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¿Sabías que...? La impresionante Gran Mancha Roja de Júpiter

La NASA logra a través de su sonda Juno las mejores imágenes de La Gran Mancha Roja de Júpiter

Este pasado lunes, la sonda Juno se acercaba por séptima vez a Júpiter. Lleva un año en su órbita. Pero esta aproximación ha sido diferente de las demás. Es la que más nos ha acercado hasta una de las regiones más populares del planeta más grande del Sistema Solar.

La Gran Mancha Roja es el nombre por el que conocemos a una gigantesca tormenta. De hecho, su tamaño es el triple del planeta Tierra. Y es una tormenta que lleva activa desde, como mínimo, la invención de los primeros telescopios.

Ha sido visible desde el siglo XVII, y sospechamos que podría ser una característica permanente de su atmósfera. Una tormenta que nunca cesaría y que nunca desaparecería. Puedes observarla por tus propios medios, con la ayuda de un telescopio de más de 15 centímetros.

La Gran Mancha Roja de Júpiter, fotografiada por la sonda Juno.
Crédito: Phablo Araujo / Universidade Federal de Goiás

Esta tremenda tormenta es anticiclónica. Es decir, de alta presión. Creemos que su color más oscuro se debe al proceso en su interior, que eleva azufre y amoniaco desde el interior de la atmósfera. Al llegar a las capas altas, expuestos a la luz del Sol, ambos elementos comienzan a oscurecerse. Las tormentas más pequeñas de Júpiter son blancas, y cambian a ese característico tono rojizo a medida que aumentan en tamaño. Probablemente como consecuencia de que las tormentas se hagan más profundas.

La Gran Mancha Roja es el nombre por el que conocemos a una gigantesca tormenta

Desde hace una década, hemos observado que su tamaño se viene reduciendo de manera paulatina. De momento ha perdido alrededor del 15% de su tamaño total. Pero podría tratarse de una situación temporal. Y que tarde o temprano comience a crecer de nuevo. Sin embargo, si no fuese así, y continuase encogiendo, la previsión es que hacia 2040 tenga un aspecto casi totalmente circular.

Juno sobre la Gran Mancha Roja

El sobrevuelo de la sonda Juno es un hito histórico. No hay ninguna otra nave que haya pasado a tan poca distancia de esta tremenda tormenta. Llegando a acercarse a unos 9.900 kilómetros de distancia, e incluso más cerca del hemisferio norte (apenas 3.500 kiómetros). Aprovechando la oportunidad, la NASA ha utilizado la JunoCam (una herramienta fotográfica instalada en la sonda) para tomar multitud de imágenes de la Gran Mancha Roja, y ahora están comenzando a salir a la luz.

La Gran Mancha Roja, fotografiada por la sonda Juno.
Crédito: NASA/SwRI/MSSS/Michael Galindo

Son las imágenes más cercanas y más detalladas que tenemos de esta región hasta la fecha. Y lo más interesante es que, en gran parte, se debe a la colaboración del público en esta misión. Antes de cada aproximación, la NASA ha preguntado qué debería ser capturado en las imágenes. Después, la propia agencia ofrece al público ayudar a procesar estas imágenes para que puedan ser compartidas con el resto del mundo.

Son las imágenes más cercanas y más detalladas que tenemos de esta región hasta la fecha

Por ejemplo, la imagen que acompaña este párrafo es de Michael Galindo. Un astrónomo aficionado, que igual que muchos otros, ha procesado una de las imágenes base de Juno (que puedes ver aquí). La imagen original no es una representación exacta de la realidad. La labor de estos aficionados, por tanto, es imprescindible para ayudarnos a poder observar Júpiter de una manera mucho más cercana a lo que observaríamos en el espectro visible.

Fotografias de otras regiones

Aunque, como es comprensible, la Gran Mancha Roja se está llevando toda la atención, Juno ha fotografiado otras regiones del planeta en este sobrevuelo. Por ejemplo, como en la imagen que acompaña esta parte del texto, puedes ver parte del hemisferio norte del planeta. La imagen ha sido, de nuevo, procesada por un astrónomo aficionado, para ayudar a aportar el color y el toque necesario para acercarlo a la realidad.

Imagen del hemisferio norte de Júpiter, captada por la sonda Juno a poco más de 3.000 kilómetros de distancia.
Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS/SwRI/Kevin M. Gill

Todas las imágenes tienen en común algo. Nos permiten comprender la naturaleza turbulenta y violenta de la atmósfera de Júpiter. Y, el resto de herramientas de Juno, nos están aportando una imagen mucho más completa del gigante joviano. Desde claves para comprender cuál podría ser su estructura interior (algo que todavía no tenemos completamente claro), pasando por su gravedad y su campo magnético.

Y todo esto nos va a ayudar a comprender, también, cuál ha sido el proceso de formación del Sistema Solar. No hay que olvidar, a fin de cuentas, que Juno es la segunda sonda que se pone en órbita de Júpiter. Eso sí, su visita tiene fecha de caducidad. Su misión terminará en 2018 (salvo que la misión sea extendida). Hasta entonces, seguirá realizando aproximaciones a Júpiter para fotografiar y estudiar otras regiones. El próximo paso será el 1 de septiembre de este mismo año.

Una remesa de imágenes que todavía no ha terminado

Si las imágenes que acompañan a este artículo te gustan, estás de enhorabuena. La NASA tiene una página especial de JunoCam. Su contenido se actualiza con cada aproximación de la sonda al planeta joviano, y en él se van publicando las imágenes a medida que van siendo procesadas, tanto por científicos profesionales como aficionados de todo el mundo. Júpiter es un planeta que ha capturado nuestra atención durante los siglos.

Otra imagen de la Gran Mancha Roja, con un proceso de color diferente.
Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS/SwRI/Kevin M. Gill

No en vano, sus satélites permitieron a Galileo comprender que la teoría geocéntrica era errónea. Al ver a sus lunas dando vueltas alrededor del planeta, comprendió que la Tierra era, simplemente, otro planeta más que giraba alrededor del Sol. Ío, uno de sus satélites, también nos permitió descubrir que la velocidad de la luz es finita. Ole Rømer, un astrónomo danés, lo averiguó en el año 1676.

Su hallazgo se produjo al darse cuenta de que Ío, que completa una vuelta alrededor de Júpiter cada 42,5 horas, no siempre aparecía en el mismo momento a lo largo del año. Cuando la Tierra estaba más cerca de Júpiter, en su órbita, el satélite aparecía unos instantes antes de lo esperado. Mientras que, en el extremo contrario, el satélite tardaba unos instantes más de lo esperado en dejarse ver.

Así que, con todo esto en mente… ¿quién sabe cuántas cosas nos quedan por descubrir gracias al planeta más grande del Sistema Solar?

  • Muy interesante información. Estremece pensar en esa grandiosidad del espacio y cómo hace tantos años y con tan pocos recursos la humanidad ha ido descubriendo cosas. También asombran los avances actuales. Gracias.

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