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Cambio Climático La selva del Amazonas arde este verano más que en 2019

El arranque de la temporada de incendios es la peor de la última década

Para muchos, cada vez parece más normal leer un titular relacionado con los incendios que arrasan la selva del Amazonas. El año pasado por estas fechas, no dejamos de cruzarnos en todos los medios de comunicación, con titulares mencionando la magnitud de los incendios que recorrían cientos de miles de hectáreas en la región.

Quizá el dato que más llamó la atención, fue el de que la velocidad a la que se quema la selva amazónica cada año, equivale aproximadamente a un campo y medio de fútbol por minuto.

Incendios entre el sur de Brasil, Bolivia y Paraguay. Imagen : MODIS Earth Observatory NASA

Lo cierto es que los datos son cada año más alarmantes, y este 2020 la selva del Amazonas está viviendo el peor inicio de la temporada de incendios de la última década. 

Los últimos datos publicados por el INPE (Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil) muestran cómo la Amazonía brasileña ha registrado en agosto de este año 29.307 focos de incendio, en comparación con los 30.900 que sufrió en el mismo mes de 2019. Entonces, los numerosos incendios registrados hicieron saltar las alarmas y causaron  indignación a nivel mundial.

Pese a que el número de incendios en la Amazonía ha disminuido este agosto, el dato de superficie calcinada es un 12,4% mayor que el promedio histórico registrado para el mes y el segundo más alto desde 2010 cuando se registro una de las peores sequías de la región. 

Lo que se quema la selva amazónica cada año equivale aproximadamente a un campo y medio de fútbol por minuto

Para muchos, la gestión del gobierno de Bolsonaro en lo que refiere al control de los incendios, no esta funcionando. En julio, el gobierno prohibió los incendios durante 120 días en el gran Pantanal, la llanura aluvial que se extiende principalmente por el estado brasileño de Mato Grosso del Sur, y en menor medida por el de Mato Grosso y partes aledañas de Bolivia y Paraguay.

Superficie calcinada en hectáreas (izquierda) de 2010 a 2020 según datos del INPE, Brasil.

Sin embargo, la realidad es que ya en Julio, según los datos del INPE los incendios aumentaron un 28 por ciento respecto al 2019. La deforestación entre agosto de 2019 y julio de 2020 ha aumentado en total un 34 por ciento. Nadie asume la responsabilidad de los cientos de incendios han arrasado la región los primeros 10 días de agosto. 

Como ya ocurrió en 2019, este verano, el humo producido por estos múltiples incendios forestales, es claramente visible desde el espacio como se ve en algunas de las imágenes capturadas por el MODIS de la NASA a bordo del satélite AQUA. Humo que también ha traído numerosos problemas de salud para los millones que habitan la región.

Incendios registrados en la región del Amazonas entre el 1 de junio y el 16 de agosto de 2020. Fuente: VIIRS – MODIS NOAA

Aunque el Amazonas experimenta incendios forestales frecuentes, no es habitual durante todo el año, debido a que el persistente clima húmedo les impide arrancar y propagarse.

En julio y agosto, los meses más secos del año, son más frecuentes debido principalmente a la limpieza de pastizales y a la deforestación que se lleva a cabo al despejar más superficie de bosques para la ganadería. 

El período de máxima actividad de estos incendios «controlados» generalmente se produce en septiembre y octubre.

Los expertos alertan, que el incremento de las llamas en estos grandes humedales se debe al aumento de la deforestación ilegal que ha venido creciendo gradualmente año tras año.

Este acelerada deforestación está ocasionando una serie de cambios climáticos, como la alteración del ciclo natural de las lluvias. Este año por ejemplo, ha habido un déficit de lluvia durante la temporada, reduciendo los niveles de humedad en el Pantanal a los índices más bajos de los últimos años.

Incendios activos el 11 de agosto de 2020. Fuente: INPE

La quema acelerada y extensa de la selva amazónica este agosto significa que habrá menos vegetación disponible en la región para absorber las crecientes concentraciones de dióxido de carbono de la atmósfera.

Además, gran parte de la combustión de esos árboles y plantas, libera dióxido de carbono adicional a la atmósfera, un elemento clave que amplifica el efecto invernadero de la Tierra.

Más allá del alcance de los incendios forestales que tienen lugar hoy en Brasil, hay otras preocupaciones que giran entorno al Amazonas. Un reciente estudio dirigido por geógrafos de la Universidad de Leeds, Reino Unido, confirma que la selva amazónica, que cubre la asombrosa cifra de 550 millones de hectáreas, está perdiendo su capacidad de absorber dióxido de carbono.

La selva amazónica, está perdiendo su capacidad de absorber dióxido de carbono, y se esta convirtiendo en un sumidero de CO2 cada vez más débil.

Desde el inicio de este siglo, los árboles en la Amazonía, han estado muriendo a un ritmo cada vez mayor, lo que ha convertido a esta masiva jungla en un sumidero de CO2 más débil.

Los científicos que han seguido de cerca este fenómeno, ven como una posible razón del aumento de la mortalidad de los árboles, una mayor concentración de CO2 en el aire, ya que generalmente fomenta el crecimiento de los árboles.

Al parecer, los árboles en el bosque están creciendo más rápido, pero un crecimiento más rápido hace que también mueran más jóvenes, dado que se hacen más vulnerables a las enfermedades. Este hallazgo muestra la cara más imprevisible de los efectos del cambio climático y el calentamiento del planeta. 

Lo que sí sabemos, es que los bosques juegan un papel crucial en el balance global del ciclo del carbono. A nivel global absorben 2,400 millones de toneladas de carbono cada año, y solo la enorme selva amazónica, absorbe aproximadamente una cuarta parte de ese total.

VÍDEO: EL AMAZONAS, EN LLAMAS