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Cambio Climático Carne y cambio climático: ¿debemos cambiar nuestra dieta?

Varias investigaciones sugieren que mantener una alimentación con más frutas y verduras y menos productos de origen animal ayudaría a mitigar el calentamiento global

El cambio climático es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI y cada acción, por pequeña que sea, puede ayudar a reducir su impacto en la Tierra. De hecho, son muchos los trabajos que en los últimos años señalan que una modificación en la dieta, basado en más frutas, verduras, hortalizas y legumbres y menos carne, ayudaría notablemente a mitigar los efectos del calentamiento global y reducir las emisiones de gases contaminantes.

Uno de estos estudios más recientes, publicado finales del pasado verano en la revista Science, señala que según aumenta la población también crece el consumo de productos de origen animal. Un hecho que, tal y como indican los autores de esta revisión, tiene importantes consecuencias negativas para el uso de la tierra, el agua y el cambio climático.

Consumo de carne en aumento

“El consumo de carne está aumentando a nivel mundial es difícil ver cómo la agricultura podría satisfacer la demanda sin consecuencias graves para las emisiones de gases de efecto invernadero”, apuntaba en el comunicado Charles Godfray, director de la Escuela de Oxford Martin y uno de los autores principales de este trabajo. Según las estimaciones, la ingesta de productos cárnicos asciende a más de 300 millones de toneladas por año y podría aumentar hasta en un 76% a mediados de este siglo.

En el caso concreto de España, cada ciudadano consume una media de carne fresca y procesada al año de unos 50 kilogramos según el Informe del consumo de alimentación en España 2017 elaborado por el Ministerio de Sanidad.

Con medidas adecuadas, es posible alimentar a la creciente población de manera sostenible

Además, un informe de la FAO apunta a que la ganadería es uno de los  sectores económicos que más gases de efecto invernadero produce, entorno al 18% del total. Unos niveles contaminantes similares a los que generan los transportes.

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Dietas para luchar contra el cambio climático

Otra de las recientes investigaciones, que apunta a nuevas dietas como medidas para combatir el cambio climático,  detalla que es necesario una acción hacia dietas saludables y más basadas en verduras, legumbres y hortalizas, siempre con una mejora en las técnicas agrarias, para reducir el riesgo del cambio climático y la contaminación de los ecosistemas, entre otras consecuencias.

La FAO apunta a que la ganadería es el segundo sector económico que más gases de efecto invernadero

“Ninguna solución individual es suficiente para evitar cruzar los límites planetarios. Pero cuando las soluciones se implementan juntas, nuestra investigación indica que puede ser posible alimentar a la creciente población de manera sostenible“, señalaba Marco Springmann, científico de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio.

Medidas alimenticias para reducir las emisiones contaminantes

Entre estas medidas para mitigar el calentamiento global destacan la adopción de una dieta con menos carnes y más verduras, una mejora en las tecnologías agrarias y una drástica reducción del desperdicio de alimentos, tal y como concluyen los autores.

Sin embargo, otros expertos también apuntan a otras soluciones. Uno de los últimos trabajos, publicado el semana pasada en la revista científica PLOS One, sugiere que gravar con un impuesto las carnes rojas y los productos procesados de origen animal, no solo mejoraría la salud de la población y ahorraría costes al sistema sanitario. También reduciría de forma considerable la emisión de agentes nocivos como dióxido de carbono o el metano, entre otros.

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