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Actualidad Así afecta la calima a la salud

Los problemas respiratorios, principal consecuencia de la calima en la salud

VÍDEO: ¿QUÉ ES LA CALIMA?

Una entrada histórica de polvo sahariano procedente de África ha traído uno de los episodios de calima más virulentos que se recuerdan en las Islas Canarias de su historia. La calima ha empeorado los índices de calidad del aire en el archipiélago, registrando niveles tan contaminados como en ciudades como Bombay o Shanghai.

¿Pero qué es la calima? Pues bien, la calima es un fenómeno meteorológico que se produce en la atmósfera y está caracterizado por la presencia de partículas de polvo y arena (e incluso cenizas y arcilla) en suspensión. El resultado, un ambiente turbio.

Existen dos tipos de calima:

  • La calima tipo «A»: Cuando se forma por efecto del polvo, sales (sodio) o elementos presentes en el ambiente
  • La calima tipo «B»: Si hay episodios de contaminación o incendios forestales, son los llamados eventos especiales.

En nuestro país, la calima se presenta de forma relativamente habitual en las islas Canarias en invierno, sobre todo en Lanzarote y Fuerteventura. Esto es debido a la dirección de los vientos, de componente este, que arrastran el polvo del desierto del Sáhara hasta el archipiélago y provocan que la visibilidad se reduzca de forma considerable.

¿Cómo afecta la calima a la salud?

Los efectos sobre la salud de la calima son reseñables. La visibilidad se ve reducida de forma importante (en función de su densidad) y empiezan a aparecer los primeros síntomas.

Los principales están relacionados con problemas respiratorios e irritación de las mucosas: obstrucción nasal, picor en los ojos y tos. Si la calima es persistente y su densidad abundante, pueden aparecer pasados unos días broncoespasmos (dificultades serias para respirar), dolor torácico y asma. Además, pueden desencadenarse crisis de ansiedad.

Calima en Canarias: *Fuente Twitter/LaMoncloa

Para mitigar sus consecuencias, es importante seguir las predicciones meteorológicas e informar de forma rápida y con la suficiente antelación a la población de riesgo y susceptible a sufrir sus efectos.

Algunos de las consejos que debemos seguir son mantener las ventanas cerradas, usar mascarillas si tenemos que salir al exterior, evitar el ejercicio al aire libre e ingerir abundantes líquidos, en especial niños y ancianos, para evitar la deshidratación.

Finalmente, la calima se retira cuando tenemos un cambio de masas de aire, con viento y lluvia asociados, que ayuden a disipar las partículas.

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