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Actualidad En esta tierra no se podrá cultivar nunca más

El huracán Irma no sólo ha arruinado las cosechas actuales, sino que es posible que muchas zonas no puedan volver a cultivarse jamás

Después del intenso huracán Harvey que afectó a Estados Unidos a finales de este agosto 2017, Irma está siendo sin duda el foco de atención de esta temporada de huracanes. Se ha llegado a considerar entre los huracanes más dañinos del Atlántico de la historia.

Estos ciclones tropicales tan invasivos dejan enormes pérdidas humanas -Irma se ha cobrado la vida de más de 57 víctimas-, pero también este tipo de huracanes dejan otra víctima: el ecosistema. Tras su paso, existen zonas tan devastadas que será complicado remontarlas en un futuro.

El suelo es el elemento que sufre con mayor intensidad estas consecuencias, ya que lo hace tanto de manera directa como indirecta. La tierra se queda devastada tras el paso de los ciclones tropicales, los árboles vuelan, las casas se inundan y las cosechas se arruinan.

Uno de los casos más destacados es el de numerosas islas del Caribe, que se han quedado sin vegetación como consecuencia de los fuertes vientos que Irma ha producido. La imagen satélite inferior muestra como las islas Vígenes han cambiado de color, pasando de verde muy vivo a marrón.

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Pero no sólo quedan las consecuencias momentáneas que deja el huracán a su paso, muchas zonas se verán afectadas para siempre. En estos casos, la más perjudicada es la agricultura, ya que no sólo quedan arruinadas las cosechas actuales, sino que es posible que muchas zonas no puedan volver a cultivarse.  

 

Olas provenientes del mar inundan las zonas costeras produciendo salinidad en la tierra.

Los factores destructivos de estos fenómenos suelen venir asociados a los vientos y a las precipitaciones que traen con ellos.  Según contaba por teléfono a la CNN la socorrista Maggie Howes, “los barcos están literalmente rotos; las palmeras, en el suelo; las líneas eléctricas están cayendo. Es absolutamente imposible estar afuera en este momento. Nadie puede soportar los vientos que se han visto por la ventana”.

Por qué no se podrá volver a cultivar

Los daños a la tierra tras el paso de los huracanes son incalculables, además de destruir las cosechas y las reservas de alimentos, pueden afectar también calidad de la tierra y su potencial de producción. Ésto se debe a que las olas provenientes del mar inundan las áreas costeras y esto produce la salinidad de las tierras agrícolas.

Si las olas se producen después de una estación lluviosa, los efectos se acentúan, ya que como resultado la sal no se diluye tan rápido. Por tanto, generan un impacto negativo en los cultivos, influyendo en el contenido de la materia orgánica y la permeabilidad del suelo.   

Al igual que ocurre con los cultivos, los árboles también sufren daños por impacto y a posteriori. Como consecuencia de los vientos fuertes muchos son destruidos. Además, se ven afectados por daños de deslizamiento de tierras o barros resbaladizos, que afectan a su salud y crecimiento. En muchas ocasiones, sus raíces y tallos se pudren por las condiciones de las tierras anegadas, sufren un déficit de oxígeno y son invadidos por hongos.

 

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