Secciones

Actualidad La falta de lluvia multiplica los virus

Las escasas precipitaciones provocan una mayor presencia de agentes patógenos en la atmósfera.

La falta de lluvias de las últimas semanas no sólo ha incrementado los niveles de contaminación de muchas ciudades, también puede provocar una mayor presencia de virus en el aire.

Una situación que se produce porque la ausencia de vientos y precipitaciones no limpia el ambiente de forma adecuada lo que aumenta su persistencia.

“La falta de lluvias hace que la acumulación de partículas de aerosol en la atmósfera aumente y los virus y las bacterias se encuentran principalmente adheridos a partículas de aerosol”, explica a Eltiempo.es Isabel Reche, catedrática del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada.

bacterias-virus-falta-de-lluvia

Así, estos virus y partículas de aerosol, al encontrarse en mayores concentraciones, pueden acarrear importantes efectos para la salud, especialmente en los colectivos de mayor riesgo.

“Esta situación puede traer consecuencias, sobre todo a aquellas personas con afecciones respiratorias ya que estas partículas pueden entrar en la cavidad respiratoria y pulmones”, detalla Reche.

La ausencia de lluvia está aumentando las consultas por enfermedades respiratorias ocasionadas por virus

De hecho, un reciente estudio publicado en la revista “Anales de pediatría” encontró una relación directa entre los niveles de contaminación, más intensos por la falta de lluvias y vientos, con el incremento de las consultas por enfermedades respiratorias ocasionadas por virus u otros agentes que pueden provocar patologías como la bronquiolitis.

La importancia de la lluvia ante los virus

En este sentido, la lluvia juega un papel fundamental en la limpieza del entorno. Al caer, las gotas de agua empujan a los agentes contaminantes y virus y los depositan en el suelo, higienizando el ambiente.

“La lluvia – entendida como precipitación húmeda- es la forma de ‘barrido’ de la atmósfera más efectiva ya que las gotas de agua arrastra las partículas de aerosol”, subraya la investigadora de la Universidad de Granada.

Además, en palabras de Reche, también existe la conocida como “precipitación seca”, muy importante en regiones con climas semiáridos como el sur de España.

En estas zonas, este tipo de precipitación seca, provoca una limpieza de la atmósfera por la propia acción de la gravedad y ausencia de vientos pero suele ‘arrastrar’ una menor cantidad de partículas que la lluvia. “No obstante, ambos tipos de precipitación, tanto la húmeda como la seca, ocasionan la deposición de virus y bacterias”, añade.

La gripe, aún epidémica

La ausencia de lluvia también impide que virus, como el de la gripe, se disipen. De hecho, en la sección de Gripe de eltiempo.es podemos ver cómo la gripe continúa siendo epidémica en varias zonas de España a pesar de la época del año en la que estamos.

Mapa de difusión de la gripe (14/3/2019) – Fuente: eltiempo.es

Castilla La Mancha, Castilla y León, madrid, Murica, Galicia, Asturias, Cataluá, La Rioja o Baleares mantienen niveles epidémicos muy altos.