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¿Sabías que...? Cien años de la gripe española, ¿cómo influyó la meteorología?

Entre 1918 y 1919 un devastador virus se llevó por delante la vida de más de 50 millones de personas en la considerada la “madre de todas las pandemias”

Este 2018 se cumplen 100 años de la considerada “madre de todas las pandemias”. La denominada gripe española provocó la muerte a más de 50 millones de personas en todo el planeta. Una virulencia y mortalidad nunca vista hasta entonces que tuvo varios factores clave que favorecieron la propagación por todos los rincones de la Tierra, como la meteorología.

Fuente: Otis Historical Archives Nat'l Museum of Health & Medicine

Fuente: Otis Historical Archives Nat’l Museum of Health & Medicine

La gripe española tuvo tres grandes oleadas. La primera de ellas en la primavera de 1918, la segunda durante el otoño e invierno de ese mismo año y la última hasta la primavera de 1919. Las trágicas consecuencias se debieron al hacinamiento de la población, a los grandes movimientos de personas producidos por la I Guerra Mundial y comercio, la genética agresiva del propio virus y una humedad concreta que favoreció la propagación, contagio y resistencia de la gripe en muchos países del hemisferio norte.

Está claro que el clima jugó un papel en la mortalidad de la gente

“La gripe española se difundió a los diferentes países a una velocidad muy superior a la de las grandes pandemias de cólera del siglo XIX, favorecido por el corto período de incubación de la gripe y su transmisión respiratoria”, detalla a María Isabel Porras Gallo, catedrática de Historia de la Medicina de la Universidad de Castilla la Mancha.

Durante los últimos años se han publicado cientos de estudios que analizan la virulencia, mortalidad y graves consecuencias de esta pandemia que recorrió el mundo en seis meses y mató a más de 10.000 personas por semana en algunas ciudades de los Estados Unidos, según los expertos.

La influencia de varios factores

A pesar de todos los trabajos que se están haciendo sobre la pandemia de 1918, no existe un único factor claro que detalle su gravedad. Ya que la  coyuntura y la concatenación de factores sociales, económicos, científicos, sanitarios, políticos tuvieron una especial relevancia. “En el caso de la pandemia de gripe española de 1918 yo soy partidaria del papel de muchos factores a la hora de explicar su gravedad”, subraya Porras Gallo.

El Niño de 1918 fue de los más intensos del siglo XX y se vincula directamente con la gripe española.

Algunos de estas investigaciones señalan que las condiciones climáticas fueron un elemento fundamental que influyó notablemente en su virulencia. Estos estudios indican que la transmisibilidad de la gripe puede verse afectada por condiciones ambientales como la humedad.

“Los típicos niveles bajos de humedad durante el invierno deberían haber creado condiciones favorables para la propagación de la gripe y los registros meteorológicos históricos indican que los niveles de la humedad durante febrero y marzo de 1918 fueron bajos”, señala uno de estos trabajos publicado en la revista Influenza and Other Respiratory Viruses.

Condiciones de propagación de la gripe española

De hecho, esta investigación recoge un análisis en el que detalla que el impacto de la gripe española durante el verano se redujo drásticamente mientras que la tasa de mortalidad se disparó durante el otoño 1918.

El clima frío y seco permite que el virus sobreviva más tiempo fuera del cuerpo que en otras condiciones

Según detalla la OMS, el virus de la gripe se transmite fácilmente de persona a persona y se propaga muy rápidamente entre la población, especialmente en circunstancias de hacinamiento.

“El clima frío y seco permite que el virus sobreviva más tiempo fuera del cuerpo que en otras condiciones y, como consecuencia, las epidemias estacionales en las zonas templadas aparecen en invierno”, indica la OMS. Todas ellas, unas condiciones que se dieron durante el invierno de 1918 y 1919.

Relación entre El Niño y la gripe española

Gran parte del planeta padeció los efectos de la gripe española transportada por los humanos en las rutas comerciales y líneas de navegación que barrieron todos los territorios: desde América del Norte, Europa, Asia, África, hasta Brasil y el Pacífico Sur.

En este sentido, un estudio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. indica que el fenómeno meteorológico de El Niño  ese año fue de los más intensos del siglo XX y lo vincula directamente con las consecuencias de la pandemia de la gripe española.

Sequías y la relación con El Niño 

Los datos analizados por estos expertos recalcan que debido a las características de El Niño en 1918 se produjo una fuerte sequía en países como India, donde esta pandemia se llevó la vida de millones de personas.

“1918 fue una de las peores sequías del siglo XX en la India. Hubo hambre y falta de agua potable, por ello también una población comprometida. Está claro que el clima jugó un papel en la mortalidad de la gente. Este es un ejemplo de cómo el clima puede afectar la salud humana”, detallaba en nota de prensa Benjamin Giese, uno de los autores principales de este estudio.

Sin embargo, este fenómeno en el caso de Europa, apenas influyó. “El Niño de ese año hubiera sido un Central Pacific en vez del canónico y es preciso señalar que, en principio los Central Pacific tienen poco impacto en Europa al menos en invierno y comienzo de primavera… No serviría, por tanto, para explicar el gran impacto de esta pandemia en Europa, por ejemplo”, señala María Isabel Porras Gallo.