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Cambio Climático El Amazonas podría ser la próxima fuente de virus mortales

Los expertos advierten de que los incendios en Amazonas no solo serán peligrosos por la quema de árboles, sino por la posible liberación de virus mortales

La Amazonía brasileña se prepara ya para su temporada de incendios forestales, que este año podría ser severa después de una temporada anormalmente seca que acaba de pasar.

Los expertos advierten de que la inminente temporada de incendios forestales en la selva amazónica no solo traerá peligros por el humo y la quema de árboles, sino por la posible liberación de virus mortales.

Las temperaturas anormalmente cálidas en América del Sur y la alteración del hábitat a gran escala podrían alcanzar un territorio incendiado sin precedentes en 2020.

Cambios en el hábitat y nuevos virus

El ecólogo brasileño David Lapola informaba de que la próxima pandemia podría provenir de la selva amazónica debido a la deforestación desenfrenada que conduce a ecosistemas alterados y a un aumento de las interacciones entre humanos y ciertos insectos, plantas y animales nunca antes expuestos.

«El Amazonas es un gran reservorio de virus», dijo Lapola a la AFP durante una entrevista. «Será mejor que no tentemos nuestra suerte», agregó.

Los incendios forestales pueden cambiar el comportamiento de estas especies y obligarlas a adaptarse a los paisajes urbanos y suburbanos, lo que aumenta el riesgo de nuevas enfermedades emergentes en las poblaciones humanas. 

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Un artículo, publicado en Travel Medicine and Infectious Disease en 2019 por un grupo de expertos internacionales en enfermedades zoonótica, establece que los brotes virales de arenavirus, hantavirus y la considerable epidemia de fiebre amarilla que comenzó en Brasil en 2016 se han relacionado con cambios en el uso de la tierra y ecosistemas alterados.

«El Amazonas es un gran reservorio de virus. Será mejor que no tentemos a la suerte», comenta un experto

Los desequilibrios ecológicos documentados han causado brotes virales hasta ahora como el VIH, el ébola y el dengue en el pasado y Lapola comenta que este riesgo conocido debería ser un incentivo para que la sociedad ajuste la relación que existe con los bosques.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Stanford encontró que las posibilidades de transmisión zoonótica (de animal a humano) aumentan cuando se talan los bosques porque los animales salvajes y los humanos comparten cada vez más los mismos espacios y compiten por recursos superpuestos.

Los expertos dicen que los sistemas inmunes humanos no han estado expuestos a los patógenos que albergan los vertebrados, roedores, murciélagos y primates salvajes, por lo que aumentar el contacto que los humanos tienen con estos animales en sus hábitats aumenta el riesgo de que otros virus nuevos se propaguen rápidamente.

Desde 1960, han surgido más de 300 enfermedades nuevas de animales no humanos y Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, asegura que aproximadamente uno de cada tres brotes de enfermedades nuevas y emergentes están vinculadas a cambios en el uso de la Tierra, como la deforestación.