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Actualidad ¿Está el debilitamiento del vórtice polar detrás de la gran nevada? Aclaramos conceptos

Los cambios en el vórtice polar pueden afectar al tiempo en España, pero la gran nevada no es el ejemplo. Explicamos cuál es el principal mecanismo por el cual los cambios en el vórtice polar pueden alterar la meteorología.

En los últimos años cada vez que sucede un episodio de tiempo extremo muchos miran al vórtice polar como posible causante. La mayoría de las veces, como se dice en el refranero popular, esto resulta en mezclar churras con merinas. ¿Tiene el vórtice polar estratosférico un impacto en nuestra meteorología? Sí, pero es necesario entender cómo se produce este impacto.

VÍDEO: DEBILITAMIENTO Y FORTALECIMIENTO DEL VÓRTICE POLAR

¿Dónde se sitúa el vórtice polar?

Comencemos por ubicarlo: el vórtice polar se sitúa en la estratosfera. Esta capa es inmediatamente superior a la troposfera, la zona baja de la atmósfera, donde ocurren las situaciones meteorológicas que nos afectan. Estas situaciones, en cambio, no se producen en la estratosfera, que está situada entre los 15 y los 50 kilómetros de altitud sobre la superficie.

Este “dónde” es muy importante, puesto que lo que sucede en la estratosfera no nos afecta directamente, sino que el impacto se producirá a través del acoplamiento del troposfera y la estratosfera y tarda días, como veremos a continuación. Por tanto, frases como “los meandros del vórtice hacen que las borrascas se desplacen hacía el sur” no son correctas.

Fortalecimiento del vórtice polar del Hemisferio Norte. 

¿Qué es el vórtice polar?

Son vientos intensos, que soplan del oeste durante nuestro invierno y que separan las frías masas de aire de la estratosfera polar de las masas de aire más cálidas de latitudes más bajas. Podemos visualizarlo como una peonza que gira sobre el eje de la Tierra en el polo norte.

Cuanto más intenso el vórtice, más rápido gira la peonza imaginaria, menor mezcla de masas de aire habrá con otras latitudes y más fría estará la estratosfera polar. En cambio, si este vórtice se debilita se favorece el calentamiento de la estratosfera.

¿Cómo afecta a la meteorología?

El vórtice polar, situado en altura sobre el polo norte, puede llegar alterar la presión en superficie en latitudes polares. El ejemplo más claro de esta interacción son los calentamientos súbitos estratosféricos como el que se produjo el 5 de enero. Este evento se produce cuando los intensos vientos que conforman el vórtice polar se debilitan y las temperaturas estratosféricas aumentan bruscamente.

Temperatura de la estratosfera polar del Hemisferio Norte, a 10 hPa. La línea roja muestra el calentamientos súbito estratosférico del 5 de enero de 2021. La línea azul corresponde a la climatología.

Cuando estos eventos suceden, el calor desciende desde los niveles altos de la estratosfera hacia los niveles más bajos de la superficie, aumentando la presión sobre el polo. Este cambio de presión en latitudes polares cambia el patrón de presiones sobre el norte del Atlántico.

Cuando el vórtice se debilita, su señal en superficie puede ser la de una fase negativa del Oscilación del Atlántico Norte. Este patrón puede resultar en un tiempo más cálido y húmedo de lo normal para la península ibérica. En cambio, un vórtice más fuerte de lo habitual puede favorecer una fase positiva de la Oscilación del Atlántico Norte, más frío y menos lluvias en la península.

Fase positiva de la Oscilación del Atlántico Norte.
 

Una de la causas de la gran nevada vivida en España ha sido un sistema de bajas presiones sobre Groenlandia, que no podemos asociar directamente al debilitamiento del vórtice polar producido la semana pasada. En todo caso, como apuntan algunos científicos, es posible que las altas presiones, hayan favorecido la ocurrencia del calentamientos súbito, no al revés.

El vórtice polar puede modificar la meteorología que nos afecta, pero debemos conocer cuál es el mecanismo por el cual se produce este impacto.

Por tanto, lo que sucede en la estratosfera sí nos puede afectar. Los impactos en la meteorología se pueden sentir en el plazo de dos semanas desde que se ha producido el evento en la estratosfera y hasta 4 y 6 semanas después.

Fase negativa de la Oscilación del Atlántico Norte.

Por este motivo, los cambios en el vórtice polar pueden ser muy útiles para el pronóstico del tiempo. Pero, siempre teniendo en cuenta cuál es la sucesión de acontecimientos que se tienen que dar y que no tienen por qué producirse necesariamente.