Secciones

¿Sabías que...? El frío extremo de las últimas décadas está vinculado con el vórtice polar

Un estudio detalla que los vientos que aíslan al vórtice polar se han debilitado y permiten que las olas de frío polar sean más frecuentes por culpa del cambio climático

VÍDEO: ¿QUÉ ES EL VÓRTICE POLAR?


La brusca bajada de las temperaturas que sufre estos días la Península Ibérica tiene su origen en el vórtice polar que está afectando a toda Europa. El vórtice polar es un ciclón persistente a gran escala situado cerca de las zonas polares terrestres, y se ubican en la media y alta troposfera y la estratosfera.

El problema es que la perturbación o rotura del vórtice es algo que está ocurriendo con mayor frecuencia durante los últimos treinta años.

Un reciente estudio señala que los vientos que habitualmente contienen al vórtice polar en sus latitudes, entorno al polo norte, se han debilitado y esa pérdida de intensidad permite que el aire frío del vórtice descienda hacia el sur afectando a Europa, Rusia llegando incluso al Mediterráneo. Como es el caso del frío extremo de esta semana.

“En invierno, el aire ártico normalmente está ‘bloqueado’ por fuertes vientos circumpolares de varias decenas de kilómetros de altura en la atmósfera, conocidos como vórtices polares estratosféricos, de modo que el aire frío está confinado cerca del polo. Sin embargo hemos observado que existe un cambio que ha debilitado esos vientos y permite que el aire gélido salga del Ártico y amenace a Rusia y Europa con extremos fríos”, señala Marlene Kretschmer, investigadora del Instituto para la Investigación del Impacto Climático de Postdam, en Alemania.

Según los investigadores, esta evidencia del escape del vórtice polar de su habitual jaula de viento puede explicar el enfriamiento observado durante los inviernos en toda la región euroasiática desde 1990.

Europa más fría, Ártico más caliente

Además, los expertos recalcan que aunque es un tema aún investigación, este trabajo muestra cómo el cambio climático afecta a la actividad normal del Ártico y está modificación puede tener consecuencias en otras zonas más templadas y centros de población del hemisferio norte.

En contra de lo que pueda parecer por el calentamiento global, los inviernos recientes tanto en el noreste de EE.UU, en Europa y especialmente en Rusia han sido especialmente fríos en las últimas décadas. Por contra, el Ártico ha aumentado notablemente su temperatura y, según los expertos, estas consecuencias aparentemente paradójicas tienen una marcada relación.

“Nuestros últimos hallazgos no solo confirman la relación entre un vórtice polar débil y el clima invernal severo, sino que también vincula este enfriamiento observado en regiones como Rusia y Escandinavia con el debilitamiento del vórtice”, destaca Judah Cohen, otro de los científicos participante de este estudio e investigador del Massachusetts Institute of Technology (MIT) en EE. UU.).

Los expertos explican que si el hielo marino al norte de Escandinavia y Rusia se derrite, el océano libera más calor a la atmósfera y esto puede afectar hasta unos 30 kilómetros de altura en la estratosfera perturbando el vórtice polar potenciando las heladas en latitudes medias.

“Los cambios de Jet Stream (corriente en chorro) pueden llevar a disturbios más abruptos y sorprendentes a los que la sociedad tiene que adaptarse. Las incertidumbres son bastante grandes, pero el calentamiento global ofrece un riesgo evidente dado su potencial para alterar los patrones de circulación que impulsan nuestro clima, incluidos los extremos potencialmente desastrosos “, alega Dim Coumou de la Universidad de Vrije en Amsterdam en Holanda.

Unos eventos más virulentos en aumento por el calentamiento global que no solo se muestran con un aumento de la temperatura. “Nuestro estudio agrega la evidencia de que esto también puede incluir períodos de frío, lo que es una sorpresa desagradable para estas regiones”, explica Cohen.