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Escapadas Dormir en el desierto

Sólo dos horas de vuelo separan España de Tozeur, punto de partida de la ruta que lleva al desierto tunecino y sin embargo, este lugar lleno de contrastes y espectaculares paisajes es un gran desconocido.

Una forma diferente de pasar unos días en Túnez es dormir en su desierto en las conocidas haimas. Sin embargo, si os aventuráis a dejar las confortables habitaciones de hotel a un lado y sumergiros en el ambiente del norte del Sahara tendréis que tener en cuenta que dormir en el desierto no es tarea sencilla. Actualmente las haimas cuentan con calefacción y aire acondicionado por lo que os harán la estancia mucho más llevadera, pero, sin embargo, podéis encontraros con tormentas de arena, mucho calor durante el día y un descenso del termómetro importante durante la noche.

Desde luego, si queréis vivir esta experiencia no lo hagáis en verano. De hecho, muchas rutas al desierto se cancelan en esta época debido a las altas temperaturas que fácilmente pueden superar los 45ºC. Por lo tanto, nuestra recomendación es que realicéis esta actividad fuera de la época veraniega: la disfrutareis más y sacareis un mayor partido. Desde luego, la mejor época para viajar al desierto y a sus oasis es entre octubre y mayo cuando las temperaturas rondan entre los 12 y 28ºC. Durante el invierno deberéis llevar algo de más abrigo ya que durante la noche las temperaturas pueden bajar fácilmente a los 5ºC y en primavera y otoño entre los 12ºC y 14ºC.

Pero y ¿qué hacer si nos sorprende una tormenta de arena? Las tormentas de arena suelen producirse durante la primavera y su máxima virulencia se registra entre la tarde y la noche debido al mayor contraste térmico entre la superficie y las capas altas de la atmósfera. Lo primero que hay que hacer es, si tenemos resguardo ponernos bajo él, pero ¿y si estamos en plena travesía? Cuando una tormenta de arena se produce debéis haceros a la idea que la posibilidad de ver algo es muy remota. Si estamos haciendo una ruta a camello la recomendación es bajarse inmediatamente, cubrirse el rostro lo máximo posible y agacharse. Así que una buena pasmina o pañuelo no estaría de más echar en la maleta por lo que pueda suceder.

Y, ¿cómo se forman exactamente? El proceso de formación de las tormentas en general es el siguiente: cuando las temperaturas son altas, el aire que está en contacto con el suelo se calienta y asciende con rapidez hasta las capas medias y altas de la atmósfera. Entonces, con un poco de aire frío que tengamos en las capas altas, el vapor de agua se condensará rápidamente, formando nubes de gran desarrollo vertical que dejarán lluvia en un corto espacio de tiempo. Esta circulación rápida del aire también creará la circulación de cargas eléctricas y dará lugar a los rayos y a los truenos. En las regiones donde predomina el clima desértico, como en este caso del desierto tunecino, también se registran tormentas y su formación también tiene como base el contraste térmico entre la superficie de la tierra y las capas altas y medias de la atmósfera, pero en estas regiones el principal elemento no es la cantidad de vapor de agua sino las partículas que el viento lleva en suspensión.

Estas tormentas se denominan como “tormentas de arena” y son grandes masas de aire que transportan enormes cantidades de partículas de arena en suspensión que reducen considerablemente la visibilidad, como hemos mencionado a veces es imposible ver nada, y además ocasionan serios desperfectos en aquellos elementos que encuentran a su paso.