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Cambio Climático Meteorología extrema en 2020: ¿está el cambio climático detrás de estos 7 fenómenos?

Un completo repaso a ‘la meteorología más salvaje’ del año 2020

Potentes borrascas que se llevaron playas, ciclones con características tropicales sobre el Mediterráneo, temporada de huracanes de récord en el Atlántico, tormentas de polvo sobre Canarias, olas de calor hasta donde suele hacer más frío y grandes incendios en el Ártico… Todo esto ha ocurrido a lo largo de este año 2020, que tampoco nos deja indiferente en cuanto a meteorología extrema.

Sumergidos en un escenario de cambio climático en el que la atmósfera se comportaría de una forma diferente hasta lo que hemos conocido hasta ahora, no solo el clima será distinto, con temperaturas cada vez más altas, sino también podemos tener cambios en los extremos. ¿Cuáles de los episodios de tiempo severo que hemos tenido este 2020 se relacionan con el cambio climático?

TEMPORAL HISTÓRICO DE LA BORRASCA GLORIA

A principios de 2020 la borrasca Gloria provocó un tremendo temporal que golpeó al Cantábrico pero, sobre todo, al Mediterráneo: viento, lluvia, nieve y gran oleaje. Hubo tiempo muy complicado durante varios días. El temporal tuvo un carácter excepcional, tanto por los registros meteorológicos como por los impactos, entre los que hay que destacar la cifra de, al menos, trece fallecidos.

Los avisos fueron de máximo nivel, rojo, por viento, fenómenos costeros y nieve. Hubo récord de oleaje con altura media de 8,44 m en la boya de Valencia. Mahón, en Menorca, registró una altura máxima de ola de 14,77 m.

No se puede relacionar directamente la formación de esta borrasca de gran impacto con el cambio climático, fue un temporal de invierno de récord provocado principalmente por una configuración atmosférica que favoreció un episodio de tiempo severo y de cierta persistencia.

TORMENTA DE POLVO SOBRE CANARIAS

En febrero de 2020 hubo el peor episodio de calima que se recuerda sobre las Islas Canarias, superando incluso al episodio del año 2002, que además dejó récords de temperatura para un mes de febrero. Las islas quedaron paralizadas bajo la nube de polvo africano.

Vuelos cancelados, visibilidad muy reducida y recomendaciones de no estar en el exterior por los problemas respiratorios que la mala calidad del aire puede provocar a la salud. Durante esos días, las islas registraron el peor índice de calidad del aire del mundo entero, por encima de lugares muy contaminados como India o China. 

Bajo un escenario de cambio climático, los estudios apuntan a que las entradas de calima o polvo en suspensión procedente del Sáhara podrían ser más habituales, con la situación de altas temperaturas que conlleva asociada en las islas.

PRIMAVERA CÁLIDA Y GRIS EN ESPAÑA

Con el confinamiento domiciliario de marzo y abril vinieron días grises también en el cielo. Muchos se preguntaron entonces si la reducción de la actividad económica y de la movilidad urbana, con la que los niveles de contaminación se vieron reducidos, estaba detrás de un aumento considerable de los días de lluvia, ya que parecía que no paraba de llover mientras estábamos en casa.

Lo cierto es que, en los 40 días siguientes a que se decretara el Estado de Alarma, España fue el país de toda Europa con menos sol.

Realmente no hay ninguna vinculación directa conocida entre la contaminación atmosférica y la ausencia de lluvias, por el contrario, las partículas contaminantes pueden ayudar a que llueva de forma local, ya que las partículas en suspensión más pequeñas pueden actuar como núcleos de condensación para que se formen nubes y precipitaciones.

La situación estuvo favorecida por la configuración atmosférica, dominada por las bajas presiones en nuestro país con un anticiclón de bloqueo sobre el noroeste del continente. La primavera resultó cálida y fue, en parte, debido a noches con temperaturas muy suaves, ya que con el cielo muy nuboso, no se produce tanto enfriamiento nocturno.

