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Actualidad La humedad aumenta la supervivencia del coronavirus en el aire

Un ambiente húmedo puede extender la vida de la COVID-19 hasta 23 veces más

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Hasta el momento, el foco de la transmisión del coronavirus estaba hasta el momento en el contacto directo y las gotículas liberadas a una corta distancia. Sin embargo, la permanencia del coronavirus en el aire, especialmente en espacios cerrados, empieza a ser una preocupación.

La Organización Mundial de la Salud, después de la insistencia de la comunidad científica, ha reconocido este mes de agosto formalmente que la COVID-19 sí puede transmitirse por el aire y que, además, puede transportarse en partículas minúsculas de aerosol.

Esta confirmación es fundamental para comenzar a estudiar más a fondo cómo el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, se transporta por el aire y, también, cuánto tiempo se mantiene activo.

En este sentido, un equipo de científicos de la Universidad de Missouri ha publicado esta semana un estudio en la revista Physics of Fluids que analiza cómo los fluidos y los flujos del aire afectan a las gotas que se mantienen suspendidas en el ambiente y que, por consiguiente, pueden ser exhaladas por otras personas sanas y ser así contagiadas.

La humedad, clave en la transmisión del coronavirus

Una de las conclusiones que sacan este grupo de investigadores es que la humedad juega un papel clave. Y es que el aire húmedo puede alargar la vida útil del virus hasta 23 veces más para estas gotas suspendidas.

Los resultados arrojan más luz en torno a la incógnita sobre si el coronavirus se propaga por el aire

Las gotas que expulsamos por la nariz y boca en la respiración o por medio de la tos pueden tener diferentes tamaños: desde una micra hasta 100 micras. Esas gotas, en caso de personas contagiadas, contienen partículas del virus, pero también otras sustancias como agua, sal, proteínas etc.

Los investigadores comprobaron que la humedad influye en el destino de esas gotas, haciéndolas ‘viajar’ por el aire a una distancia mayor, e incrementando por tanto su «supervivencia».

En la simulación que realizaron, con un ambiente con 100% de humedad, las gotas más grande (con un diámetro de 100 micras) caían al suelo a unos dos metros de la fuente de exhalación. En el caso de las gotas más pequeñas (50 micras de diámetro) el ‘viaje’ era aún más lejos, llegando a alcanzar una distancia de hasta 5 metros en aires húmedos.

Con aire seco, en cambio, se favorece a la evaporación natural de las gotas, reduciendo su ‘viaje’ por el aire: a una humedad relativa del 50%, ninguna de las gotas de 50 micras viajó más allá de los 3,5 metros.

La distancia física entre personas, por lo tanto, juega un papel fundamental en la reducción de transmisiones por COVID-19, ya que disminuye la deposición de estas gotas sobre personas, así como la probabilidad de inhalación de aerosoles cerca de la fuente infecciosa.