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¿Sabías que...? El mar está como una “sopa”: ¿cómo afectará en las tormentas?

  • El agua alcanza ronda los 28-30ºC en las costas de las Islas Baleares.
  • Las altas temperaturas del agua del mar son un ingrediente perfecto para las tormentas.
  • Una “gota fría” podría tener mayores consecuencias con el Mediterráneo tan cálido.

Aunque el verano 2018 no lo recordaremos por ser tan caluroso como el anterior, el agua del Mediterráneo está mucho más cálida de lo normal. Según los datos, el agua del mar supera los 26ºC en todo el litoral levante y se acerca hasta los 30ºC en las costas baleares.

Temperatura del agua del mar. Fuente: CEAM

El mar Mediterráneo presenta anomalías positivas de temperatura (es decir, está más caliente de lo normal). Tras la pasada ola de calor, las temperaturas estaban unos 3ºC por encima de lo habitual.

Anomalía de temperatura del agua del mar el pasado 8 de agosto. En el Mediterráneo el agua está más caliento de lo normal. Datos: Reanálisis NCEP/NCAR. Fuente: NOAA.

¿Está relacionado con las fuertes tormentas y lluvias torrenciales?

En las últimas semanas hemos tenido algunos episodios de tormentas y lluvias muy fuertes. Este tipo de precipitación se denomina convectiva, que es distinta a la que, por ejemplo, nos dejan los frentes.

No es cierto que las tormentas se formen por el calor, pero sí que ayuda.

No es suficiente con que la superficie terrestre o el agua del mar estén cálidos para que se forme una tormenta. Se necesita una situación meteorológica favorable a la convección, es decir, de inestabilidad.

¿Qué conlleva que el agua esté tan caliente?

Una de las situaciones más típicas de finales del verano es la llegada de una DANA (también conocida como gota fría). Esta masa de aire frío en niveles medios de la atmósfera es la responsable de muchas de las lluvias torrenciales en esta zona.

Lo que realmente genera más inestabilidad atmosférica es la diferencia de temperaturas entre el aire de la superficie y el aire en niveles más altos. Cuanto mayor sea esta discrepancia, más fácil será que se formen tormentas.

Otros factores influyen, como el viento o la humedad. El aire cargado de vapor de agua, como en el caso del Mediterráneo, presenta más tendencia a la inestabilidad y a crear nubes de tormenta.

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