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Cambio Climático Los satélites Sentinel-6, en busca de medir el aumento del nivel del mar

Sentinel-6 está formado por dos satélites que medirán con precisión la altura de los océanos terrestres

Concepto artístico de Sentinel-6. Crédito: ESA 2015, Airbus Defence and Space

La Agencia Espacial Europea continúa adelante con sus misiones para observar el crecimiento del nivel del mar. Uno de los efectos del calentamiento global, que podría afectar a cientos de millones de personas en las próximas décadas, y que cada vez sube más rápido.

El programa Copérnico

Sentinel-6 forma parte de los satélites del programa Copérnico, que tiene como objetivo la observación de la Tierra. Como casi todos sus componentes, Sentinel-6 está formado, en realidad, por dos satélites idénticos. Ambos llevan un altímetro que, a través del radar, podrá medir con precisión la altura de los océanos terrestres.

Algo imprescindible para poder entender a qué ritmo está aumentando. Y es que, de media, el nivel del mar ha ascendido, entre 1993 y 2018, 3,2 milímetros al año. Pero esa cifra no es estática.

vacaciones en el mar menor

En los últimos años, el crecimiento es cada vez más rápido. Es muy importante monitorizar con qué velocidad está sucediendo. Un aumento del nivel del mar de un metro afectaría a 100 millones de personas, aproximadamente. Si todo sigue igual, se cree que sucederá hacia finales de este siglo.

El aumento de altura del nivel del mar es uno de los elementos clave del cambio climático. Cada 10 días, Sentinel-6 tendrá la capacidad de observar el 95% de la superficie de los océanos. Su funcionamiento es, además, muy sencillo.

Sentinel-6 tendrá la capacidad de observar el 95% de la superficie de los océanos.

Una señal por radar es enviada desde los satélites, que estarán a unos 1.300 kilómetros de altura sobre la superficie de la Tierra, hasta los océanos. Esa señal rebotará y volverá al satélite, permitiendo medir el aumento del mar calculando, simplemente, el tiempo necesario para que la señal rebote y regrese a su origen después de ser emitida.

También recogerá otros datos, como la velocidad del viento y la profundidad, y altura, de las crestas y valles propias de la superficie del océano, que permitirá proteger mejor el entorno y las operaciones costeras.

Siete años para que Sentinel-6 observe el océano como nunca

Sentinel-6 se une a una larga familia de satélites que, durante 26 años, han estado observando el crecimiento del nivel del mar. Aunque habrá que esperar para su entrada en funcionamiento. Su lanzamiento no se producirá hasta noviembre de 2020.

Será entonces cuando, desde la base aérea de Vandenberg, en California (Estados Unidos), sea lanzado a bordo de un cohete Falcon 9. El popular cohete desarrollado por SpaceX, empresa de Elon Musk, que marcará la primera colaboración entre la Agencia Espacial Europa y la compañía.

Tras su entrada en funcionamiento, los satélites operarán durante 7 años y, posteriormente, se desintegrarán en la atmósfera de la Tierra. En ese tiempo, permitirá analizar a fondo el comportamiento de los océanos. Algo que ayudará a predecir mejor la llegada de olas de calor, tormentas o, incluso, un nuevo episodio de El Niño.

Cabe recordar que el cambio climático produce que, con el tiempo, los fenómenos extremos se vuelvan más intensos. Pero, en el caso de un aumento del nivel del mar, también pueden ser más frecuentes.

Es el caso de inundaciones de regiones costeras, como las que sufre la ciudad de Venecia. La subida del nivel del mar podría provocar que se den con mucha más frecuencia, por la simple cuestión del aumento del nivel del mar.

Cabe recordar, por otra parte, que ese aumento se debe a dos grandes factores: el deshielo de glaciares, y masas sólidas, en tierra firme, y el aumento de temperatura. Los icebergs y el deshielo del Polo Norte, por ejemplo, no aumentan el nivel del mar (si bien su impacto en el clima global sigue siendo muy apreciable).

Una misión con participación internacional

Sentinel-6 no es fruto único de la Agencia Espacial Europea, la colaboración con la NASA, NOAA y Emuetsat han hecho que también incorpore un radiómetro de microondas, con el que podrá medir la cantidad de vapor de agua en la atmósfera. Algo imprescindible porque afecta a la velocidad de los pulsos de radar emitidos desde el satélite.

Es un buen recordatorio de que el cambio climático y los fenómenos extremos son algo que afectan a todo el planeta, no se concentran en zonas exclusivas de la Tierra. Si bien en todas partes no se siente el mismo efecto.

deshielo glaciares

La gravedad de la Tierra no es uniforme. Hay ligeras variaciones en unas regiones y otras. Aunque podría parecer algo imperceptible, esas variaciones pueden provocar que los efectos de la subida del nivel del mar, por ejemplo, tengan un impacto mucho mayor en unas regiones que en otras.

Puede provocar que en algunos lugares el aumento sea de varios metros, en comparación con el valor global. Entender ese impacto, también, ayudará a poder hacer frente, con más garantías, a lo que pueda suceder en las próximas décadas.

Porque, incluso aunque se revirtiese el proceso hoy mismo, el nivel del mar no se estabilizaría inmediatamente. Sería necesario mucho tiempo, más allá de este siglo, para que los efectos del calentamiento global se disipen.

Ahora mismo, la atención está puesta principalmente en cómo mitigar los efectos del cambio climático y cómo hacer frente a las consecuencias. En esa misión, el despliegue de satélites como Sentinel-6 serán imprescindibles para que la información sea lo más precisa posible.