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Cambio Climático La crisis climática reclama un cambio de hábitos contundente

Cada día que pasa parece más evidente que la crisis climática que estamos viviendo nos está ganando la batalla. Evitar una fulminante escalada del cambio climático como está ocurriendo año tras año, requiere que los humanos cambiemos nuestra forma de vida de manera notable. Aunque gobiernos, organizaciones y empresas empiezan a actuar lentamente para reducir su huella de carbono, pero más importantes aún son los cambios que deberíamos introducir en nuestras vidas, los miles de millones que habitamos el planeta.

La mayoría no estamos dispuestos a renunciar a comodidades casi adictivas que forman parte de nuestro día a día. La tecnología, los viajes en avión, la comida rápida, la ropa barata o los automóviles de gran cilindrada entre otras. Si realmente queremos que nuestras acciones sumen en la lucha contra el cambio climático, es necesario que llevemos una vida más sencilla, más austera.  

El transporte es uno de los principales problemas a los que tenemos que buscar soluciones a nivel global.

Estos cambios no tienen por qué ser caros ni reducir drásticamente el bienestar. Pero para que ocurran a un ritmo que realmente marque la diferencia y ayude a evitar que el clima siga cambiando de manera tan acelerada, necesitamos que la política elimine primero los obstáculos al cambio en los mercados y que el consumidor elija con criterio como evitar sumar más al cambio climático. 

Muchos aún no somos conscientes de lo que realmente podemos hacer para reducir nuestra huella de carbono y así ayudar a reducir nuestro impacto individual sobre el clima terrestre. Los que si lo somos, no estamos dispuestos del todo a renunciar a ciertas costumbres consolidadas de nuestra vida, y acabamos pensando que será otro el que se encargue de renunciar a ellas. Precisamente esa, es la mayor amenaza del cambio climático, pensar que será otro el que adopte las medidas necesarias para combatirlo. 

La mayor amenaza para el cambio climático es pensar que otro va a hacer lo que tu no estás haciendo para evitarlo

Cada vez somos más los que aportamos nuestro granito de arena para combatir la crisis climática. Reciclamos, plantamos algún árbol, caminamos o usamos la bici y el transporte público de cuando en cuando en lugar del coche. Todo esos gestos suman si, pero hoy ya no vale con granitos de arena, tenemos que llegar con un cubo lleno de granitos para que realmente se produzca una diferencia. Para que el cambio climático que estamos fabricando entre todos no tenga el impacto que calculamos tendrá durante las próximas décadas tu, yo y todos tenemos que hacer que nuestro día a día transcurra de manera mucho más eficiente, energéticamente hablando. 

Un cambio de dieta a nivel global ayudaría a reducir las emisiones de gases efecto invernadero.

La dieta del cambio climático parte fundamental de nuestra vida en el futuro

Por mucho que nos pese, un amplio sector de la población necesita cambiar sus hábitos alimentarios. En países desarrollados como España, la alimentos que consumimos por hogar, suponen hasta un 30% de la huella de carbono que generamos. Necesitamos empezar a introducir en nuestras vidas, una dieta que la reduzca, basada en más alimentos derivados de plantas. El lado positivo, no solo evitar contaminar más, también los beneficios para la salud de manera directa e indirecta. Comer verduras, frutas y legumbres es más saludable y a la vez reducimos las emisiones de dióxido de carbono o el metano, gases que de manera directa también pueden afectarnos empeorando la calidad del aire que respiramos. La contaminación atmosférica se cobra cada año la vida de 4.5 millones de personas en el mundo, una cifra intolerable que deberíamos entre todos reducir.

Mejorar la eficiencia energética de nuestros hogares es una labor fundamental que necesitamos mejorar en todo el mundo

Mejorar la eficiencia energética de hogares y lugares de trabajo fundamental

Mantener el confort en nuestros hogares pasa por aislar mejor nuestra vivienda, pero también por ser más eficientes a la hora de calentar o enfriar el entorno. La cantidad de dióxido de carbono que emite un hogar español se ha duplicado en las últimas dos décadas. Parte debido a los rigores climáticos, más calor y más frío en determinados momentos del año, pero también porque nos hemos ido volviendo más intolerantes a ciertos niveles de confort

La cantidad de dióxido de carbono que emite un hogar español se ha duplicado en las últimas dos décadas

Por ejemplo, hay personas, que, por comodidad, van por casa en pantalón corto y camiseta y para no pasar frío ponen la calefacción a una temperatura más elevada, quemando más combustible fósil y emitiendo una mayor cantidad de gases efecto invernadero. La solución, para ser más eficiente energéticamente hablando pasaría por reducir la temperatura ambiental y ponerse una prenda algo más gruesa o larga para alcanzar el nivel óptimo de confort. 

De media, cada hogar en España emite anualmente unas 12,5 toneladas de gases efecto invernadero, pero al dividir la población por su nivel de renta, resulta que el 10 por ciento más pobre sólo emite 4,2 toneladas, mientras que el 10 por ciento más rico llega a emitir 28,6 toneladas. clima en el que vivimos es de todos, y a la hora de cambiarlo

La bicicleta está de moda y su uso esta ayudando ya a reducir la huella de carbono en muchas ciudades del mundo.

A la hora de desplazarnos, podemos hacer mucho más por contaminar menos

El transporte es la gran tarea pendiente de muchos países del mundo. En España supone el 25 por ciento del total de emisiones de carbono emitidas a la atmósfera. Tenemos un buen sistema de transporte público, pero aún así somos el quinto país de la Unión Europea en emisiones de gases efecto invernadero, aportando cerca del 10% del total. 

Dejar el vehículo y apostar de manera contundente por andar, usar la bicicleta, o si es necesario el transporte público, son solo algunas de las acciones que realmente pueden marcar la diferencia a nivel global. Todo esto pasa por cambiar nuestros hábitos, pero también por que los gobiernos penalicen mucho más la quema de combustibles fósiles y ayude a subsidiar la compra por vehículos eléctricos, de hidrógeno o híbridos. 

En España el transporte supone el 25 por ciento del total de emisiones de carbono emitidas a la atmósfera

Otro aspecto fundamental del planteamiento energético global, es que las compañías eléctricas aumente a gran escala la producción de energía vía fuentes renovables. A eso tendrían que sumar una considerable ampliación de la red de suministro. Así un importante sector de la población podría acceder a ella sin que suponga un obstáculo, como lo es en la actualidad.

Esta claro que muchos necesitamos cambiar nuestra forma de vida para poder sobrevivir en este nuevo clima que ya nos está tocando vivir. Debemos hacerlo con el mayor ímpetu posible, aunque ello suponga dejar atrás comodidades y costumbres que se han convertido en lo que creemos son fundamentales para nuestro día a día.