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Actualidad, Cambio Climático La otra cara de los incendios: de almacenes de carbono a fuente contaminante

Un reciente estudio señala que los grandes incendios forestales pueden liberar el carbono que los bosques habían capturado previamente.

Los incendios más grandes y virulentos, como los que están ocurriendo en las últimas semanas en el Amazonas, arrasan los bosques y son una fuente muy importante de contaminación.

No solo por los gases que se emiten a la atmósfera durante la combustión de la vegetación, también porque pueden provocar que el carbono que ha capturado la superficie arbolada durante años, se libere de forma repentina.

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Esta es una de las principales conclusiones de un reciente estudio de la Universidad de Guelph, en Canadá, que, tras analizar las muestras de cientos de hectáreas, asegura que los reservorios de carbono del suelo de los bosques boreales están siendo liberados por incendios forestales de una forma más frecuente y rápida.

Esta investigación cobra importancia en un momento en el que el Amazonas se ha convertido en noticia internacional por el volumen de incendios forestales que está protagonizando este año.

“Este patrón podría convertir los bosques boreales en un nuevo dominio del ciclo del carbono, donde se convertirán en una fuente de carbono»

«Comprender el destino de esta reserva de carbono boreal es realmente importante en el contexto de los gases de efecto invernadero en la atmósfera y el clima de la Tierra», señala Merritt Turetsky, titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Biología Integrativa y uno de los autores de este trabajo.

Captura de carbono

De hecho, según los expertos, el carbono que almacenan estos bosques se capturó hace cientos o miles de años y los incendios son un evento que puede liberar de nuevo ese gas. “Esa liberación puede contribuir al efecto de los gases de efecto invernadero», detalla el experto.

Así, durante el estudio, publicado en la revista Nature, el equipo de investigación analizó las muestras recogidas y aplicaron un nuevo enfoque para datar la edad del carbono que almacenaban.

«El carbono se acumula en estos suelos como anillos de árboles, con el carbono más nuevo en la superficie y el carbono más antiguo en el fondo y pensamos que podríamos usar estas capas para ver desde cuándo se almacenaba”, apuntan los expertos.

Liberación de contaminantes

En concreto, en la zona con los árboles más antiguos, el carbono está protegido por suelos orgánicos más gruesos pero en los los rodales más jóvenes, al arder, el suelo no tiene tiempo para volver a acumularse después del incendio, lo que hace que el carbono heredado sea vulnerable a la quema.

“Este patrón podría convertir los bosques boreales en un nuevo dominio del ciclo del carbono, donde se convertirán en una fuente de carbono», detallan los expertos.

Además, según los investigadores, en los próximos años se espera que los incendios forestales sucedan con mayor frecuencia y arrasen los bosques con mayor intensidad por lo que el carbono que almacenan también puede liberarse a la atmósfera. Por ello, este tipo tipo trabajos son fundamentales para realizar una correcta planificación territorial y comprender el papel de los bosques, en este caso los boreales, en el almacenamiento, secuestro y liberación de carbono.