma directa la presencia de microplásticos en la atmósfera superior

La celulosa, el algodón o la lana, son ejemplos de estos materiales tan cotidianos para todos. 

La imagen más reciente y conocida de la concentración de microplásticos nos ha llegado estos últimos años desde nuestros océanos, con las islas de plástico flotantes. Nuestras depuradoras también son una importante fuente de microplásticos, que acaban en ríos y suelos agrícolas.

Imágenes tomadas desde el avión de muestreo. A la izquierda, vuelo sobre Puebla de Almenara (Cuenca); a la derecha, imagen aérea del centro de Madrid. Fuente: INTA

Pero no todos esos microplásticos se quedan en su lugar de origen. Recientemente se han llegado a encontrar hasta en regiones protegidas de Antártida, lo que demuestra la facilidad con la que viajan algunos microplásticos largas distancias. 

Una atmósfera cargada de microplásticos

La atmósfera contiene miles de millones de microplásticos circulando a través de corrientes de aire que se mueven en tres dimensiones. No conocemos tanto sobre sus concentraciones, de la forma que en otros medios como el agua, pero si que las concentraciones en zonas urbanas pueden ser hasta 10 veces mayores que en entornos rurales. 

Las concentraciones de microplásticos en zonas urbanas pueden ser hasta 10 veces mayores que en entornos rurales

Aún así, los datos analizados también muestran que aunque respiramos más microplásticos en las ciudades, también se pueden encontrar en ambientes alpinos alejados de ellas. Estos registros vienen a demostrar la capacidad de transporte a larga distancia de estás partículas sólidas impulsadas por vientos en altura. 

¿Dónde viajan los microplásticos?

El estudio realizado muestra las trayectorias y tasas de depósito de los microplásticos en base al movimiento de las masas de aire. Muchas de esas partículas se depositan las primeras 24 horas no muy lejos de su punto de muestreo. 

Esta simulación permite conocer el patrón de depósito de los microplásticos hallados sobre Madrid al cabo de una hora (imagen A); 12 horas, (imagen B), 24 horas (imagen C) y 36 horas (imagen D). Fuente: INTA

Pero, según su tamaño y las características ambientales también hay un número considerable que recorre grandes distancias antes de depositarse. Algunos microplásticos 24 horas después de salir de Madrid se depositan en el Golfo de Vizcaya, pero otras llegan hasta Francia, Bélgica o Inglaterra. Un transporte de más de 1000 kilómetros respecto al lugar de origen.

Los microplásticos tienen en su mayoría un origen urbano, y una gran parte de ellos se quedan en el aire y posteriormente la superficie de la ciudad.

Sin embargo, se ha demostrado que las partículas más pequeñas pueden depositarse a cientos de miles de kilómetros de su origen, lo que demuestra el carácter global que tiene este tipo de contaminación. 

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