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¿Sabías que...? El único lugar de la Tierra en el que no hay vida

Las fuentes geotérmicas de Dallol, en la Depresión de Danakil, en Etiopía, son uno de los lugares más extremos de la Tierra

Un grupo de investigadores afirma que hay un lugar, en nuestro planeta, en el que la vida no puede proliferar. Es tan infernal como podría pensarse, y permite entender mejor que no basta con tener agua líquida, en la superficie de un planeta, para que la vida pueda campar a sus anchas.

Dallol, un infierno en Etiopía

Las fuentes geotérmicas de Dallol, en la Depresión de Danakil, en Etiopía, son uno de los lugares más extremos que podemos encontrar en la Tierra. Es una de las regiones más cálidas del planeta, y destaca por un colorido paisaje que poco tiene que ver con unas condiciones hospitalarias para la vida.

Está repleta de lagos compuestos por agua con una altísima concentración de sal y ácido, en un paisaje dominado por el verde, amarillo, naranja y marrón, que alcanza los 45 ºC. No es recomendable, de hecho, acercarse hasta ellos.

El desierto de Danakil, observado desde Dallol. Crédito: A. Savin/Wikimedia Commons

Porque de sus aguas emanan una mezcla de gas tóxico, saturado por la salmuera, fruto de la actividad de un volcán oculto bajo la superficie. Las condiciones son muy diferentes a las que podemos encontrar en la mayor parte del planeta. Eso hace que sean extremadamente interesantes desde el punto de vista científico.

Es un lugar ideal para comprobar si la vida puede abrirse camino en unas condiciones poco hospitalarias. De hecho, un grupo de científicos, liderados por Felipe Gómez, del Centro de Astrobiología, visitaron la región en 2016.

Es un lugar ideal para comprobar si la vida puede abrirse camino en unas condiciones poco hospitalarias.

Hace apenas unos meses, publicaron los resultados de su estudio, apuntando a que había evidencias para creer que, en esas fuentes ácidas, podría haber pequeños microorganismos, de apenas unos pocos nanómetros de tamaño. Serían una prueba, de estar en lo correcto, de que la vida puede abrirse paso en condiciones realmente extremas.

Pero, ahora, otro grupo de investigadores ha descartado que realmente sea así. Creen que las evidencias que se observaron, en 2016, no están relacionadas con la presencia de microorganismos.

El dilema de la vida en Dallol

De esta forma, refutan los hallazgos presentados solo hace unos meses. En este estudio, los investigadores han examinado las pruebas recogidas a lo largo de diferentes expediciones, que tuvieron lugar entre 2016 y 2018. Así, explican que, aunque también hallaron esas evidencias que apuntan a la posibilidad de que haya pequeños microorganismos, creen que todo se trata de un falso positivo.

Porque para esas evidencias han encontrado explicaciones alternativas, incluyendo la presencia de bacterias relacionadas con los seres humanos.

Uno de los lagos observables en Dallol. Crédito: A. Savin/Wikimedia Commons

Estas últimas habrían sido introducidas en el entorno como consecuencia de las visitas turísticas a la región. Es decir, no han logrado detectar que en Dallol haya vida microbiana cuyo origen esté en el propio lugar. No solo eso, apuntan a dos grandes impedimentos para que la vida pueda proliferar en un entorno con esas condiciones.

Por un lado, la salmuera está dominada por magnesio, provocando que las células se rompan. Por otro, la combinación de una gran cantidad de sal y ácido, porque no es posible adaptarse a ambos factores.

La adaptación de las moléculas, según explican, a un entorno con un pH muy bajo, y una cantidad de sal extrema, es probablemente incompatible y se convierte, por tanto, en otro punto en contra.

Esto no quiere decir, de todos modos, que se descarte por completo la posibilidad de que haya vida en las fuentes geotérmicas de Dallol. Puede que realmente las haya y que, sencillamente, por ahora no se hayan descubierto. Pero quizá lo más interesante, sin duda, es lo que plantea para la búsqueda de vida más allá de nuestro planeta.

Qué nos puede enseñar la dureza de las fuentes geotérmicas de Dallol

Hasta ahora, siempre se ha planteado que un requisito imprescindible para la vida, tal y como la conocemos, es la presencia de agua líquida en la superficie de un planeta. Sin embargo, lo observado en Dallol hace que sea necesario añadir un cierto grado de duda ante esa afirmación.

Porque parece que, en base a lo planteado por los investigadores, es necesario que ese agua exista en ciertas condiciones. Un planeta que replicase las características observadas en Dallol, por ejemplo, puede que no fuese el lugar más hospitalario.

Concepto artístico de Barnard b, el segundo exoplaneta más cercano al Sistema Solar. Crédito: ESO/M. Kornmesser

Y eso, sin embargo, a pesar de que encajaría perfectamente en la descripción tradicional de buenos lugares en los que buscar vida. Es decir, planetas que estén a la distancia apropiada de su estrella como para tener agua líquida en su superficie. Algo que se conoce, también, como la zona habitable.

Al mismo tiempo, eso no quiere decir que no podamos encontrar organismos vivos en entornos extremos. Sucede en nuestro planeta y, por tanto, es lógico suponer que debe ser posible en otros mundos de la Vía Láctea y, por extensión, del universo.

Pero lo observado en Dallol permite entender que, seguramente, hasta los entornos en los que pueden prosperar los organismos extremófilos tienen sus limitaciones. Habrá que prestar atención, en cualquier caso, a lo que suceda en el futuro. Parece que todavía no está completamente descartado que pueda haber vida en Dallol.

Tanto si se confirma definitivamente que no es así, como si se descubre que sí, pero que no se había observado nada hasta ahora, ayudará a refinar mejor qué se puede esperar encontrar en otros entornos extremos…

Fuente: estudio es J. Belilla, D. Moreira, L. Jardillier et al.; «Hyperdiverse archaea near life limits at the polyextreme geothermal Dallol area». Publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.