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Actualidad El confinamiento durante el Covid tendrá un impacto imperceptible en la crisis climática

Durante el confinamiento por el coronavirus, la calidad del aire mejoró sustancialmente en las ciudades, pero esto fue tan solo un espejismo temporal ya que las concentraciones de gases de efecto invernadero, lejos de disminuir, llegaron a marcar récords históricos.

Los bloqueos durante la crisis del coronavirus no lograrán revertir los efectos a los que nos enfrentamos por la crisis climática. A pesar de las restricciones de tráfico y cortes en la industria y transporte, las caídas en las emisiones de carbono y gases contaminantes no han sido suficientes, ni han tenido una duración prolongada como para que se sientan los efectos en la reducción del calentamiento global.

La reducción de temperatura media global por efecto de las restricciones y confinamiento del COVID-19 tendrán un impacto insignificante, de tan solo un descenso de 0.01ºC en el año 2030

Caída importante pero insuficiente de las emisiones globales

El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró la enfermedad del coronavirus, COVID-19, una pandemia. Para frenar la propagación del virus, países de todo el mundo implementaron una serie de medidas que limitaron la movilidad y la industria.

Esto tuvo un impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero, pero no así en el futuro climático del planeta.

La caída en las emisiones que experimentamos durante COVID-19 es temporal y, por lo tanto, no hará nada para frenar el cambio climático.

Sin embargo, según un estudio internacional dirigido por la Universidad de Leeds, afirma que a menos que se implementen cambios importantes a gran escala, como una reducción y supresión de los combustibles fósiles, no podremos percibir ninguna mejora en la situación de calentamiento global en la que nos encontramos inmersos.

De hecho, los investigadores encontraron que, incluso si las medidas de bloqueo continuasen de alguna manera en todo el mundo hasta fines de 2021, más de un año y medio en total, las temperaturas globales solo serán aproximadamente 0.01ºC más bajas de lo esperado para 2030. 

Esta situación ha demostrado que debemos cambiar nuestro modelo de consumo y vida para poder reducir los impactos del cambio climático. Pero debemos hacerlo ahora.

Para poder llegar a esta conclusión analizaron datos de los niveles de 10 gases de efecto invernadero entre febrero y junio de 2020 en mas de 120 países. En esos cuatro meses, los científicos encontraron que la emisión de contaminantes, incluidos el dióxido de carbono y los óxidos de nitrógeno, se redujo entre un 10-30%, una disminución nada despreciable a simple vista.

Sin embargo, esta caída fue temporal y mientras duraron las restricciones. Sería necesario que fueran mucho más permanentes y estrictas para que tuvieran un impacto significativo en el clima.

La lucha por no excedernos de 1.5ºC a mediados de siglo

Actualmente tenemos por delante el desafío de no exceder de un aumento de temperatura de 1.5ºC a mediados de siglo. Sin embargo, sin cambios importantes en nuestra sociedad y hábitos de consumo cumplir con este objetivo será prácticamente imposible.

Los efectos de excedernos de este valor pueden ser catastróficos ya que los fenómenos meteorológicos adversos serán más virulentos, aumentará el nivel del mar y se producirán problemas de abastecimiento de aguas y alimentos en muchas regiones.

Por ello, si algo nos ha demostrado este confinamiento, es que está en nuestro poder cambiar las cosas y el ritmo de vida, basado en energías contaminantes, que tenemos implementado en nuestro día a día.