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Actualidad El tiempo en abril, tan pronto llorar como reír

Para ser abril, ha de tener aguas mil. ¿Es esto cierto? Echemos un vistazo a las efemérides más llamativas de este primaveral mes.

El refranero nos dice que “marzo loco, abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso”. Este y otros muchos refranes nos recuerdan que abril es un mes típicamente lluvioso. Sin embargo, abril es también un mes lleno de inestabilidades, durante el que podemos experimentar todo tipo de fenómenos meteorológicos.

¿Es normal que nieve en abril?

Aunque este raro 2020 parece que nos trae un inicio de abril demasiado invernal, esto es más común de lo que podría parecer. Recordemos que “el invierno no ha pasado hasta que abril haya acabado”. En esta misma década, el 28 abril del 2013, un fuerte temporal de nieve resultó en espesores de hasta 15 cm en el interior de Castellón y máximas que no superaron los 5,8 ºC en Ciudad Real y  3,8 ºC en Cuenca.

“Frío de abril, peor que el eneril”

Asimismo, no hace dos años que durante la semana del 9 de abril del 2018 la nieve hizo acto de presencia en varios puntos de la península. Las primaverales nevadas nos dejaron imágenes de ciudades como Burgos y Segovia o la sierra de Madrid cubiertas de nieve.

“Abril trae flores y mayo se lleva los honores”

En cambio, en torno a las mismas fechas, en abril de 2011, la intrusión de aire cálido proveniente de África hizo que se tuvieran temperaturas más propias del verano. Así, en la misma Segovia que en 2018 veía nevar, el 6 de abril de 2011 la temperatura mínima no descendió de los 15ºC. Del mismo modo, en los días siguientes, entre el 7 y el 9 de abril, se registraron varios récords de temperatura:

Más avanzado el mes de abril se suele empezar a notar la subida de las temperaturas. No en vano, los días próximos al 25 de abril, día de San Marcos, se conocen como “el veranillo de las lilas y el cuco”.

En estas fechas también tenemos algunos llamativos máximos de temperatura. Como la máxima de 39,6 ºC en Teruel el 28 de abril del 2011 o  las máximas de 32ºC y 33ºC en Lasarte (Gipuzkoa) y Derio (Bizkaia), respectivamente, el 28  de abril del 2010.

“A abril, desearle por lluvioso y temerle por vil”

Además de nevadas y temperaturas veraniegas, también se tienen registros de tornados.  Aunque puedan parecer poco comunes, estos son habituales cerca del Golfo de Cádiz y el área mediterránea. El tornado del 16 de abril del 2010 aún se recuerda en Huelva. Un tornado de 40 metros de diámetro recorrió durante 15 minutos un total de 5 kilómetros, destrozando plantaciones y tendidos eléctricos en la población de Cartaya.

Más recientemente, la tarde del sábado del 1 de abril del 2017, tres tornados, acompañados de una tromba marina, sorprendieron a los habitantes del oeste de Menorca. Tras su paso, los tornados dejaron más de 2000 árboles caídos y múltiples destrozos en el núcleo urbano de Ciutadella.

Así que ya sabéis, cualquier fenómeno puede tener cabida en este mes de abril, porque “abril abrilillo, siempre fuiste pillo”.