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Actualidad Llegan los incendios: ¿qué condiciones meteorológicas los facilitan?

Las altas temperaturas y la baja humedad relativa del verano junto con las fuertes rachas de viento favorecen la propagación de los incendios

Con la llegada del verano también aumenta el riesgo de incendios. Los grandes incendios forestales, aquellos que afectan a más de 500 hectáreas, son más frecuentes  en la época estival. De los catorce grandes incendios forestales que se produjeron en 2019, solo dos tuvieron lugar en invierno, el resto se sucedieron entre junio y septiembre.

¿Por qué se producen más incendios en verano?

Aunque la mayoría de los incendios son ocasionados por la acción humana, hay varios factores que pueden favorecer su propagación y virulencia. Además de la vegetación inflamable, la orografía o el tipo de suelo hay diversos elementos meteorológicos a considerar.

¿Qué factores meteorológicos favorecen los incendios?

Las altas temperaturas, la baja humedad relativa y las rachas de viento fuertes pueden ser factores claves en la propagación de los incendios. Estas tres variables conforman la conocida regla del 30.

La conocida regla 30-30-30 dice que temperaturas superiores a los 30ºC, una humedad relativa inferior al 30% y vientos superiores a 30km/h son los principales ingredientes de un tercio de los grandes incendios forestales.

Además, también influyen los periodos de sequía, propios del verano en nuestra región mediterránea. Los largos periodos sin lluvia afectan a la hidratación de los combustibles vegetales. Esta vegetación sin hidratación supone una mayor cantidad de material inflamable.

Por eso, para la estimación de la sequía los índices de riesgo de incendio miden la cantidad de precipitación acumulada en la pasadas horas.

Por tanto, con la llegada del verano aumenta considerablemente el riesgo de incendios, ya que los umbrales de temperatura, humedad y viento se sobrepasan con mayor frecuencia en el territorio.

En la última década destaca el reciente 2017, el segundo verano más cálido desde 1965. Se produjeron 56 grandes incendios forestales de más de 500 hectáreas y 5200 incendios de más de una hectárea. 

Los incendios no se distribuyen de forma homogénea a lo largo de nuestra geografía.  

El noroeste de la península es la zonas más afectada por los incendios. El año pasado las provincias de Zamora y León y las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria sufrieron la mayor parte de los siniestros, más de un 43% del total.

Las diferencias entre regiones se deben a la diversidad de ecosistemas y los distintos usos del suelo que se hacen en cada región.  Un ejemplo conocido es el de los eucaliptos que abundan en el noroeste peninsular, principalmente en Galicia.

Estos árboles secan el bosque a su alrededor, facilitando que se extiendan los incendios, y tras el paso del fuego vuelven a brotar, al contrario que el resto de vegetación.

VÍDEO: PRINCIPALES CAUSAS DE LOS INCENDIOS