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¿Sabías que...? El hombre que atravesó una nube de tormenta y vivió para contarlo

  • William Rankin atravesó una nube de tormenta en 1959 con temperaturas de -50ºC durante 40 minutos
  • La parapentista alemana Ewa Wisnierska también sobrevivió durante veinte minutos a una experiencia similar
  • VER MÁS: El hombre que puso nombre a las nubes.

Hoy os voy a hablar de la única persona que ha atravesado con vida una nube de tormenta y ha sobrevivido para contarnos la historia.

El 28 de agosto de 1959 el coronel de la fuerza aérea norteamericana William Rankin salió a volar en su caza. En su camino se encontró con un cumulonimbo una nube típica de tormenta, un cumulonimbo, y que no dudo en evitar ascendiendo por encima de ella.

Cuando sobrevolaba el centro de la nube el motor del caza se paró y Rankin se quedó sin control del aparato y sin el sistema auxiliar de respaldo, lo que le obligó a eyectarse del avión.

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Con una temperatura exterior de 50 grados bajo cero, Rankin comenzó a caer hacia el cumulonimbo, cuyo interior albergaba una fortísima tormenta que incluía fuertes lluvias, rayos y densas bolas de granizo que le golpeaban el cuerpo brutalmente hinchado por la violenta descompresión que había sufrido al eyectarse del avión sin traje de presión.

Aún en el interior de la nube, se abrió el paracaídas. Su abdomen también se hinchó significativamente, pero aun así consiguió colocarse la mascarilla de oxígeno que llevaba encima.

El piloto fue zarandeado en el interior de la nube durante cuarenta minutos antes de sentir la suave lluvia al descender por debajo de la nube. Milagrosamente salió vivo aunque notablemente magullado y dolorido por los golpes, el zarandeo, el frío y los efectos de la violenta descompresión.

Tocó tierra en Carolina del Norte, a más de cien kilómetros del punto sobre el que se había eyectado del avión.

Sin embargo ha habido otros casos: un parapentista chino de 42 años tuvo la mala suerte de entrar en una tormenta y no sobrevivió a las condiciones de su interior: su cadáver apareció a 75 kilómetros de distancia, congelado y asfixiado.

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