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¿Sabías que...? La influencia de la Luna en erupciones volcánicas

Este 31 de enero, tenemos una superluna azul de sangre. Algunas personas, preocupadas, han expresado en redes sociales su miedo a que la Luna pueda agravar algunas erupciones volcánicas. Sin ir más lejos, el Monte Mayón, en Filipinas, está en erupción en estos momentos. ¿Hay motivos para la alarma?

Aunque puede sonar bastante críptico, una superluna azul de sangre solo es una combinación de diferentes factores. Por un lado, la segunda luna llena que sucede en un mismo mes (a la que se le llama luna azul). Por otro lado, una superluna, porque coincide la luna llena con el momento de mayor acercamiento a la órbita de la Tierra. Esto hace que sea un, aproximadamente, 10% más grande de lo normal.

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Es decir, solo un observador habituado podrá apreciar la diferencia en el tamaño de la Luna. Por último, tenemos una luna de sangre. Este nombre es el que se da a la luna durante un eclipse total. Tendrá lugar en esta misma noche, aunque no será visible desde Europa. Será la otra mitad del mundo (principalmente Asia y Australia, aunque también parte de América) los que podrán disfrutar del fenómeno.

La última vez en que todos estos fenómenos coincidieron al mismo tiempo fue hace en 1866. Sin embargo, todos ellos, por separado, son relativamente frecuentes. Sin ir más lejos, las dos primeras lunas llenas de 2018 son superlunas. Además, este año viviremos tres eclipses lunares. A pesar de las preocupaciones expresadas por algunas personas, no hay ningún motivo para la alarma. No va a suceder nada extraordinario.

El papel de la Luna en las erupciones volcánicas

Nuestro satélite ejerce una influencia gravitatoria palpable en nuestro planeta. Sin ir más lejos, es la responsable de las mareas que experimentamos cada día. Es cierto que, cuando la Luna está en el perigeo (el punto más cercano de su órbita alrededor de la Tierra), su atracción gravitatoria es más elevada. Pero no es una diferencia significativa. La luna azul no tiene ningún impacto en la Tierra. Solo se trata de una coincidencia temporal.

Por último, del mismo modo, un eclipse lunar no tiene efectos particulares (en este aspecto) sobre nuestro planeta. Así que no hay ningún motivo para la alarma. La Luna tiene un efecto muy conocido y bien estudiado en las mareas. Sin embargo, no se han encontrado evidencias de que tenga impacto alguno en las erupciones volcánicas. Dicho de otro modo, nuestro satélite no provoca, ni acrecenta, las erupciones volcánicas.

La situación alrededor del Monte Mayón, desafortunadamente, ha empeorado en las últimas horas. Las autoridades se han visto obligadas a aumentar el perímetro de seguridad en torno al volcán. Algo que está resultando especialmente difícil de cumplir. Según informan algunos medios, algunos granjeros y trabajadores, en canteras, han optado por permanecer dentro del perímetro para seguir trabajando.

El ejemplo de un estudio

Varios medios se han hecho eco de este estudio de la revista Nature. En él, un grupo de investigadores analizaron la erupción del volcán Ruapehu (en Nueva Zelanda) durante 2oo6 y 2007. Buscaban la posible relación entre la influencia gravitatoria de nuestro satélite y las erupciones volcánicas. Algunas de las conclusiones son muy interesantes, e incitan a otros investigadores a realizar estudios similares para verificar resultados.

El Monte Ruapehu, uno de los volcanes más activos de Nueva Zelanda.
Crédito: Michal Klajban

Porque, aunque no encontraron evidencias de que la Luna desate erupciones, creen que aquel episodio del volcán Ruapehu sí pudo verse afectado. La apertura del volcán estaba muy congestionada de material, por erupciones anteriores, y plantean la posibilidad de que la atracción gravitatoria de la Luna pudiese ayudar a desencadenar la erupción. Eso sí, los mismos investigadores lo consideran una evidencia circunstancial.

Consideran que en el volcán Ruapehu pudieron coincidir varios factores. Por su ubicación, en Nueva Zelanda, las mareas son mucho más intensas que en la mayor parte del planeta. Además, tras la erupción, en 2007, la apertura no ha vuelto a estar congestionada y no se ha encontrado nada extraño. Por ello, sospechan que quizá, bajo circunstancias muy específicas, y solo en ciertos tipos de volcanes, la Luna podría contribuir, pero ni siquiera los propios investigadores están convencidos.

Las erupciones volcánicas son parte del ciclo del planeta

Las erupciones volcánicas no tienen, por tanto, ninguna relación con la Luna. En su lugar, son producto de la geología. Son una forma natural de que la Tierra (y otros planetas y objetos celestes, como Ío, un satélite de Júpiter) se enfríen y liberen su calor y presión internos. Los volcanes entran en erupción por diferencias de densidad y presión. La densidad más baja del magma, en relación a las rocas que lo rodean, provoca que se eleve.

El Monte Mayón, durante una erupción en 2009.
Crédito: Wikimedia Commons/Tryfon Topalidis

Algo parecido a las burbujas de aire en un sirope. Se elevan hasta la superficie o hasta una profundidad que depende de la densidad del propio magma y del peso de las rocas por encima. A medida que el magma se eleva, las burbujas comienzan a formarse y las burbujas se forman a partir del gas disuelto en el magma. Estas burbujas de gas ejercen una presión enorme. Algo que ayuda a que el magma llegue a la superficie y sea expulsado al aire. En ocasiones puede alcanzar grandes alturas.

Puedes observar el mismo comportamiento en un experimento casero muy popular. Una botella de una bebida con gas (sirve cualquiera) no tiene ninguna burbuja antes de abrirla.La presión de la botella hace que el gas esté disuelto en la bebida. Sin embargo, al abrirla, la presión se libera y las burbujas comienzan a aparecer. Si, antes de abrirla, agitas bien la botella, la bebida sale disparada por las burbujas de gas que son expulsadas a toda velocidad. ¡No lo intentes en un espacio cerrado!

VÍDEO: SUPERLUNA AZUL DE SANGRE