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Cambio Climático Los objetivos y retos que marca la nueva ley de cambio climático

Alcanzar la neutralidad climático en 2050 y mitigar los efectos del calentamiento global sobre nuestro país, entre los objetivos marcados por la nueva norma

Este martes 19 de mayo el Consejo de Ministros envió al Congreso la ley de cambio climático y transición energética con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050, mitigar el cambio climático y mejorar la adaptación a sus efectos y, por último, garantizar la seguridad de España, uno de los países más expuestos de Europa a las consecuencias del calentamiento global.

Tal y como ha comunicado el Ministerio de Transición Ecológica, de donde parte el texto, «en un contexto de reactivación de la economía frente al COVID-19, el proyecto posiciona a España para que aproveche las oportunidades que abre la transición ecológica en términos de modernización de la economía, de una nueva reindustrialización, de generación de empleo y de atracción de inversiones».

El proyecto pretende, por medio de una serie de políticas ambientales, reducir y minimizar los impactos negativos para la economía, la sociedad y los ecosistemas que supondrán las consecuencias directas del cambio climático sobre nuestro país.

Una ley que llega en plena crisis del coronavirus

La ley de cambio climático llega en plena crisis por la pandemia del coronavirus, un momento en el que se ha podido reflexionar sobre lo importante que es proteger nuestro entorno para evitar crisis futuras y evitar así el colapso de la humanidad del que ya muchos hablan.

«Para muchos el momento que vivimos a nivel global puede no parecer el mejor para apostar por la reducción de emisiones y por la transición a un modelo energético más limpio», comenta Mario Picazo, meteorólogo de ElTiempo.es y experto en Cambio Climático.

«Todo lo contrario, la descarbonización de España es una necesidad urgente que además potenciará la creación de unos 300.000 puestos de trabajo, mejorará el aire que respiramos y ayudará a frenar el calentamiento global», añade.

«La reciente pandemia por el coronavirus creo que ha servido para hacer un impás y una reflexión para la sociedad y crear aún más concienciación de la situación medioambiental que tenemos ahora mismo en nuestro planeta», explica por su parte Mar Gómez, meteoróloga de Eltiempo.es.

España, un país vulnerable al cambio climático

España es el país más vulnerable al cambio climático de la Unión Europea. Ya hemos visto cómo los veranos se han alargado en nuestro país, las olas de calor se han intensificado así como estamos sufriendo inundaciones más severas.

Es por este motivo que los expertos urgen a tomar medidas ambiciosas para mitigar los efectos del calentamiento global, reducir las emisiones a cero y cumplir los objetivos de desarrollo sostenible antes de 2050, ya que fijan que debemos alcanzar la neutralidad climática en ese año.

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Sequía en un humedal de Castilla la Mancha

La apuesta por energías renovables, movilidad sostenible, recuperación de los espacios verdes, etc, necesita «acciones urgentes y ambiciosas», afirma Gómez.

Pero, además de las políticas, el papel de la sociedad será fundamental según la comunidad científica. «El Gobierno necesita incentivar a la población para que participe en esta transición», indica Picazo.

«Sin una transformación social, económica, empresarial, política y educacional será complicado que los cambios lleguen», agrega Gómez.

Objetivos para la neutralidad climática

El texto fija los siguientes objetivos, que solo podrán ser revisados al alza, con una serie de propósitos y fechas clave para alcanzarlos:

– España deberá alcanzar la neutralidad climática no más tarde de 2050. 

– Antes de mitad de siglo, el sistema eléctrico de España tiene que ser 100% renovable.

– En 2030, las emisiones del conjunto de la economía española deberán reducirse en al menos un 20% respecto al año 1990. Se trata de un objetivo marcado teniendo en cuenta el aumento de ambición que se ha fijado la Comisión Europea: una reducción en 2030 de entre el 50% y el 55% de las emisiones respecto a los niveles de 1990.

– Al finalizar la próxima década, como mínimo el 35% del consumo final de la energía deberá ser de origen renovable. En el caso del sistema eléctrico, la presencia renovable en 2030 deberá ser de al menos un 70%. 

– Las medidas de eficiencia energética tendrán que reducir el consumo de energía primaria en, al menos, un 35%. 

La norma presentada ya a las Cortes como anteproyecto inicia ahora su tramitación parlamentaria en el Congreso para su definitiva aprobación.