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Cambio Climático Los glaciares de los Pirineos están menguando a una velocidad alarmante

Como consecuencia cada vez aparecen más lagos de montaña cuyos nombres se acaban de escoger

Los glaciares de los Pirineos al igual que muchos otros del mundo, retroceden a un ritmo alarmante debido al aumento de las temperaturas. Como consecuencia del ascenso térmico, han ido apareciendo un buen número de lagos de montaña de origen glaciar. 

De los cerca de doscientos pequeños lagos o ibones que se extienden por la cordillera, aún hay 10 que no han sido bautizados. Ahora, la Comisión Asesora de Toponimia del Gobierno de Aragón, creada hace solo 5 años con la ayuda de los ayuntamientos de la zona, ya tiene nombres para ellos. 

De continuar el actual ritmo de calentamiento global, los glaciares de los Pirineos desaparecerán por completo en 20 años.

El proceso de deshielo en los Pirineos es cada vez más rápido y según un reciente estudio liderado por el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), de continuar con el actual ritmo de calentamiento, los glaciares Pirenaicos desaparecerán por completo en los próximos 20 años.

Según los expertos, este proceso tendrá también un sustancial impacto sobre la biodiversidad de la región y en el sector turístico dependiente sobre todo de los deportes de invierno. 

En la actualidad hay meses en los que algunas zonas de la zona del Monte Perdido se quedan totalmente sin nieve. Algo que antaño no ocurría.

Una de las principales referencias del estudio es el glaciar del Monte Perdido, ubicado en los Pirineos de Aragón. Es un glaciar muy particular, ya que ha resistido otros periodos cálidos, como el de la ¨Anomalía Climática Medieval¨ registrada entre los siglos X y XVI.

Hoy en día, con el actual calentamiento global derivado de la actividad humana, no va a poder evitar perder todo su masa de hielo glacial antes de mediados de este siglo. 

Donde han ido apareciendo los nuevos lagos de montaña antes había hielo glaciar, a pesar de que los glaciares de los Pirineos son pequeños. En verano, cuando el hielo tiende a menguar más por su fusión, la superficie se queda al descubierto y algunas zonas se llenan de agua, formando un lago

Muchos de estos ibones tienen nombres puestos en el pasado por montañeros que, o bien ponían un nombre determinado sin criterio, o incluso usaban el suyo propio o el de un amigo o familiar para bautizarlos. Por eso, la Comisión decidió renombrar algunos y poner nuevos nombres a los recién aparecidos, pero con el criterio de la gente de la zona. 

Por ejemplo, en la cara sur del Monte Perdido se encuentra uno de los ibones, antaño conocido como el Lago Helado del Monte Perdido. Ahora la comisión lo rebautizará como Ibón Chelau de Treserols. Ibón en lugar de lago, Chelau en lugar de helado y Treserols, porqué en francés el Monte Perdido se llama así.

Los bones o pequeños lagos de montaña han multiplicado su presencia sobre todo durante las últimas décadas y ahora se van a bautizar los últimos en aparecer.

También hay un buen número de ibones en el Valle de Benasque que se van a renombrar, aunque en este caso asociados al glaciar de La Madaleta. El que posiblemente mantenga su nombre habitual es el Ibón del Aneto, dado que es el más conocido a nivel nacional e incluso internacional. 

Es frustrante ver que un glaciar como el del Monte Perdido que lleva presente por lo menos unos 2.000 años, vaya a desaparecer en un par de décadas. Las observaciones más recientes muestran como en el último siglo, ya ha perdido el hielo acumulado en 600 años. La única recompensa para algunos, es que a falta de hielo, por lo menos aparecerán más lagos de montaña en la zona.