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Cambio Climático, Sostenibilidad Ejemplos de contaminación acústica que pueden ser peor que la polución

Los altos niveles de ruido no solo son una molestia, también pueden dañar la salud de las personas. 

La contaminación acústica es uno de los grandes problemas ambientales, especialmente en los entornos urbanos. Al ser invisible, en muchas ocasiones no se percibe su gravedad ni los daños o riesgos que puede ocasionar. Sin embargo, las consecuencias de los ejemplos de contaminación acústica pueden ser incluso peor que la polución.

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De hecho, los elevados niveles de exposición al ruido tienen un impacto directo en la salud de las personas, de forma destacada en las ciudades. 

Por qué puede ser peor que la polución 

Un reciente estudio de la Agencia de Salud Pública de Cataluña ha calculado que este impacto en la salud puede provocar casos graves de afectación emocional, psicológica y social, trastorno grave del sueño e incluso mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Además, este informe estima que sólo en Barcelona más de 210.000 personas sufren una molestia intensa por la contaminación acústica. En torno a 60.000 personas padecen un trastorno grave del sueño y las muertes vinculadas al ruido por enfermedad cardiovascular suman unos 130 fallecimientos al año.

Qué es la contaminación acústica

En concreto, la contaminación acústica son aquellos ruidos en el ambiente o vibraciones que pueden causar molestia e incluso daño a las personas o al medio ambiente sea cual sea su origen. 

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De hecho, las fuentes pueden ser las actividades humanas, las más frecuentes y numerosas, pero también de origen natural como los sonidos que pueden emitir algunos animales. 

Debido al ruido provocado, la contaminación acústica dificulta o impide el desarrollo de la vida normal en múltiples aspectos como son laborables, de descanso o alterando la vida de los animales

Ejemplos de contaminación acústica y causas

Las fuentes de contaminación acústica pueden ser muy diversas pero las principales son de origen humano y proceden de distintas actividades. 

Tráfico rodado

Los coches, los autobuses y otro tipo de vehículos producen unos elevados niveles de ruido. Es más, el tráfico rodado es considerado una de las principales causas de contaminación acústica especialmente en las grandes ciudades. De este modo, el sonido de los motores y la rodadura de los vehículos sobre el asfalto son solo algunas de las fuentes concretas de ruido que incrementan los niveles de contaminación acústica. Un problema que es aún más grave en los lugares en los que el tráfico es muy intenso. 

Locales de ocio y restauración 

Otra de las principales fuentes de contaminación acústica son el ruido que generan los locales de ocio y restauración y las personas que acuden a estos sitios. Según detallan desde el Ayuntamiento de Barcelona, el ocio nocturno es la principal fuente de ruido por la noche. 

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud estima que más de 1.000 millones de adolescentes y jóvenes en todo el mundo están en riesgo de sufrir pérdida de audición por el uso excesivo de auriculares y por la exposición a niveles sonoros dañinos en lugares de ocio ruidosos, como clubes, bares y eventos deportivos.

Obras de construcción

Por su parte, la propia actividad humana, como son las obras de construcción, reforma y adecuación de calles, casas, vías, infraestructuras o edificios también son una importante fuente de ruido que eleva de forma notable los niveles de contaminación acústica.

La propia naturaleza 

Por último, otro factor a tener en cuenta como responsable de los elevados niveles de ruido es la propia naturaleza, aunque en mucha menor medida. Por ejemplo, en algunas ciudades existe una gran población de ciertos animales, especialmente pájaros como los estorninos, que pueden ocasionar importantes molestias a los vecinos. 

Soluciones para la contaminación acústica

Para solucionar el problema de la contaminación acústica en los últimos años se han planteado diferentes medidas que pretenden reducir los ruidos y sus consecuencias en la salud de las personas.

Una de las medidas que más ciudades han adoptado es la reducción de la velocidad a 30 km/h en las vías del centro de las ciudades, lo que puede reducir hasta 3 decibelios en nivel de ruido. En esta línea también se pretenden potenciar medidas de movilidad sostenible como la bicicleta, caminar y el uso del transporte público. 

También se está potenciando la electrificación del parque móvil, lo que reduce no solo los ruidos sino también la contaminación del aire y las emisiones de gases contaminantes. 

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En esta línea, otra de las medidas que se contemplan en ciudades como Barcelona es la pavimentación de las calles con asfalto sonoreductor. Así como la instalación de muros o pantallas en las zonas en las que no es posible adoptar otras medidas. También ampliar las zonas en las que especial protección de la calidad acústica, como zonas verdes o espacios más abiertos. 

Del mismo modo, algunas ciudades han optado por incrementar los controles y las mediciones de los nivéles acústicos y limitar los horarios en los que se puede hacer ruido.