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Actualidad Febrero se despide con una luna llena: la luna de nieve

La luna entrará oficialmente en fase de luna llena a las 9:17 en horario peninsular español (8:17 en las Islas Canarias), del 27 de febrero

VÍDEO: IMPRESIONANTE LUNA LLENA VISTA A CÁMARA RÁPIDA

Estamos en la recta final de febrero, pero todavía tenemos una cita importante con el firmamento. Llega la luna llena del mes más corto del año. A pesar de su nombre popular, la luna de nieve, es un buen recordatorio de que cada vez estamos más cerca de los días más largos del año. Y, por supuesto, de temperaturas más suaves.

Dos buenas jornadas para observar la luna llena de febrero

La luna entrará oficialmente en fase de luna llena a las 9:17 en horario peninsular español (8:17 en las Islas Canarias), del 27 de febrero. Por lo que, tanto en la noche del 26 al 27, como la del 27 al 28, nuestro satélite estará completamente iluminado. Como siempre, estas son las peores fechas para observar los objetos del espacio profundo.

El brillo de nuestro satélite ocultará los más tenues y dificultará su observación. Tampoco es el mejor momento para observar su superficie, ya que las sombras proyectadas son más cortas y permiten apreciar menos detalles.

Por ello, generalmente se recomienda observar la superficie de la Luna en las fases de cuarto creciente y menguante, cuando las sombras proyectadas en su superficie son mucho más largas. La observación del espacio profundo se aconseja en la fase de luna nueva.

Finalmente, la fase de luna llena se puede aprovechar para observar la superficie del satélite (que no sea ideal no quiere decir que no sea espectacular), así como para fotografiar nuestro satélite junto a paisajes o lugares que resulten interesantes por algún motivo.

La luna llena de febrero es popularmente conocida como la luna de nieve, al ser esta la época en la que se registran las mayores nevadas

No es necesario disponer de ningún instrumento (como prismáticos astronómicos o telescopio) para apreciar nuestro satélite. pero, si contamos con alguno, podremos disfrutarlo todavía más.

Las noches de luna llena nos ofrecen una oportunidad magnífica para observarla tanto como queramos, ya que es visible durante toda la noche. Sale, aproximadamente, con la puesta de Sol, y se pone con el amanecer. En realidad, la luna llena también nos permite observar el recorrido del Sol, porque lo reproduce en el momento inverso del año…

El recorrido de la luna llena

En el momento de la luna llena, nuestro satélite está en oposición al Sol. Por lo que cualquier luna llena imita el recorrido del Sol con seis meses de diferencia. La luna llena de febrero, por ejemplo, al igual que el Sol en agosto, se eleva ligeramente al noreste y se pone ligeramente al noroeste, permaneciendo en el cielo durante más de 12 horas.

En el hemisferio sur, sin embargo, se observa el fenómeno opuesto. La luna llena permanece menos de 12 horas en el firmamento (a fin de cuentas hay que recordar que allí están en la estación opuesta a la nuestra).

En febrero, el Sol sale muy cerca del sureste y se pone muy cerca del suroeste. Da menos de 12 horas de luz al hemisferio norte y más de 12 al hemisferio sur. Poco a poco, nuestra estrella se pone y se eleva algo más al norte en el horizonte. De modo que, con el paso de los días, el hemisferio sur pierde horas de luz y el hemisferio norte las gana.

En el equinoccio de marzo, el Sol saldrá y se pondrá exactamente por el este y el oeste en ambos hemisferios. El día tendrá la misma duración. Después, saldrá y se pondrá ligeramente al noreste y noroeste.

De modo que el hemisferio norte tendrá días cada vez más largos hasta llegar al solsticio. El mecanismo nos resulta muy familiar porque lo aprendemos desde pequeños, pero no deja de ser interesante recordar que nuestro satélite, en la fase de luna llena, describe el mismo recorrido que el Sol.

Sea como fuere, hay que destacar también que tanto el 26 como el 27 de febrero, la luna se encontrará cerca de la estrella Régulo. Es la estrella más brillante de la constelación Leo (estará más lejos de la estrella el sábado 27 que el viernes 26).

La luna llena de febrero: la luna de nieve

En la cultura popular, la luna llena recibe diferentes nombres en todo el mundo. Los más extendidos, en muchos lugares, proceden de las tribus amerindias. Cada luna llena estaba, por lo general, asociada a algún fenómeno típico del mes en el que sucede.

Así, nos encontramos con que la luna llena de febrero es popularmente conocida como la luna de nieve, al ser esta la época en la que se registran las mayores nevadas. Algo de lo que en Estados Unidos, este año, pueden dar testimonio en las últimas fechas, con un episodio invernal muy pronunciado.

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En castellano, la luna llena de febrero también es conocida como la luna del lobo. Otros términos que se pueden usar son el de luna hambrienta, luna de la marmota o la luna del oso. En el hemisferio sur, si lo deseamos, podemos utilizar los mismos nombres. En cuyo caso, esta es la luna del esturión, por ser el mejor momento del año para pescarlos.

Aunque también podemos encontrar denominaciones exclusivamente del hemisferio sur. Las de los maoríes, en Nueva Zelanda, resultan muy descriptivas y suelen abarcar dos meses, al ser un calendario lunar.

En un calendario lunar, cada mes comienza con la luna nueva. La luna llena de enero a febrero es conocida como Hui-Tanguru. Hace referencia a Ruhi, una estrella visible en verano, que en ese momento se encuentra cerca del horizonte. De febrero a marzo, es conocida como Poutu-te-rangi. El nombre hace referencia a que, en este momento, las cosechas ya han sido recogidas.

En definitiva, la luna llena no solo es un buen momento para observar nuestro satélite. Sus nombres nos recuerda lo presente que está en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales.