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¿Sabías que...? La luna fría: ¡no te pierdas la última luna llena del 2020!

El año 2020 se despide con una nueva luna llena, que se podrá apreciar en la noche del 29 al 30 de diciembre

VÍDEO: INCREÍBLE SALIDA DE LA LUNA LLENA

Estamos en las últimas jornadas de 2020, pero las citas con el firmamento todavía no han llegado a su fin. Se verá completamente llena cerca de la medianoche, por lo que se podrá apreciar el 30 de diciembre. Es popularmente conocida como la luna fría, un nombre que resulta muy apto teniendo en cuenta las condiciones vividas en algunos lugares de España.

La observación de la luna llena y sus inconvenientes

La luna llena es una imagen muy familiar en nuestro firmamento. Nos acompaña durante toda la noche, desde el atardecer hasta el amanecer. Su brillo hace que sea difícil que pase desapercibida. En el atardecer y el amanecer, tendremos grandes oportunidades para fotografiarla junto a monumentos o paisajes que nos resulten interesantes. Es una combinación que nos resulta familiar. Sin embargo, por raro que pueda parecer, no es necesariamente el mejor momento para observar su superficie, porque es mediodía en nuestro satélite.

La luna llena observada a través de los árboles. Crédito: Griffin Wooldridge/Pexels

Es decir, las sombras proyectadas en la superficie de nuestro satélite, en ese momento, son cortas. Por lo que, si disponemos de un pequeño telescopio, podremos apreciar los detalles de su superficie con mucha más facilidad si la observamos durante las fases de cuarto creciente y menguante. En ambos casos, las sombras proyectadas son mucho más largas y permiten observar mejor su superficie. A esto hay que sumarle que nuestro satélite es un problema para la observación de objetos del espacio profundo, como nebulosas.

El brillo de nuestro satélite es lo suficientemente intenso como para provocar que nebulosas, galaxias y algunos fenómenos como las estrellas fugaces (que no sean suficientemente brillantes) queden oscurecidas por la presencia de nuestro satélite. No son, por tanto, las mejores fechas para la observación de según qué objetos.

En su lugar, es mucho más recomendable observarlos durante la fase de luna nueva. Sin nuestro satélite de por medio, será mucho más sencillo observarlos, aunque para ello habrá que esperar ya a enero.

La luna de diciembre: la luna fría

La luna llena recibe diferentes nombres a lo largo del año. En la actualidad, los más extendidos son los procedentes de las tribus amerindias, nativas de América del Norte. Tanto es así que, en realidad, se pueden utilizar incluso en el hemisferio sur, invirtiendo los meses para encajar con las estaciones correctamente.

La mayoría de los nombres hacen referencia a algún fenómeno, o particularidad, observada durante el mes en que tiene lugar. En el caso de diciembre, la luna llena es conocida como la luna fría. Su origen es muy evidente.

Es, a fin de cuentas, la luna llena que tiene lugar cuando el frío comienza a arreciar y que marca la llegada inminente de lo más duro del invierno. No es, sin embargo, la única denominación que podemos encontrar. En español, es conocida también como la luna del roble.

Otras designaciones son la luna de las largas noches, por tener lugar junto a las noches más largas del año, cerca del solsticio de diciembre, o la luna antes de Yule. En algunos lugares también es denominada luna de nieve, si bien ese nombre corresponde a la luna llena de febrero.

En el hemisferio sur, por su parte, esta sería la luna de las flores, por ser esta la época del año en la que ya han florecido todas las flores de la primavera. Los maoríes de Nueva Zelanda la conocen como Hakihea (de noviembre a diciembre) y Kohi-tatea (de diciembre a enero).

El primero hace referencia a que los pájaros suelen estar en sus nidos, en esta época del año. El segundo, a que ya ha llegado el momento de recoger las frutas de la temporada. Son solo algunos de los ejemplos de los muchos nombres que podemos encontrar por todo el mundo.

La primera gran cita de 2021 se verá afectada por la Luna

La parte negativa de que la luna llena tenga lugar tan tarde, es que va a afectar negativamente a las Cuadrántidas. Esta lluvia de estrellas, que tiene lugar en la madrugada del 4 de enero, es una de las más activas del año, pudiendo dejarnos hasta 120 meteoros por hora, en condiciones ideales. Sin embargo, en esta ocasión, la luna se encontrará camino de la fase menguante, por lo que su brillo será una gran interferencia. No solo eso, estará presente durante las últimas horas de la noche, afectando al mejor momento de observación.

lluvia de estrellas deseos estrella fugaz

A pesar de ello, las Cuadrántidas son una buena oportunidad para observar el firmamento. Eso sí, será imprescindible abrigarnos apropiadamente y tener presente que la presencia de nuestro satélite hará que no podamos verlo en todo su esplendor. También es imprescindible que la meteorología acompañe.

Para bien o para mal, a menudo, las Cuadrántidas pasan desapercibidas por el simple hecho de que la meteorología no acompaña su observación. Pero es la primera gran cita que nos espera en un 2021 que está a la vuelta de la esquina.