Esta situación no puede vincularse con el cambio climático de forma directa. Pero los grandes bloqueos de altas presiones podrían ser más frecuentes y persistentes con una circulación atmosférica marcada por una corriente en chorro más débil y ondulada en latitudes medias, escenario posible en un planeta con menor diferencia de temperatura entre el ecuador y los polos

OLA DE CALOR ‘PREMATURA’  Y MÁS DE 40 GRADOS EN MAYO

Se pasó la barrera de los 40 grados en Europa cuando tan solo era mayo en la primavera más cálida jamás registrada en Europa. Una ola de calor en el sur de Europa dejó récords nacionales de temperatura para un mes de mayo: 39,9ºC medidos en Palermo (Italia) y 41,8ºC en Plora (Grecia). También Turquía batió su récord para este mes con 44,5ºC.

Nosotros tuvimos el  mayo más cálido en España desde el comienzo de la serie, con temperaturas 2,7º C por encima de lo normal. En nuestro país  llegaron a registrarse más de 37ºC en Sevilla y llegaron hasta los 38 en Córdoba

Las temperaturas cada vez serán más cálidas en primavera, siendo cada vez más cercanas a las que se dan en verano. Esto se corresponde muy bien con la tendencia que venimos observando en nuestro país en las últimas décadas: el verano cada vez comienza antes y dura más, ahora dura 5 semanas más que a principio de los años 80

SIBERIA EN LLAMAS

La situación cálida registrada en esta zona del planeta ha dado lugar a una intensa temporada de incendios en el este de Siberia, siendo la segunda temporada consecutiva de extraordinarios incendios. Para cuando finalizó la temporada las llamas habían emitido hasta 244 megatoneladas de dióxido de carbono, un 35% más que el año pasado, que también batió récords.

Este último año ha sido extremadamente cálido en Siberia, con valores de temperatura incluso 5ºC por encima de lo normal. El mes de mayo fue, en concreto y con diferencia, el mayo más cálido jamás registrado, con temperaturas hasta 10ºC superiores a lo habitual. Además, se registró un nuevo récord de temperatura en Verkhoyansk, en el círculo polar ártico, con 38ºC de máxima en medio de una brutal ola de calor.

El Ártico es la zona que más se calienta del planeta: más del doble que la media global.  Con episodios de calor extremo cada vez más frecuentes allí, se prevé que el riesgo de incendios aumente, de hecho, los cambios que los científicos proyectaban en el clima de esta región del planeta están ocurriendo más rápido de lo que esperaban

El VALLE DE LA MUERTE A 54ºC

En medio de una ola de calor en el oeste de Estados Unidos, el termómetro en el Parque Nacional de Death Valley, en el estado de California, en el suroeste del país, llegó hasta 54,4ºC. Es el valor más alto medido en nuestro planeta desde 1913, este valor sería el segundo más alto que se conoce, tras el récord oficial de temperatura más alta jamás registrada en la Tierra: 56.7°C medidos allí mismo hace más de un siglo. 

No se puede atribuir directamente un valor aislado de temperatura muy alto al cambio climático, pero la mayor frecuencia de episodios de altas temperaturas encaja con un planeta de media más cálido. En un escenario de cambio climático es más probable que se den valores tan extremos como el registrado este año en el Valle de la Muerte. 

RÉCORD EN LA TEMPORADA DE HURACANES

Esta temporada de huracanes ha sido de récord en el Atlántico Norte: se han nombrado 30 sistemas tropicales, algo que jamás había ocurrido hasta este año. De los 30 sistemas, 13 han sido huracanes y 6 de ellos grandes huracanes (Categoría 3 o superior).  Esta temporada sin precedentes conocidos ha superado al anterior récord de 2005, con 28 nombramientos de tormentas tropicales o huracanes.

Esta temporada tan activa deja más récords: en septiembre hubo 5 sistemas activos simultáneamente y se produjo el huracán de máxima categoría más tardío que se conoce: Iota alcanzó categoría 5 a mediados del mes de noviembre, cuando la temporada acaba a final de mes.

Este año hemos tenido el fenómeno de La Niña en el Pacífico y está asociado a una temporada de huracanes activa. Además, este año las temperaturas superficiales del Atlántico tropical han sido excepcionalmente cálidas, proporcionando condiciones oceánicas muy favorables al desarrollo de los sistemas tropicales.

Los estudios científicos relacionan el calentamiento global y las altas temperaturas del océano Atlántico con huracanes de mayor categoría, alimentados por aguas más cálidas con mayor potencial para generar grandes daños al tocar tierra.