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Cambio Climático El cuello de botella de la Cumbre del Clima COP25

Empresas y gobiernos bloqueados con las negociaciones sobre los derechos de emisión de dióxido de carbono

Como ya ha ocurrido en anteriores cumbres del clima, la COP25 que se celebra estos días en Madrid, también se han encontrado con un cuello de botella a la hora desarrollar el ya conocido artículo 6 firmado en el Acuerdo de París. En él se negocian los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) entre países y empresas.

Dentro de las salas de negociación, los delegados de los países miembros de la ONU, grandes y pequeños, parecen sordos al creciente clamor global por la acción. Hasta el momento han eludido sus responsabilidades a la hora de liderar el tipo de cambio de producción de energía y uso de recursos que hace falta de manera urgente. 

Las negociaciones entorno al artículo 6 del acuerdo de Paris, siguen bastante bloqueadas en algunos aspectos fundamentales.

El artículo 6 es el gran protagonista de esta Cumbre, una de las principales reglas del libro de reglas de París que requiere negociación. La razón por la que es tan importante llegar a los acuerdos que contempla es porque con ellos se establecerán complejos mecanismos de política para regular los mercados de carbono.

De progresar, se conseguiría proporcionar incentivos económicos para alentar a las naciones del mundo a elevar voluntariamente sus ambiciones de reducir un determinado número de unidades de emisiones.

El artículo 6 es el gran protagonista de esta Cumbre, una de las principales reglas del libro de reglas de París que requiere negociación para la reducción de emisiones

Esas unidades, hacen referencia a la reducción de CO2 en global, y se logra a través de una serie de proyectos. Por ejemplo, un plan de reforestación de un bosque que actúa como sumidero contribuye a que no se emita una cantidad concreta de CO2.

Ese ahorro se certifica y se cuantifica en toneladas de dióxido de carbono, de manera que un país o una empresa, pueden adquirir esas unidades para cumplir con sus compromisos de recorte de gases. 

La generación de energía vía fuentes renovables, un elemento de negociación fundamental para empresas y gobiernos.

En la actualidad, ninguna de las 20 economías más grandes del mundo, responsables del 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, han aumentado sus modestos e inadecuados compromisos de reducción de carbono desde el Acuerdo de París en 2015

Uno de los pocos apartados en los que se ha conseguido avanzar algo es en la creación de una tasa a las transferencias de derechos de emisiones, principalmente, entre empresas.

Los fondos recaudados se destinarían a ayudas para los países con menos recursos a la hora de adaptarse a los impactos de un calentamiento global, que ya afecta a gran parte del planeta y cada vez parece más irreversible.

Quién contamina cuanto y como reducir emisiones, sobre la mesa de negociaciones de la COP25 esta semana.

Dónde más falla el artículo 6:

  • El artículo 6 no incluye reglas para proteger los bosques nativos. En cambio, podría promover la transformación de los bosques en monocultivos de árboles, proporcionando un secuestro mínimo de carbono, sin servicios de ecosistemas, a la vez que devasta la biodiversidad. Algunos críticos piensan que esta política puede haber sido moldeada por intereses en la industria de la madera.
  • El llamado vacío de contabilidad de carbono de biomasa tampoco se contempla en el artículo 6. De no modificarse en la COP25, seguirá permitiendo la quema de pellets de madera de biomasa en las centrales eléctricas, una producción de energía clasificada por la ONU como carbono neutral. Sin embargo, hay estudios recientes que demuestran que la quema de biomasa industrial aumentará significativamente las emisiones de carbono.
De momento la COP25 ha generado más ruido en las calles que entre las paredes de las reuniones que se llevan a cabo.

Dentro de un año, en la COP26 en Escocia, la totalidad del Acuerdo de París entrará en vigor con reglas y políticas que serán difíciles de revisar o revertir independiente del rigor científico que las respalden o del impacto que puedan tener.

Los expertos reunidos esta semana en Madrid temen que haya un deseo por reclamar más éxito del que se espera por parte de empresas y gobiernos en esta cumbre, y acaben poniendo sobre la mesa una versión ¨peligrosa¨ del Artículo 6.

Para algunos habría que dejarlo en el limbo, hasta que surja la voluntad política que ayude a crear una versión que realmente sea la buena y así arrancar con una mitigación climática sin precedentes.

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